viernes, 3 de junio de 2016

Nubes

¡Cuántas nubes,
a veces sin razón,
cubren el cielo
quedando el Sol
envuelto en blanco velo!

Llega la noche
tenebrosa, rotunda, hermosa;
redondas jorobas
presurosas y enfadadas
corren a poniente.

La Luna asoma,
como un ojo de lobo,
acechando tras el mirto.

Y mi esperanza,
aquí, en el suelo,
entre la hierba
aterida y tímida
se guarda.

El aire y su rumor
de sueño de Rivera,
hila con el frío
su venganza de escarcha.

Pero quedaron ascuas
con corazón de amapolas
y con rubor de cerezas.

Y amanece...


Ángel M. González García
Constantina (Sevilla)