viernes, 25 de noviembre de 2016

una mujer apaleada

una mujer apaleada
levanta la boca
que se desprende a trocitos de su cuerpo
negra es su mirada
y también el tono de su sangre

ella dijo: soy mujer
y una furia de titanes cayó sobre su frente
como si Pandora hiciera topless en la arena

los hombres quemaron su latido
arrojaron manzanas a su cuerpo
escupiendo blasfemias heredadas
sobre una boca rota
tatuada de serpientes
cuando se fue la noche
se marcharon
cansados de luchar contra sí mismos
recogieron los platos y el trofeo
que era su vientre incendiado de verdades

bajo la huella del combate
algo se arrastraba por el fango
algo que juntaba sonidos como escamas
como un lagarto
una boca que gatea
reptando la periferia de la historia
amordazado el sexo y la palabra
la boca se desliza
tartamuda
se le escapan las vocales y las eses
son grandes las grietas de sus labios
y su pelo
 
ahogada por la tierra de los siglos
la boca se arrodilla
rezumando la cadencia del poema
aprende a sorber la fuerza de la eme
el ulular severo de fantasmas
los sonidos grasientos de las jotas
que limpian las grietas de sus labios
elegantes
rabiosos

como mujer
la boca se levanta
no rodea su lengua la soga del suicidio
ajena a balbuceos
mastica las palabras que construye
con la elocuencia que emerge de la tierra
con las frases aprendidas de Calíope
la boca carraspea
la espera es tan valiente
que se llena de versos
de verdades como puños
esta boca que boxea tempestades
que aúlla libertades
que habla

Nieves Pérez Cejas
De “El invierno más largo”

Premio Internacional de Poesía Luis Feria 2015

martes, 25 de octubre de 2016

Poesía para valientes. "El invierno más largo", de Nieves Pérez Cejas.


Nieves Pérez Cejas (Puerto de la Cruz, 1975) camina descalza por los pasillos de la casa de sus padres en Punta Brava, barrio humilde con olor a mar y a lava mojada. Sentada en un sofá, con las piernas cruzadas, se inclina mientras observa a dos niñas que juegan en el suelo. Tal vez piensa en ella y en su hermana Lali, treinta años atrás. Desde la ventana no siempre puede ver el Teide, a veces hay nubes en el valle. Esos días la casa acoge poca luz, suficiente para una familia que derrocha pasión por la vida y optimismo. Solo así se pueden explicar la intensidad de sus ideas y la claridad con la que compone sus poemas. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna. Su curiosidad y un arraigado compromiso social, posiblemente herencia de familia, la han llevado a realizar un máster sobre estrategias, agentes y políticas de cooperación al desarrollo. Ha residido en Cluj Napoca (Rumanía), sirviendo en el Programa de Secciones Bilingües del Ministerio de Educación. Asimismo, es autora del curso Breve acercamiento a la literatura castellana escrita por mujeres de la Consejería Canaria de Educación, y ha colaborado para la editorial Santillana en la adaptación a Canarias de los libros de Lengua castellana y Literatura de la ESO.

Como escritora y gracias a su primer premio literario, a los 16 años, viaja por Latinoamérica. A su regreso retoma la poesía como herramienta para profundizar en sus mareas emocionales. Participa en la antología internacional para mujeres poetas convocada por el movimiento MPI (Mujeres Poetas Internacional) de la República Dominicana, en homenaje a su Festival Internacional de Poesía Grito de Mujer contra la violencia de género (Jaque al rey, pag.54). Cuando habla de poetas lo hace de Rafael Alberti, de Luis García Montero, de Elena Medel...

Nieves Pérez Cejas
No es para cobardes su último poemario El invierno más largo, ganador en 2015 del XVII Premio de Poesía Luis Feria, que se engloba en los Premios Culturales que convoca y edita cada año el Vicerrectorado de Relaciones con la Sociedad de la Universidad de La Laguna, en Tenerife. Una fortaleza de veintisiete poemas que esta profesora de Lengua y Literatura, con inquietudes viajeras (véase su página “de viajes, en la que, como en los viajes, realidad y ficción se entremezclan” https://conuvedeviajera.wordpress.com/) y fuerte compromiso social con la mujer, levanta desnuda, no vulnerable, y dedica “a las mujeres que van a la guerra / a las que no / a mis abuelas”.

Abren esta corta serie de poemas dos citas: 
La primera, de una premio Nóbel, no en literatura, en Medicina, Rita Levi-Montalcini, que presta título y final al poema 3, y que sirve de base sobre la que edificar: El cuerpo hace lo que quiere. Yo no soy mi cuerpo, soy mi mente: “(…) que echen a volar las mariposas de mi pelo / mi cuello las recoge y las ofrece / hambrientas / descaradas / libres / (…) / desnuda me muestro / con el sexo abierto a palabras nuevas / dibújame así / transparente / envuelta en los versos que oculto / en esta piel de carnaval / apátrida y blasfema (…)”. 
Y la segunda, de Alberti y sus primeros escarceos con el Surrealismo, un fragmento de La primera ascensión de Maruja Mallo al subsuelo. Porque puede ser esta pintora vanguardista —musa y algo más de algunos poetas del 27— la que presta con su nombre (una cita suya en el poema 25) y su postergada figura artística el tono reivindicativo a la autora para conformar los cimientos de la torre, y herir desde sus aspilleras con agudos dardos femíneos: “Periferias I - pensé que al llegar la primavera / se iría la lluvia / y hablarían las poetas / pero el invierno fue largo”; o ena Perseo - y si además de a Medusa, al reflejo temes / aléjate de mí”.

Dardos que protegen intramuros, en el camarín secreto de la autora, ahora desvelado, poesía de supervivencia, tal vez desengaños, ausencias... Títulos como Antes de las cenizas, el fénix; no soy una amazona; mujer sin pecho; a mis manos me encomiendo advierten situaciones de abatimiento, tal vez enfermedad cercana, que la han conducido a ejercicios de autoconocimiento sobre los que reafirmarse, descartando la autocompasión como desencadenante del hecho poético: “no soy una amazona - no necesito deshacerme de mi pecho / para colgarme el carcaj / desbordado de palabras”.

Pero es la hoguera de la mujer la que quema desde el centro amurallado de todos sus poemas: su sensualidad, su cuerpo como lugar de encuentro con el hombre, presa tal vez, no enemigo: “(…) / no te acerques / o acabarás lamiendo / las entradas de mi escote / la hiel de mis escamas / la savia que resbala / y que te atrapa / en un lecho de carmín / y de batallas (…)”; su integración social plena e igualitaria, su insumisión a las tradiciones y normas establecidas en una sociedad que aún no ha desterrado el machismo de sus calles: “(…) los hombres quemaron su latido / arrojaron manzanas a su cuerpo / escupiendo blasfemias heredadas / sobre una boca rota / tatuada de serpientes / cuando se fue la noche / se marcharon / cansados de luchar contra sí mismos / recogieron los palos y el trofeo / que era su vientre incendiado de verdades (…)”; su imprescindible rebelión ante la violencia sexista que todavía sigue dando negras noticias y víctimas a la tierra: “interrupción no voluntaria – te dije que no / y con un palo golpeaste el ruido de mi cuerpo / te dio igual despertar a los vecinos / a las venas que dormían soñando mariposas / con un palo de hombres muertos / llenaste de hormigas las alfombras / la saliva era la sangre / rota / roja”.

Este largo invierno azul oscuro, como el del mar que rompe de blanco los negros acantilados de Punta Brava, de tono directo y preciso, de voz poética clara, pausada, a veces minimalista, con guiños al surrealismo y al castellano que hablan los de Canarias (alongada – como llovía fuera / no hacía otra cosa que escribir / agarrada a la ventana / alongada / como solo saben alongarse las mujeres”) termina con una duda, “en período de hibernación - ¿y si al llegar la primavera aún tengo húmedos los párpados?”. Esta pregunta solo acentúa esta nueva sed en mí, su lector.

Afortunadamente los manantiales se otean cercanos. Aunque El Invierno más largo, busca aún editor que lo muestre desnudo, como se escribió, fuera del vestidor de los premios, pronto se espera  — ¿para Navidades?— La melancolía de los supermercados, su nuevo poemario, esta vez sí, en solitario.


Leopoldo Espínola
Octubre 2016

domingo, 9 de octubre de 2016

Al viajero


Aquí, viajero, henchido de paisaje, 
extendidos los brazos 
las distancias posees entre tus manos.
Deja que en este lugar elevado 

te habite el flujo de cristal
que enrama al cierzo en la ribera,
deja que abrace tu cuerpo tranquilo.

Nada es tuyo. Ni tú mismo eres tuyo.
Todo es, somos heredad de la tierra:
nos da, nos reclama...

Solo el amor entregado será tu único favor.

Pero no pienses ahora en el poniente,
a la sombra de mármol del ciprés.

Permite que se aferren tus sentidos
al dolor metálico que clava el plomo,
al eco de los gritos 

que armado mantuvieron el castillo.

Humedece aún tus pies la sangre
que gumías y mosquetes arrancaron,

filtraron las calizas
desde el corazón de los hombres necios.

Oye, escucha la ermita: eterna es su voz
a pesar del vacío que la mina;
el caudal que la alzó aún asciende claro
desde valles, caminos...

¿Y aquellos olivares?, 

tan frágil su latido en los inviernos,
es tan acre la escarcha de su fruto, 

tan dura… Tan precisa.


Sobre el encalado blanco del pueblo
marea viva espuma el tiempo 

y cava a pie la calle el breve hollar:
el de la vida, siempre.

Y tú, viajero, abatidos tus brazos,
fundidos tu latir y el de esta tierra,
gozarás solo el amor que exhales
al posar tu mirada en el castillo, 

la ermita, los olivos…

Y es que el pueblo, 

a pesar de tanta sangre,
a pesar del olvido y de la escarcha,
siempre renace de ese manantial entregado.


Leopoldo Espínola
Poema de la Estela II
Ermita de San Juan de Alanís


lunes, 18 de julio de 2016

Adiós, Chimisay

El Sol, la fiesta y la caridad de la gente, motivada por el -ya tradicional también- embarque de la Virgen Chiquita, han llenado de gente el último cartucho con el que el insigne y viejo muelle pesquero del Puerto de la Cruz despide sus Fiestas de Julio en honor al Gran Poder de Dios y a la Virgen del Carmen.

Buscando un sitio en el que, junto a una cerveza fresquita, esperar la hora en que navegue la Madre de todos los pescadores por las oscuras aguas del Atlántico en estas tropicales latitudes, perseguí a la brisa trepando desde la negra y poblada playa hasta unos veladores a la sombra de antiguas casas canarias en la calle San Juan.

Acomodado y servido, contemplo tristemente ante mí la taquilla clausurada del viejo cine Chimisay, como un nicho sin flores, sin lápida que explique cuántos recuerdos quedaron tapiados en sus salas… Por no hablar de los empleos.

Me acompaña Manolito. Pocos conocen como él los proyectores ahora apagados y polvorientos del viejo cine. Él fue uno de los que perdió su puesto de trabajo al poco de que en el Valle de la Orotava apareciese el gigantesco Trompo que, girando como un terrible tornado de ocio y comodidades, de cines multisalas a precios desorbitados, atrajo hacia su núcleo aquella clientela que hasta entonces había permitido la vida de los cines Chimisay y Timanfaya; y con ellos, la de los negocios aledaños y céntricos del Puerto que recogían sus frutos en la espera de los espectadores.

Pero con este cierre no solo se detuvo el tiempo en sus butacas hoy permanentemente plegadas. También se detuvo una forma de vivir el ocio en el Puerto de la Cruz. El séptimo arte daba a la Ciudad Turística una diversidad cultural que no ha logrado mantener con sus multicines el Centro Comercial La Villa. Una cultura que no está precisamente en auge en nuestra sociedad, y que con el final de aquella película dejaba a la ciudad culturalmente mutilada para los restos. Existe un turismo y una parte de la población cinéfilo en el Puerto que no tiene coche, o que le resulta difícil desplazarse en guagua hasta Las Arenas para ver una película a granel, en una sala industrial negra, con paredes enmoquetadas de noche y ácaros, que una vez dentro de ella no sabes si estás en el Nervión Plaza de Sevilla, o en La Villa de la Orotava.  

Y digo yo que si, además de un embarque de la Virgen del Carmen el segundo martes de julio que recibe en esta ciudad la visita de miles de personas, existe días después un segundo embarque, el de la Virgen Chiquita, que también reúne una cantidad importante de público en el Muelle, y ambos embarques conviven y se mantienen en el tiempo; ¿por qué no puede existir una sala pequeña que sea rentable –no digo tres, ni cuatro, digo una-, como puede ser la principal del Chimisay que, sin ser competidora de los cines Yelmo, rellene el espacio cultural que quedó vacante con aquel cierre en el Puerto?

Todas las esperanzas se me van con la brisa hacia las lejanas copas de las palmeras, cuando me comenta mi amigo que el edificio cerrado espera un período legal preciso para un cambio en el tipo de licencia de apertura. Lo que significa que muy probablemente quedará borrada toda posibilidad de volver a ver, no ya un estreno, síno cualquier filme, hasta aquellos buenos, bonitos y baratos de los que pudieron verse en pantalla grande en los inolvidables Ciclos de Cine de los martes en la pequeña Sala 3 del Cine Chimisay.

Leopoldo Espínola

viernes, 3 de junio de 2016

Nubes

¡Cuántas nubes,
a veces sin razón,
cubren el cielo
quedando el Sol
envuelto en blanco velo!

Llega la noche
tenebrosa, rotunda, hermosa;
redondas jorobas
presurosas y enfadadas
corren a poniente.

La Luna asoma,
como un ojo de lobo,
acechando tras el mirto.

Y mi esperanza,
aquí, en el suelo,
entre la hierba
aterida y tímida
se guarda.

El aire y su rumor
de sueño de Rivera,
hila con el frío
su venganza de escarcha.

Pero quedaron ascuas
con corazón de amapolas
y con rubor de cerezas.

Y amanece...


Ángel M. González García
Constantina (Sevilla)

lunes, 9 de mayo de 2016

"Aquel gesto como de pantalón corto", de Amando García Nuño. (Premio de Poesía Juan de Castellanos 2016)

                                                         
El sol naciente borrará ese nombre 
de la escarcha rosada del cristal
(Joan Margarit)

A no ser que ese amigo de la infancia
se atreva a descubrirme,
puedo dormir tranquilo, nadie sabe
cómo era mi mirada en aquel tiempo,
el gesto sorprendido
de aquel chico con sueños en flequillo,
que viajaba hasta el centro de la tierra
desde el fondo de un .libro,
pero era incapaz luego
de hacer un agujero con la pala
en la mellada arena de los parques,

queda también mi hermana,
algún vecino que me cruzaba a veces,
profesores, tenderos, y una tía
con la que descubrí
como querer las cosas sin amarlas,       
seres que me miraron con cariño
para impedir, con ello,
mi escapada hacia el fondo de las cosas,

pero todos son viejos,
y a estas alturas pueden confundir
su memoria de mí con un boniato,
hay momentos donde uno
pierde hasta los espías de su historia,
quema en la chimenea sus mentiras,
se siente libre, al fin,
con su ayer olvidado en un altillo,

insisto, la única persona,
muertos mis padres y huidos mis amores,
que puede descubrir
esa superchería de emociones
que simulé sentir sin pretenderlo,
es aquel chico de rodillas sucias
que jugaba conmigo
a empujar chapas por los terraplenes,
el amigo que me prestaba cromos
y un día descubrió
que yo perdía siempre,
                                     que en el fondo
había nacido para ver el mundo
desde el furgón de cola,
seguro ya, a esos años,
de que vivir era superchería,
el amor, humo, y los flanes, de sobre...

Pues bien, aquel muchacho
que alguna vez podría denunciarme,
hoy me ha amigado en facebook
e insiste en publicar
esas fotografías de un pasado
en pantalones cortos,
verdades inconfesas y bocatas
de salchichón de Vich, esas fotos
que acaso me delatan
porque me observan desde un tiempo antiguo,   

nunca es fiable un amigo de la infancia
con todo lo que sabe de quien fuimos,
vistas así las cosas
habrá que bloquearle de mi muro,
no quisiera tener –a estas alturas-
que hacerme otro perfil
cuando quedo tan bien con ese gesto
tan altivo, tan digno,
tan máscara virtual,
                                con ese gesto
como de andar de vuelta de mí mismo.


Amando García Nuño
Premio de Poesía Juan de Castellanos 2016

domingo, 10 de abril de 2016

Certamen Literario Juan de Castellanos de Alanís: ACTA DEL JURADO 2016

MODALIDAD RELATO CORTO

Se han recibido un total de 76 relatos, 61 pertenecientes a la categoría de adultos procedentes de muchos puntos de la geografía española y algunos del extranjero, y 15 de la categoría escolar procedentes de varios institutos y colegios de la provincia de Sevilla. Un jurado compuesto por Jacinto García Fernández, Luis Narbona Niza y Leopoldo Espínola todos cercanos al mundo de las letras y miembros de esta asociación, reunido en Alanís en la mañana del día 9 de abril ha decidido otorgar los premios de Relato Corto del VII Certamen Literario Juan de Castellanos de Alanís como se detalla a continuación:

  • CATEGORÍA ESCOLAR: 
    Tendrá premio de 50€, diploma y lote de libros el relato titulado Una carta para ti, de Clara Llanos Rufián, alumna de 2º de ESO del IES Sierra del Agua de Guadalcanal. 
  • CATEGORÍA ADULTOS: 
    Por unanimidad tendrá premio de 200€ y diploma el relato titulado El traje de luto cuyo autor es José Quesada Moreno, de Sevilla. Quedando como relatos finalistas: Siempre hermanos y Recuerdo infantil.

MODALIDAD POESÍA

Se han recibido un total de 86 poemas, 73 pertenecientes a la categoría de adultos procedentes de muchos puntos de la geografía española y algunos del extranjero, y 13 de la categoría escolar procedentes de varios institutos y colegios de la provincia de Sevilla. Un jurado compuesto por Koki Flores, Lola Franco y Leopoldo Espínola, todos cercanos al mundo de las letras y miembros de esta asociación, reunido en Alanís en la tarde del día 8 de abril ha decidido otorgar los premios de Poesía del VII Certamen Literario Juan de Castellanos de Alanís como se detalla a continuación:

  • CATEGORÍA ESCOLAR: 
    Tendrá premio de 50€, diploma y lote de libros el poema titulado Cuando pienso en ti de Noelia Moreno Wiñas, alumna de 2º de ESO del IES Sierra del Agua de Guadalcanal. 
  • CATEGORÍA ADULTOS: 
    Por unanimidad, tendrá premio de 200€ y diploma el poema titulado Aquel gesto como de pantalón corto cuyo autor es Amando García Nuño, de Madrid. Siendo poemas finalistas: Desamor y La espalda del tiempo en los espejos.

Según se indica en las Bases del presente certamen, para poder optar a los premios es condición indispensable que todos los galardonados acudan al acto de entrega de premios que tendrá lugar en Alanís, el próximo sábado día 23 de abril, a partir de las 19 horas, en el patio del Centro Cívico Juan de Castellanos de Alanís.

Alanís a 9 de abril de 2016

viernes, 11 de marzo de 2016

Enemigo de dios

Hashem Shaabani
(Hashem Shaabani, poeta iraní, ejecutado 
por ser “enemigo de Dios”, en enero de 2014)


Paréntesis sobre los versos
la palabra acallada:
enemigo de Dios.

Y dios callado.
Condenan quienes hablan en su nombre
cínicos mensajeros del infierno
que no callan ni ocultan bajo el templo
su mísero desprecio
hacia el mortal esmero
de vivir en verso o vivir sin velo.

Eduardo Merino
(del libro Edad propia (o libro de las incertidumbres) )

Amanece

Amanece, en la ciudad.

Y mil ríos
de pequeños corazones van
del hogar a la tarea.
Los lechos aún calientes
guardan la huella de los sueños.

Amanece, y mil ríos
acuden hacia el centro,
inundan las aceras, los andenes, las autovías.
Adormilados, perezosos, se agitan
con sus pequeñas esperanzas y miedos,
envueltos en la cálida rutina

Amanece en la ciudad.
Es Madrid.
La primavera se acerca.

Un río de pequeñas vidas se desplaza,
con el recuerdo pegado a la piel,
los planes de la tarde, la preocupación por el mañana.
Los ojos despreocupados
miran otros rostros anónimos

Amanece,
es Madrid, es día once,
es marzo, la primavera
se acerca...


Ellos,
los que viven de la muerte,
los vampiros de sangre humana,
malditos sean
los que matan en nombre de Dios,
de las patrias y del pueblo
Maltidos mil veces
malditos

que la paz
nunca anide en sus corazones,
que sus almas
sean cada instante una pesadilla,
que jamás
alcancen el descanso

José Rodríguez Escobar                                                                                  

miércoles, 9 de marzo de 2016

Salutación

Yo soy el camino por el que mis pasos transcurren
Soy el aliento que sale de tu boca
Soy el árbol desnudo que abre sus brazos
en la mañana helada.

sábado, 5 de marzo de 2016

La amistad

El que en tus horas tristes
te consuela;
el que te da la mano
en tu caída;
el que te ayuda generoso
en las miserias de la vida
y solo pide a cambio
tu amistad sincera...

¡Ese es tu amigo,
el verdadero hermano!

Nada le niegues que te pida:
si complacerlo no pudieras,
dale, al menos, el calor
amistoso de un abrazo
y la alegre paz de tu sonrisa.

José Carranco Romero
Las Navas de la Concepción (1990)

martes, 23 de febrero de 2016

El Sofá del crimen

Simulando almas,
de cuerpo en cuerpo,
disfrazando abrazos,
robando besos.

La noche me desgarra
en dragón de fuego.
Buscando algo
que nunca encuentro.
De rostro en rostro,
palpando ciego.

Anhelando caricias…
Simulando sonrisas…
La noche es un escorpión rabioso
que ruge dentro

Disfrazando almas,
robando cuerpos,
simulando abrazos,
de beso en beso.

La noche es un ascua viva,
un abismo yermo
que me entrega a un ansia
que nunca encuentro.

(En Vallecas,
Lemmy Kilmister se marca un flamenquito
mientras en el sofá del crimen
una sonrisa ilumina, 
por un instante, la esperanza)

martes, 16 de febrero de 2016

Siguiendo las sendas

Callados o desbarrando,
oliendo a incienso o azufre,
místicos, macarras, profanos,
amándonos y maldiciéndonos,
tiernos, feroces, pasados,
inseparables, distantes,
brindemos juntos, bebamos
de la copa que nos brindan,
esa que llaman pecado.

Que dulce y amargo el sabor
de vida llevo en mis labios,
y en mi corazón amigo
el calor de lo sagrado.
Borracho de vida estoy
Borracho de vida danzo.
Ágil, libre, por los aires,
contigo y sin ti... yo viajo
 
José Rodríguez Escobar

lunes, 15 de febrero de 2016

Incendio

Para Antonio Parrón


El bosque fenecido
la rama ennegrecida
el color de los labios
la lluvia agradecida.

La noche sin frontera
el alba que no llega
el sabor de unos ojos
la sombra que se quema.

El rito del silencio
el pájaro que grita
el tacto de una esquina
el polvo que camina.

La tarde amanecida
el ruido de una piel
en una piedra herida
el olor en la frente.

El eterno retorno
la guarida del lobo
la tierra que se encrespa
el dolor incoloro.

Eduardo Merino
de Reunión (Ed. Vitruvio, 2014)

domingo, 10 de enero de 2016

Invierno, todavía

Las paredes refugian al jazmín
de la desnuda gelidez de enero
y trepan en la casa solitaria
la buganvilla y la hiedra en silencio.

La verdina tiñe de nostalgia
el sombrío patio que alimenta ortigas
y abandonado un rosal florece
sin notar que es invierno todavía.
 

El olvido ha tejido de tristeza
la fértil tierra que fluye equivocada
y la selva indigente de caricias
ha tapiado lentamente la ventana.


Koki Flores