martes, 22 de diciembre de 2015

Diciembre

La madre cose suspirando alientos de tristeza
en su sillita baja
junto al ventanal de granizo y vaho.

El corazón se me hace ovillos de lana tosca,
verde y amarilla,
desde su sonrisa.

Huele a canela y pastel de galletas,
a botella de anís que hace música de lluvia irritada.

La vida mece al niño de la casa a sorbos
de café caliente recién hecho.

Adormilado, paladea la intensa cordura
de unas manos que rompen
esquemas de cariño
mientras mantienen firmes
los rumbos del invierno.

Tomás Sánchez Rubio
2º Premio V Certamen de Poesía Navideña Leopoldo Guzmán

lunes, 21 de diciembre de 2015

Vislumbramientos


Onírico diciembre, ácida esquela.
Vuelves discípulo de un tiempo devorado
que no quiere ser de nadie.

Llevas contigo ardua falacia de un vocablo
que es traidor a sus orígenes: Navidad.

Oh, navidad, canto de sirenas de Ulises tardío,
centelleo descolorido de luciérnaga cansada,
que quiere alumbrar al muro que ya no es rostro.

Hija de un año que ya no es nuestro,
sobra de un viento desamparado
que lleva en su silbido el villancico del desencanto.

Mueres, navidad, y te renuevas,
junto al año desterrado al calendario de papel,
junto al árbol olvidado desde Enero,
junto al cántico callado hasta diciembre,
junto al mórbido deseo de un mañana diferente…
Mueres, navidad, muere tu etimología…

Ya no veo nacimiento en tu envoltorio,
ni luz, más que en los ojos de los niños
que aún no te han olvidado,
a ti, pura, independiente,
sin hipérbole ni ritos dionisíacos.

Plúmbea navidad, a veces busco
un ápice de luz en esta noria.
Y… Desnuda navidad, a veces siento
tu presencia en cualquier punto, cualquier día,
cualquier suspiro, cualquier fecha…

¡Y existes, navidad, en las palabras!
¡Existes, navidad, en tantas manos!

Hambrienta navidad, atardecida,
que mientras existan ojos
que sepan brillar tu ausencia,
y mientras haya pechos
que sepan amar a otros,
Oh libre navidad, ¡seguirás viva!

Ana María Portillo
Mención Especial del Jurado
V Certamen de Poesía Navideña Leopoldo Guzmán

Ni fútbol, ni elecciones... Poesía en Alanís.



La noche traía por imposición indumentaria reflexiva de elecciones. En las barras y veladores de los bares de la provincia de Sevilla se colgaba el “no hay billetes” para beberse un siempre emocionante “verderones contra palanganas”. Sin embargo, como en una burbuja inmune a la agresión de esos agentes de pugna y enfrentamiento social, en la Iglesia de Alanís, un grupo de personas amantes de la poesía resistíamos los envites de fútbol y política, y con frío reivindicábamos la Navidad en la entrega de premios de la V Edición del Certamen Leopoldo Guzmán.

Solo me vi este año ante el público. Me faltó el tesorero, Luis Narbona, por causas mayores, speaker habitual de este certamen. Así que me arropé llamando a mi lado a Sonia Granja en representación del Jurado. Al Concejal de Cultura, Lucas Pozo, por el pueblo de Alanís, y al Señor Cura, don Juan Escaño. Entre los tres entregaron los premios.

Primero a Ana María Portillo, poeta de Guadalcanal —por suerte se repite esta frase con frecuencia—, que nos leía su poema con frescura e intensidad, desde sus envidiados y bellos veinte años, y con la riqueza sustantiva y reflexiva que le aportan sus dos años de estudio de Filosofía. Lo ha titulado Vislumbramientos y le ha valido una Mención Especial del Jurado en esta edición.

Segundo al sevillano Tomás Sánchez Rubio —apellidos que bien podrían esconder algún parentesco con vecinos de Alanís. Se lo hice saber—, Licenciado en muchas cosas: Filología Clásica, Geografía e Historia y en Ciencias Políticas. Trabaja como profesor de instituto, y se divierte con la poesía, gracias también a su pareja, la también poeta Carmen Valladolid. Le valió el segundo premio su Diciembre, un poema breve e intenso, fotograma de una escena luminosa y nostálgica, tal vez de su propia vida.

Por último a Primitivo Oliva, que reparte su vida entre Móstoles, Lugo y Robledo del Mazo, su pueblo. Trabaja como empleado de correos. Comenzó pintando, ahora escribe poemas sobre todo en Navidad. Una sencilla luz es el título con el que ha inundado de sencillez y verdad el corazón de los miembros del jurado, y de todo el público que asistió emocionado a su lectura, y que le ha ascendido al 1º Premio de este año.

La Coral PolifónicaMontellanense, que la Diputación nos envió desde Montellano, al extremo Sur de la provincia de Sevilla, nos demostró que en pueblos pequeños se pueden organizar grandes cosas. Con las gargantas ásperas por el frío nos metieron de golpe en la Navidad con la magnífica interpretación de una decena de villancicos conocidos. Los aplausos, que intentaban arropar su buen hacer, se contraían con el frío del templo. Al final nos levantaron de las bancadas con un popurrí de anuncios de televisión que cambió por sonrisas nuestros ateridos rostros.

Despidió el acto la Alcaldesa en funciones, Eva Ruíz Peña, que además nos invitó a una copita de licores de Cazalla con mantecados a la salida del templo.

Detrás de una celosía, que nos separaba de las porfías y de los goles del derby sevillano, terminamos cerca de las dos de la madrugada después de una suculenta cena en la que hablamos de poesía, de educación en las aulas, de oposiciones…, pero en la que sobre todo anudamos lazos de amistad con los poetas invitados.

Leopoldo Espínola