domingo, 15 de marzo de 2015

Los marcados días de la lluvia, de José Cercas


José Cercas es Santaniego. Este gentilicio hace referencia a los nacidos en Santa Ana, al Sureste de la provincia de Cáceres. Un pequeño pueblo de algo más de 300 habitantes de la comarca de la Sierra de Montánchez por la que se extienden dehesas como las nuestras, tal vez más áridas, conformando la Penillanura Trujillo-Cacereña. Al Norte el Tajo, al Sur el Guadiana y despegando hacia Castilla Los Montes de Toledo. Tierra de Conquistadores, sin ir más lejos son santaniegos algunos descendientes de Francisco Pizarro.
De profesión es Educador Social. Como escritor es miembro de la Asociación de Escritores Extremeños y se han podido leer sus trabajos en algunas revistas de tirada impresa y digital, así como formando parte en algunas antologías con otros poetas.

Es en 2006 cuando la editorial madrileña Alfasur publicó su primer libro en solitario: El tiempo que me habita, con buena aceptación de la crítica. Una de las mejores editoriales en cuanto a la publicación de poesía como es Vitruvio, le edita en 2008 su segundo poemario, Los versos de la ausencia y la derrota. Su producción literaria no cesa, y en 2011, tras varias apariciones en Antologías y Revistas de Literatura, publica el libro Dana o la luz detenida con la editorial Alfasur, poemario que gozó de una segunda edición por la editorial Rumorvisual. Después llegó un cuarto poemario: Oxígeno con la editorial Ariadna. Ahora Vitruvio vuelve a José Cercas con su colección Los Baños del Carmen, y este poemario del que hoy disfrutamos en voz de su autor y de algunos colaboradores: Los marcados días de la lluvia.

lunes, 2 de marzo de 2015

Aquél adolescente...


Primero por falta de uso de la razón -niño-. Después por la ignorancia de la adolescencia. Más tarde, mezclado ya con una sociedad egoísta, falta de escrúpulos y con poca atención a los valores humanos y, por ende, a los de la Naturaleza (Divina Providencia) sólo pensaba en "los míos" -mi familia- y en mi. Quería triunfar en lo económico, para así "tenerlo todo". ¡Cuán ignorante me comporté durante tanto años!

Por fin, se despertó aquel adolescente, soñador, romántico y justiciero (triunfo del bien sobre el mal) y, por encima de todo, el muchacho ávido de saber, a través de las enseñanzas sobre Arte y Humanidades. "Lo tiré todo por la borda y salté de ese barco maldito que navegaba por las aguas turbias de un mundo confundido"