viernes, 11 de septiembre de 2015

Un poema de Federico Serradilla, que cumple 84 años. Felicidades Maestro.

Vejez reflexiva.
(84 aniversario)

I

Era casi un niño
desde su Alanís querido
cargó con su vieja maleta,
ya de fondo carcomido,
que llenó de libros, sueños e ilusiones
y empezó a caminar por la vida
repletos de nuevo aire sus pulmones.
Dejaba atrás, sin saberlo,
los mejores años de su vida.
Avanzaba hacia la gran ciudad
iluminados los ojos
de donde leves gotas cristalinas
dejaba caer sin enojo
por su piel pecosa y fina.
Sentía tan hondo
el fraternal cariño de su familia...
y esos años vividos
soñando con ofrecer a ellos
su trabajo y sus logros conseguidos.
Despertó de su letargo apasionado
al anunciar su entrada a Sevilla
un frenético zumbar de locomotora
por aquella estación de maravilla.

II

Hoy, hora seis de madrugada,
he cumplido ochenta y cuatro
en una nueva alborada.
¡Qué historia tan larga ya!
Mas aún sigo soñando,
dormido muy de verdad,
como en los primeros años
de mi lucha en la ciudad:
Trabajar en algún empleo,
mis anhelos por estudiar
para no volver al pueblo
y mis sueños reclinar,
cual payaso de sueños rotos,
fracasado, sin estudios y sin ajuar.

III

Ahora, en este remanso de paz,
conseguido casi todo,
cuando llega el despertar
¡que alegría tan infinita!
solo han sido pesadillas
de aquellos primeros años
en esta difícil Sevilla
de tan duro caminar.
El circunloquio termino
recordando la gran verdad:
que creyendo cuanto se
es miseria lo que valgo
pues sigo sin nada saber .


Federico Serradilla


Sevilla 4 septiembre 2015

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