lunes, 6 de julio de 2015

Aquel agosto del 36

Viento mortecino rojo
pululando por la plaza,
fusiles de estaño y cobre
van cumpliendo la amenaza.

Sentencia agosto febril
en carreras de alpargata,
nacen burlonas sonrisas
entre visillos de plata.

Guerra civil, desconcierto,
llora un niño en la plaza,
inocente yace su padre...
¡la más segura mordaza!

Cruzándose trastornadas
miradas tristes perdidas,
mientras el pueblo callado
truncada una joven vida.

Mas nunca entendí nada
de aquel silenciado luto,
han pasado muchos años
y como sueño impoluto,
aún sonando en mis canas

los tiros de aquellos brutos.

En un horizonte negro
ocultábase ruboroso
ante un ocaso siniestro,
un sol triste y penoso.

La sierra en llorar se entrena
encinas y olivos tristes,
espuelas de negra pena.
¡Es la bestia que embiste!

Luna con mantilla negra
en rojo cielo marcada.
El pueblo aterrorizado
enmudeció de palabras.

Federico Serradilla Spínola

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