lunes, 23 de febrero de 2015

¿A quién diré?


¿A quién diré que eso es un cometa,
que la flor perfuma la casa,
que el relámpago presenta al trueno?
¿A quién diré que no me pregunte,
que temo equivocarme y equivocarle,
que mire y siempre vea?
¿A quién diré que tan pequeño
no se alcanza la luna,
y tan mayor ya no se quiere?
Ahora que unos me ven maduro
y otros que estoy en la bajada,
me pregunto:
¿De qué sirven los juguetes rotos y escondidos,
de qué sirven?
Anda, venid aqui, junto a mi y decídmelo.
¿Os quedáis callados, fijos?
¡Fuera esas dos lágrimas, César, Ángela!
Son cosas del abuelito.
¡Claro que sirven!
Para vivir más,
para no perder la esperanza,
para no dejar nunca
de ser niños...

Mariano Rodriguez Ávila

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