jueves, 30 de octubre de 2014

A Miguel Hernández



La vida te alumbró en su chozo austero
ausente a la labor de la cultura,
pastor de soledad, tu dentadura
rechinó a tu destino de yuntero.

Del surco seco, a golpe jornalero,
tu mano apalabró en la agricultura
la voz de libertad, con la armadura
que cruje el yugo al cuello temporero.

Mordió tu verso el llanto de la muerte,
saló tu huerto el mar de la amargura,
como el rayo, al que amó por sus canteros.

Siguió tu estrofa ciega de tu suerte,
huérfano de piel, fuerte de ataduras
te halló, inocente, tu sepulturero.

Leopoldo Espínola

martes, 28 de octubre de 2014

VESTIDA DE PALABRAS



Se vistió, de hermosas
y sutiles palabras, y se fue…
Acariciando todos los sentidos.

Jugó, entre sabanas bordadas
rozando la piel, de aquellos
que pudo seducir.

Desplego sus encantos,
coqueteando con sus amantes
entre sus labios, probó
y gozó las mieles del amor.

Nada detuvo su frenética pasión,
la bebió sorbo a sorbo, lentamente,
y fue, la diosa, entre las diosas.

Regaló su virtud, a quien quiso amarla,
vistiéndose de novia, de amante y de puta.

Mientras hombres y mujeres
la adoraban y caían rendidos
entre sus pérfidas redes.

A veces, dominó el destino
de los que la abrazaban y gozaban de ella.

Otras veces,
con ingeniosas metáforas,
los sedujo, sin importarle
que serian esclavos de sus dulces
y perversos encantos.

Desnudó sus onduladas curvas
letra a letra, vocablo a vocablo,
y fue dejándose ver,
entre cándidas e insinuantes silabas.

Utilizando la música
en una danza sensual, embrujo,
con el mágico elixir de los verbos,
llenando de placer todos los sentidos,
de aquellos que escuchaban sus ritmos.

Sus bellos y seductores encantos,
los dejó prendidos
en el mundo imaginario
de las páginas de un libro,
y en la voz rota o melodiosa de un poeta.

Y solo, por el placer, de ser,
una hermosa y simple poesía.

Carmen Pacheco Sánchez
Cazalla de la Sierra, 2104

martes, 14 de octubre de 2014

A la soledad de un bosque....

A la soledad de un bosque
aparta un hombre la suya y
deja allí que guíe la hojarasca
sus pasos hacia el rumor de
donde brota, oscura, la lejanía.

Un mismo soñar a ambos
confunde, y con una voz sola
canta el bosque el sueño del
hombre y del bosque el
sueño el hombre canta.

Hojas escritas penden de las
ramas que el Sol alumbra. Nadie.


Práxedes Ortiz

Castañas


La deseaba:
Imaginaba en ella mi niñez
ausente y lejana,
mi juventud turbia y estéril;
su color brillante y cobrizo
la hacía palpitar entre mis dedos;
mis ojos desprendían 
lujuria y pasión:
Deseo.
La acaricié suavemente
y soñé despierto;
el agua derramada en mi boca,
el pecho acelerado y galopante.
 Se acercaron mis labios
y unos dientes de marfil
mordieron su cuerpo 
áspero, sutil.
Lástima:
De aquella bella castaña
solo paladeé un gusano blanco…


Luis Narbona Niza 2014®

viernes, 10 de octubre de 2014

A ras de cielo


Golpean el mármol,
indiferente a tu donaire,
que exhala su brillo
 en el reflejo de tus piernas.
Le oigo suspirar, aliviado
en su tintineo sordo y seco.
Al respirar te imagina,
como yo, te ve
desde su atalaya inversa
y te desea.
Quisiera ser mármol y escalón,
para verte bajar las escaleras 
con el seco golpear de tus tacones,
el sutil contoneo de caderas,
 el vuelo rasante de tu falda
a ras de cielo y sueño,
a ras de íntimo deseo.



©Luis Narbona Niza 2014

lunes, 6 de octubre de 2014

El Pintado: rogativa otoñal


Más que bienvenida, lo del sábado en El Pintado fue una rogativa para que llegase de una vez el Otoño. ¡Qué calor! Y de hojas amarillas y secas, cero patatero. Lo más amarillo el huevo frito solar que desde el cielo nos sacudió con toda su ira. Y lo más seco, por supuesto, nuestras gargantas. Menos mal que a un tiro de piedra La Herradura tenía las neveras pertrechadas. Tirando de cerveza, de agua y de refrescos pudimos aguantar hasta que las sombras de los álamos y unos cuantos compasivos cúmulos nos dieron un respiro.

Pero esto no nos asustó. A las 11 y media caminata por lo que fueron las veredas que sirvieron para la construcción de la presa, allá por los años 40. Centenares de pequeñas casillas de piedra derruidas, sin techos porque se hicieron de ramas, en unas laderas imposibles, que dieron cobijo a los trabajadores de aquella megaconstrucción, nos dieron una idea de las condiciones infrahumanas en las que se llevaron a cabo las obras. Un sendero con dos fuentes, una de agua con la puerta cerrada y la otra de poesía con el pecho abierto, Antonio Parrón y su Soplo de las horas, libro del que sin duda podemos decir fue escrito en 2004, pero para ser recitado este día, al menos algunos de sus poemas. A él y a su hijo Abraham con sus socios de Turnature tenemos que agradecer este día inolvidable.

Tarde por motivos de distancia y de agenda, el percusionista Julio Prenda con Anima Vitae, su furgoneta llena de arte flamenco, nuestros compañeros en la organización del evento, montaron su escenario al Sol. Cantaores, uno de los tres californiano que cantaba en español como yo el Let it be de Lenon en inglés: de oído; un guitarrista espectacular con orígenes mediorientales, y una bailaora oriental pero que parecía nacida en Triana. Comentario entre el público asistente: “Esta gente como aprenda lo acabará haciendo mejor que nosotros”.

Tras las cervezas, las migas, la paella y la caldereta, un salmantino, Santiago Huete, de La Alberca, que se ha pasado toda su vida recopilando información y conocimientos sobre la música tradicional y popular de aquellas tierras castellanas, nos regaló en la sobremesa unos momentos únicos con sus cribas, garbanzos, panderos, cucharas, sartenes, cencerros, su bondad, su humor y su penetrante voz castiza.

Con el café llegó el turno a lo nuestro, la poesía, los microrrelatos, los romances populares… Itimad primero, bien pilotados por su presidente Agustín Pérez, que dejó a su compañero Ramón la exclusiva del adelanto de la presentación del próximo número de la revista Aldaba que será hoy en el Centro Cultural el Tejar del Mellizo, a las 20:00 horas, en los Jardines de Murillo de Sevilla. Segundos nuestras amigas de Entre Pueblos, Campiña Sur colindante, Ludy Mansilla su guapa presidenta, que reclama con su mirada ese mar azul que le falta a Extremadura; nos regalaron su libro Universos de Papel, poesía y prosa de calidad, tan cerquita de nosotros. Luego nosotros, ALAS, Luis Narbona, Lola Franco, Jacinto García con una carta del gran ausente por motivos de salud, nuestro maestro Federico Serradilla, que se ha publicado en este blog un poco más abajo; también nuevos, Manuel Rodríguez López que debutó con una preciosa elegía ante un micrófono, al que después de abierto se acercaron muchos amigos espontáneos. Y un profesional en el arte de la escritura, como el novelista José Ruiz Mata que, de paso por Cazalla, quiso sumarse a la reunión y nos leyó un poema —nos intentó dejar claro que no es poeta, cosa que, puedo afirmar que no es cierta después de lo escuchado— que forma parte de uno de los capítulos de su última novela La casa de los Abad.

Un joven y desenfadado grupo de la tierra que anda abriéndose camino en el difícil mundo de la industria discográfica de hoy, “La casa de la abuela” con su fusión flamenco-rumba-rock, fueron el broche de fiesta y despedida. Con el Sol agotado, dejándose resbalar por detrás del intruso y por suerte decadente bosque de eucaliptos que cede su lugar al pinar, poblador original de aquellos parajes; y con la intención de reunirnos más veces antes de final de año, y de repetir en el próximo allí, o en otro de los bellos lugares naturales que nos ofrece nuestra Sierra Morena, nos fuimos marchando por donde llegamos, unos antes, otros aguantaron más, otros… todavía andarán por allí.

viernes, 3 de octubre de 2014

Querido Otoño

Entre la Giralda y la Torre del Oro amanece un sol radiante de luz otoñal. El agua de este milenario Guadalquivir ha cambiado de color, ahora es de un azulado gris que invita a soñar. Las palomas que pueblan esta vieja calle Betis, cruzan sus vuelos haciendo piruetas como felicitándose por la llegada del Otoño. El cielo es de un suave celeste incomparable. ¡Cuánto daría cualquier “guiri” del mundo por estar ahora mismo, en este privilegiado balcón en el que me encuentro! Mas yo, sempiterno Alanisense, recuerdo con superior entusiasmo el amanecer de mi pueblo siendo niño, con aquél sol que rebasando el Cerro Gallego inundaba de una luz especial ese rincón peculiar y entrañable que llamamos La Plazoleta y aquél espacio (hoy tan cambiado) de El Parral, con aquellos enormes árboles que, llegado el otoño, tintaban sus hojas con ese subyugante amarillo-oro que de forma tan genial utilizaron los inolvidables Murillo y Velázquez.
Es verdad que tú, Otoño, eres muy provocador de nostalgias y melancolías para el alma, mas el corazón poeta se inunda de sentimientos tan profundos, que necesita buscar las palabras más bellas para cantarte.
Los dos llevamos ochenta y tres años juntos, mas tú, entrañable amigo, parte imprescindible de La Naturaleza, seguirás siendo un eterno joven inspirador de musas, yo, humilde poeta, me iré en breve pero con el alma y el corazón henchidos de gozo por haber vivido tantos periodos juntos mi querido Otoño.

Federico Serradilla Spínola
Septiembre 2014