lunes, 24 de marzo de 2014

Anciana

Desde mi ventana (Velarde)
Espera que la noche se decida
a borrar esta lluvia tan delgada,
espera en su ventana, desolada,
el paso del cortejo de la vida.

Ya todo le desprecia la mirada,
no hay nada que su torpe mano impida
y espera con su cara de partida
el día en que ya no espere nada.

Antonio Parrón Camacho
"El soplo de las horas"

jueves, 20 de marzo de 2014

Esperan a Godot

—La gente como tú y como yo no deberíamos tener hijos—, le dijo ella mientras dejaba caer sobre sus labios las últimas gotas del cartón de vino blanco que había recogido esa misma tarde de entre la colección de productos descartados por el supermercado que visitaba habitualmente a la hora de su cierre. Él se incorporó, no dijo nada pero se acordó de su madre y de su abuela, y de cuando recorría con fuerza los pasillos de la casa de sus padres para sentirse el corazón, y de las tardes de verano, y del olor a colonia, y de los baños con espuma, y de las horas infinitas en las que pensaba que de mayor sería astronauta. Después la miró con indiferencia mientras observaba las luces de la ciudad reflejadas en el río junto al que habían tendido sus cartones para pasar aquella noche de verano. Por un momento pensó en sus colores y en sus formas cambiantes. Cerró los ojos y amagó con mirarla de nuevo, sólo fue un amago... su mirada se suspendía en la nada. Se dejó caer lentamente cuando al fin murmuró su respuesta, — imagino que no — dijo sin apenas fuerzas ni ganas de ser escuchado. Ya tumbado miró al cielo y se lamentó de que las luces de la ciudad apenas le dejasen ver un par de estrellas en aquella noche limpia, cálida y suave de inicio de un verano cualquiera. Después se durmió sin más.

Rafa Espínola

miércoles, 12 de marzo de 2014

ESCRITURA



Bolígrafos, plumas, lápices. A veces, armas letales. Los llevo en mi bolsillo. Aparentemente no son nada, salvo discretos retazos de cotidianidad. Escribo con ellos. Escriben de muerte, sobre muerte, y pueden matar. ¿Por qué no el mundo como un limpio escenario de fábricas desperdigadas e incesantes, fábricas de cartuchos de plumas y barras de bolígrafos rellenos de sangre, y de grafitos de lápices impuros, afilados, punzantes?
Estoy en el jardín, bajo el sol y el otoño triste de los jubilados. Una niña se acerca, juega, ríe sin conocerme. Sin conocerse. Ella también está sola, ahora a menos de tres metros, descuidada y feliz. Preparo mis bolígrafos, mis estilográficas, mis lápices. Hay en su cuello grácil y rosado como un deseo del acero de plumillas hirientes, marcadas por esa misma tinta roja que habita en sus arterias, exactamente dirigidas hacia allí. 


Manuel Sánchez Chamorro
(del libro en preparación Crímenes y otros poemas)
 

jueves, 6 de marzo de 2014

Esperanza


Cerrar un pasado que no existe,
abrir un futuro que es incierto,
vivir el presente, sin ambages,
paso a paso, soplo a soplo,
beso a beso. Solo hoy,
que el ayer solo es recuerdo
y el mañana, si es que llega,
va preñado de misterios...
Vivir es soñar el día a día,
apurar todo el néctar con un sorbo,
volver la vista atrás y no ver nada,
mirar hacia delante 
y verlo todo...

©Luis Narbona Niza 2014

miércoles, 5 de marzo de 2014

Manoli y su memoria


El reloj del salón, que hacía sesenta años fue comprado por su padre a “Los Doblas” de Zafra, acababa de dar las once de la mañana. Once sonoras y preciosas campanadas que sonaban al oído de Manoli, como la más armoniosa de las músicas celestiales. La habitación aún casi en penumbra. Manoli sólo había abierto un poco el postigo de la ventana para ver cómo se presentaba el día. Sentada en el rústico sillón que tantos años utilizó su madre, ahora con tres vistosos, blandos y cómodos cojines, está observando como pasa gente calle arriba, calle abajo y los automóviles que, con frecuencia, hacen mucho ruido por ir a más velocidad de la permitida, cuyo estruendo parecía que se asentaba en el interior de su ya menudo y maltratado cuerpo por tantos años vividos en aquella peregrina soledad.