jueves, 30 de enero de 2014

Ha muerto Félix Grande

Félix Grande
El mundo, nuestro 
mundo, es 
hoy más pequeño y triste. 

Tan grande como era. 
Tan Grande.



Eduardo Merino

El caminante

Estaba echado en la hierba al pie de un camino cuando observé que un hombre se acercaba pausadamente. Al llegar a mi altura se paró y amablemente me saludaba con un "buenos días amigo". A la sazón este buen hombre podría tener unos setenta años. Tras contestar a su saludo agregué: Linda mañana hace ¿verdad? Sí señor, de las que invitan a caminar por esta senda de la vida, me contestó señalando hacia el horizonte con la mano y el brazo extendido. Al sorprenderme tal expresión quedé pensativo por unos momentos hasta que volví a escuchar. ¿Hace un cigarrillo? ¿Cómo no? ¡Encantado! le contesté. Se puso un pitillo en los labios, muy distraídamente, mientras yo tomaba el que me ofrecía. Sobre mi mechero (precioso ejemplar de nácar que hacía años me habían regalado mis encantadoras hijas) a un mismo tiempo encendimos los cigarrillos. Por breve momento nos quedamos ambos en silencio. Enseguida reaccioné y le ofrecí que se echara a mi lado en aquella frondosa hierba sobre la que, además de ofrecernos un plácido descanso, podríamos charlar un rato sobre aquella Naturaleza tan exuberante que nos rodeaba. Estábamos a unos dos kilómetros de aquel mi pueblecito blanco, posado sobre un pequeño valle rodeado de altos cerros poblados de abundante vegetación; aulagas, jaras, tomillo, romero...plantas autóctonas que impregnaban el ambiente de un gratísimo olor.
Amigo, podemos hablar sobre el tema que a usted le apetezca, le insistí. Lo acepto, dijo, y seguidamente se echó a mi lado sobre la hierba, de forma cómoda y relajada. Tras meditar brevemente, este buen hombre, lanzó un hondo suspiro que a mí me pareció como si acabara de limpiar un gran atasco en sus neuronas. Posó lentamente su mirada sobre aquél maravilloso paraje que nos rodeaba y, primero casi balbuceando, después muy enfáticamente, me contó la siguiente historia, referida a un buen amigo suyo:

"Siempre anduvo en el camino. Cuando creía que llegaba al final, buscaba la parte cómoda de una rústica piedra donde aposentar sus cansados huesos. Entonces volvía la cotidiana "tormenta" y de nuevo tenía que emprender la marcha. De niño, prosiguió: caminó y caminó con auténtica voluntad de lucha, y así hasta la pubertad. Cuando llegó la plena juventud, cambiando de camino, se dirigió a la gran ciudad, la soñada Sevilla. Puso en marcha sus ilusiones, que eran infinitas, su voluntad frenética y fue consiguiendo metas”. Tras una larga chupada al cigarrillo y lanzar el humo hasta verlo desaparecer impulsado por la suave brisa de la mañana, continuó. “En la gran ciudad se le abrieron otras nuevas y más tentadoras posibilidades. Había que seguir en la brecha. Mas, cuando ya iba siendo sólido su caminar... ¡de pronto! se interpuso una gran piedra que dejaba absolutamente cerrado su camino. La marcha hacia adelante no era posible". (Quedó un momento pensativo. Yo observaba como se le había inundado la cara de tristeza. Con la voz ya menos firme casi musitaba: "Le costó años de infinitos y denodados esfuerzos horadar aquella enorme piedra que se hacía más y más resistente. ¡Por fin! pudo de nuevo emprender la ruta trazada desde la niñez. Con una "arrancada" ilusionada e impetuosa, (ahora se notaba más brío en su voz) en cada recodo fue creando amor, bienestar y las bases para los que detrás vendrían iniciando el mismo camino, ahora allanado, sin dificultades, aunque no exento de tarea para llegar a la meta soñada". El caminante, más firme, más ilusionado, prosiguió: “Llegó después de años y años al final del camino tantas veces soñado. Eligió una hermosa y sólida roca que le serviría de atalaya, desde donde podría observar cómo irían llegando los que le habían de seguir. Y así, acomodados todos en ese atalaya, continuarían creando amor y bienestar para nuevos emprendedores que habrían de secundar aquél intrincado camino. Creo que las ilusiones no le dejaron ver los errores en su caminar y se quedó sólo en aquella hermosa atalaya. O quizás no allanó suficientemente la vereda que era el principio del ancho camino, o no se dieron las circunstancias apropiadas para los nuevos caminantes.

Siguió aquél viejo niño caminando sin salir de la gran roca, su atalaya, ya que, parándose, sabía que llegaría el final de su vida". Este buen hombre volvió a suspirar hondamente y casi susurrando continuó: "Un buen día, ya casi decidido a realizar el reposo definitivo, vio a lo lejos dos pequeñas rocas que, rodando, rodando, salvando las muchas dificultades que habían vuelto a surgir en el abandonado camino, se acercaban al atalaya, brillaban con luz propia en un azul intensamente atrayente. Cuando se acercaron al cansado caminante, este, reconoció con gran júbilo y satisfacción que eran las dos diminutas y preciosas piedrecitas que había dejado atrás, al principio, allí donde la vereda se convertía en ancho camino. Eligió el mejor sitio de la Gran Atalaya, se sentó y colocó junto a él a las dos jóvenes rocas, ahora brillantemente consolidadas y las colmó de abundantes y paternales besos. Se hizo la noche y a este viejo-caminante, le cogió dormido plácidamente. Las pequeñas rocas se despertaron ante un amanecer rabiosamente bello. Esperaban el despertar del caminante para reemprender el camino con él. Así irían acompañadas del gran AMOR que les irradiaba y de sus sabios consejos. Hubieron de retrasar mucho tiempo la marcha. El plácido sueño del caminante, se había convertido en eterno"

¡Ea, buen amigo! Ha sido un gran placer contar con su muy grata compañía durante este buen rato en el que di rienda suelta a una de las muchas historias que conozco. Le agradezco mucho su amable invitación para que le acompañara. Me alargó su mano derecha que estreché emocionadamente y sin presentarse y ni siquiera preguntar mi nombre, se inclinó con cierta parsimonia y volviendo lentamente sus espaldas, emprendió de nuevo su caminar. Me resultó enigmática y a su vez interesante la historia que me contó. Quedé pensativo durante mucho tiempo, más bien yo diría... como extasiado, pues aquella menuda figura de anciano, a poca distancia de mí, se fue convirtiendo en una pequeña nube que, a pocos metros más, terminó esfumándose.

Me había quedado dormido con el cigarrillo entre los dedos y me quemaba. Sobresaltado, me desperté. No tenía dudas; aquella historia era producto de mi dormilona siesta.

Federico Serradilla Spínola

lunes, 27 de enero de 2014

CAMISAS



La azul fue quizá la primera vez, en la cocina, entre el humo y el olor pobre a lentejas quemadas. Ahora, ya planchada, su tela posee un tacto tibio, doméstico, infinitamente dulce mientras tus manos pliegan las mangas, el entalle, la abotonan. Así, ordenada, entre las otras prendas, parece inofensiva, pero fue la primera vez, esa camisa.
La segunda es de franela, gruesa, a cuadros oscuros, grises y ocres. Tal vez sus arrugas guarden todavía alguna huella de felicidad, de cuando el campo, y el sol, la risa de los niños jugando y él todavía alegre y sus caricias, y su amor sobre todas las cosas. El tiempo ya pasado desde entonces se manifiesta en los colores desvaídos, en algún botón suelto, los puños desgastados. Manejar la plancha sobre ella es intentar así aniquilar el tiempo, eliminarlo, que surjan entre el vapor aquellos otros días, ya tan lejos, tan abandonados.
La tercera, la blanca, fue dos veces. O tres, o cuatro, o cinco. Fue y es la peor, la camisa blanca. Mientras repasas a fondo las arrugas, mientras extiendes el tejido, adviertes una estrellita rosa y minúscula poco más abajo del cuello. Una salpicadura que el detergente no venció, no pudo, un rastro mínimo de tu mejilla estallada, de la nariz rota exhibiendo la sangre, el ojo cárdeno, y tu boca doliente y sumisa, silenciada.
Sigues planchando. Las camisas. El vapor en tu rostro, entre las lágrimas. La plancha, familiar y caliente, entre tus manos. Por primera vez sabes que también puede ser un arma.


Manuel Sánchez Chamorro
(del libro en preparación Crímenes y otros poemas)

miércoles, 22 de enero de 2014

TERNURA



Amanecí secando el rocío de su mirada,
me dijo con ella  un  hola tierno.
Amanecí sintiendo la alegría,
junto a mi estaba.
Paso un tiempo sin tiempo,
amanecimos ambos, el rocío ya no estaba,
y nos dijimos una vez más: "te quiero".

            Mariano Rodríguez Avila.

sábado, 18 de enero de 2014

Sobre cómo descubrí a Juan Carlos Mestre



Un poemario perdido

Es conocida entre las personas que saben de mis jóvenes gustos literarios, poéticos más exactamente, mis preferencias por los poetas contemporáneos. Los vivos más que los que ya son solo memoria, papel en polvorientas estanterías o megabaits dentro de cualquier aparato susceptible de apagón.

No los conozco a todos, ni a todas, breve es mi estancia a la sombra de este árbol, y pausado es mi descubrir diario, aunque intento que no sea así. Poco a poco voy oteando y escogiendo mis poemarios de diario, de somnolencia en la mesilla de noche, de espera en la puerta del colegio… Cuando mi fácil vida —dicen mis cercanos— me permite un tiempo, cuando el feisbu no me engancha, cuando mi familia está servida.

Uno de estos poetas, artista polifacético, al que no conozco personalmente, pero sí al que sigo por todos los medios a mi alcance, a su ir y venir poético por Internet, es el leonés Juan Carlos Mestre. Quiso el destino que yo, lego en estos lares de la lírica, me cruzara con uno de sus libros. Terminaba de disfrutar de un día de playa en el Parador de Mazagón, en Huelva. Teníamos todo recogido en el coche y cual fue mi sorpresa cuando a unos metros de una de las ruedas, observé las pastas ocres de un libro semicubierto por la pinocha. Por aquellos entonces despuntaba esta afición a escribir, a intentar poesía o algo parecido. Leí en sus tapas Antífona de Otoño en el Valle del Bierzo, premio Adonáis de Poesía en 1985.

Lo guardé en el bolso y puse rumbo al pueblo. Una vez en casa, ya relajado, comencé a leerlo, y leo:

martes, 14 de enero de 2014

Convocatoria de Asamblea General de la Asociación Literaria de Alanís y Sierra Norte

Asociación Literaria de Alanís y Sierra Norte
Convocatoria de Asamblea General Ordinaria

El presidente de La Asociación Literaria de Alanís y Sierra Norte convoca a todos/as sus asociados/as a la Asamblea General Ordinaria que se celebrará el próximo día 1 de febrero de 2014, sábado, a las 10:30 de la mañana en la Sede Social que la asociación tiene en el Centro Cívico Juan de Castellanos de Alanís, en calle Pedro Alonso, 1.

El orden del día será el siguiente:
1. Lectura y aprobación del acta de la sesión anterior.
2. Examen y aprobación de las cuentas a fecha 31/12/2013
3. Información del detalle de ingresos de cuotas y del estado actual del libro de socios a fecha 31/12/2013.
4. Ampliación de la cuota anual a 15€ y del plazo para el ingreso de la misma hasta el 28 de febrero de 2014.
5. Proposición de nuevo/a tesorero/a y nuevo/a secretario/a para la Junta Directiva.
6. Examen y aprobación de los Presupuestos del ejercicio 2014.
7. Cambio de plantilla del Blog de ALAS.
8. Revisión de los temas pendientes desde la última asamblea general:
  • Memoria de Actividades de la Asociación desde sus comienzos encargada a Sonia Granja Guerrero.
  • Organización y uso de la Biblióteca de la Sede.
  • Situación del Proyecto: “Cuentos del Ayer” de Manuela Nisa Benítez.
9. Elaboración de la memoria de actividades para 2014.
  • Proyecto de la revista en papel de ALAS.
  • Novedades para la entrega de premios del V Certamen Juan de Castellanos.
  • Inauguración Oficial de la Sede.
  • Destinar la ayuda de Enresa a la fabricación de azulejos con el logo de ALAS para atenciones con personalidades y entidades.
  • Cuenta cuentos propuesto por Carmen Carrero y Raquel Borreguero.
  • Organización de talleres y lecturas para la Semana del Libro.
  • Comentario sobre la situación de la novela biográfica de Juan de Castellanos de don Antonio García Benítez.
  • Novedades para el Certamen de Poesía Navideña Leopoldo Guzmán Álvarez.
10. Ruegos y preguntas

En Alanís a 14 de enero de 2014

Fdo. Leopoldo Espínola Guzmán
Presidente de ALAS.

domingo, 12 de enero de 2014

La Luna amarilla


Ayer me fijé en la luna,
ya no tenía luz blanca,
estaba toda amarilla
llena de espuma y de rabia…
¿Qué te pasa luna mía,
porqué está horrible tu cara?
¿Te han llegado los efluvios
de la contaminación barata?
¿Tienes pesares muy hondos
en tus redondas montañas?
Los poetas te han cantado
con su musa enamorada
y tú mandabas tus rayos
fríos y limpios de plata.
Te mirabas en los ríos,
te colabas por las ramas
de los bosques milenarios
de leyendas y de faunas.
Dime: ¿Qué sientes mi luna?
¡Cuéntame lo que te pasa!

Noche de ripios



Se sentó la noche en la silla blanca que la luna hacia,
se sentó pensando, esperaba el día.
Se sentó mi noche, llena de sus días,
estaba cansada sosteniendo vidas.
Se sentó  la noche, se quedo dormida,
y soñó historias llenas de alegrías.
Paso un largo tiempo, ya silla no había,
se quedo desnuda con su pena viva.
De  repente algo me llevo a oírla,
y no se quejaba, pobrecilla mía.
Se sentó la noche en la silla blanca que la luna hacia.

                      Mariano Rodríguez Ávila.

lunes, 6 de enero de 2014

Manual de instrucciones


Pasada con creces la frontera de los cincuenta y harto de pequeños achaques físicos y algún que otro psíquico y moral, se me ocurrió escribir una carta a los Reyes Magos pidiéndoles, si era posible, un cuerpo nuevo. El mío se había quedado antiguo y desfasado y suspiraba por poder volver a aquel de los veintitantos; año arriba, año abajo. Así, de forma cortés y educada, le expuse a sus majestades mi deseo y con una sonrisa de oreja a oreja entregué mi misiva al cartero real. Al menos por intentarlo no quedaría.
Pasaron los días y llegó por fin la esperada noche de reyes; noche de ilusión y fantasía; noche mágica por excelencia. Me fui a ver la cabalgata y el cortejo pasó repartiendo golosinas por doquier y dosis a raudales de alegría e ilusión. Me fijaba en las caras de niños y mayores y una chispa fugaz brillaba en sus pupilas. Sus rostros lucían amables y satisfechos; esperanzados. Pensé: ¡Qué noche tan bonita! ¡Qué necesaria para las almas! Me acordaba de los años pasados e imaginaba los años por venir. Mas tarde volví a casa con mi espíritu repleto de paz y tras el ritual de mirar bajo el árbol de la Navidad y compartir risas y alegría con los más pequeños de la familia, encontré una cajita con mi nombre escrito en el exterior. La abrí cuidadosamente y en su interior, un librito delgado y manoseado lucía con una portada donde se podía leer:

“Manual de Instrucciones”


Extrañado miré a mi alrededor intentando descubrir a la persona que me había hecho el regalo; pero nadie parecía saber nada de aquel pequeño obsequio. Volví mis ojos hacia él y lo abrí con mimo, con sumo cuidado, como temiendo que se deshiciera entre mis manos. Eran pocas páginas, así que me senté y me dispuse a leer:

“22 de febrero de 1.959. Manual de uso de la persona que se adjunta:

1- Todas la mañanas cuando te despiertes y sientas que la luz de un nuevo día baña tu rostro, da gracias a Dios por seguir vivo y pon en marcha los músculos de tu cara para que dibujen una amplia sonrisa. Esto te ayudará a mantenerte joven y a que las arrugas de tu cara tarden muchísimo en aparecer.

2- Cuando te cruces con la primera persona que veas ese día y así con todas las demás, mantén esa sonrisa y regalalé unos amables buenos días. Da igual que sea tu mujer, tu madre, tu hijo, tu vecino o tu jefe. Te ayudará a afrontar tu jornada con el espíritu dispuesto a la colaboración y lo verás todo un poco más luminoso y agradable.

3- Cumple con tus tareas, las que sean, con la misma ilusión que las emprendiste el primer día. La ilusión es el motor de tu vida. Nunca la pierdas o estarás perdido.

4- Es posible que tu alma sea inmortal, pero tu cuerpo no. Cuídalo a diario, camina, sonríe, haz ejercicio, aliméntalo correctamente, no lo fuerces en exceso y piensa que tu envoltorio es tan bonito como tú sientas que lo es.

5- Tenemos fecha de caducidad, no luches contra eso. Acepta los cambios que te vayan ocurriendo y aprende a convivir con ellos. Cada época, cada etapa de la vida tiene su propio afán y su propia luz. Toda la vida es bella, sea cual sea la edad que tengas. Una cosa son los años biológicos y otra los años que viven en tu corazón. Cumple estos últimos y serás feliz.

6- Sé positivo, pero también realista. Somos lo que somos y eso no podemos cambiarlo. Los seres vivos nacen y mueren, es lo natural. Lo importante es que tu vida tenga sentido y que no desaproveches el don que se te concedió. Si aun no lo has encontrado, búscalo. Hay personas que pasan su vida haciéndolo. No desesperes, todos tenemos el nuestro. Es cuestión de paciencia.

7- No intentes cambiar quien eres. No puedes. Pero si que puedes adaptarte a las circunstancias y luchar para mejorar tu vida y las de los que te rodean. No tires nunca la toalla y encuentra tu camino.

8- Si eres relativamente feliz con lo que haces, no lo cambies; si no, intenta no desperdiciar toda tu vida con algo que no te satisface. Nadie se lleva nada; pero intenta no dejar nada sin hacer. Solo así encontrarás la paz interior que necesitas.

9- Puede que haya recambio para muchas cosas; pero no lo hay para tus sentimientos ni para la profundidad de tu corazón. Si éste está limpio, todo tu ser lo estará.

10- No desperdicies tu tiempo en causas perdidas e inútiles. No quieras cambiar el mundo; solo cambia TU MUNDO. Con eso habrás cumplido la misión que te trajo aquí. Así es como encontrarás tu nuevo cuerpo.”

FIN

Y eso era todo. Un decálogo de principios con la fecha en que nací y un título sugestivo:
“Manual de Instrucciones”.
No me pidáis una explicación porque no la tengo. Aun no he tenido tiempo de reflexionar sobre ello. A lo peor solo ha sido un sueño en una noche de Reyes...


viernes, 3 de enero de 2014

Bases del II Certamen de Poesía Andrés Mirón de Guadalcanal

El Excmo. Ayuntamiento de Guadalcanal (Sevilla), a través de la Concejalía de Cultura, convoca el II Premio de Poesía “Andrés Mirón” conforme a las siguientes bases:

1) Podrán participar todos los poetas  que presenten un sólo poema escrito en castellano, de tema libre, inédito y no premiado en otros concursos.

2) La dotación establecida para este premio se cifra en 1.000 euros, cantidad a la que se aplicará el porcentaje de deducción del I.R.P.F. vigente en cada momento.

3) El autor premiado conservará la propiedad intelectual de su obra, percibiendo los derechos correspondientes con el abono del premio y deberá personarse en Guadalcanal el día de la entrega para leer su poema en el acto.

4) El plazo de admisión de los trabajos participantes se cerrará el día 31 de Abril de 2014, admitiéndose posteriormente aquellos envíos cuyo matasellos señale igual o anterior fecha.

5) Los poemas tendrán un mínimo de 14 versos y un máximo de 60, presentándose  figurando únicamente el título en la portada de los mismos  y siendo firmados con lema o seudónimo. Dichas obras se acompañarán de un sobre cerrado donde deben aparecer, en su exterior, idénticos título y lema o seudónimo, y en su interior los datos personales del autor, domicilio, teléfono y número de D.N.I., así como un breve curriculum.

6) Los originales habrán de enviarse a la siguiente dirección:

AYUNTAMIENTO DE GUADALCANAL
Concejalía de Cultura
C/ Plaza de España, 1
41390    GUADALCANAL (Sevilla)

indicando expresamente en el sobre: “Para el I PREMIO DE POESÍA ANDRÉS MIRÓN”.
Asimismo se admitirán envíos por correo electrónico al e-mail clotisanchez@guadalcanal.es cuyas plicas se remitirán en el mismo correo en un archivo aparte.

7) Los trabajos no premiados no serán devueltos, destruyéndose todos a los diez días de producirse el fallo del premio. Tampoco se mantendrá correspondencia con los autores de los mismos.

8) Los sobres o correos que se envíen sin la correspondiente plica no serán admitidos en el concurso
9) El jurado estará compuesto por poetas o escritores de reconocido prestigio y por la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Guadalcanal, actuando ésta última como secretaria con voz y sin voto para dar fe de las decisiones del jurado,  cuyos nombres se harán públicos en el momento del fallo. Dicho jurado resolverá cuantas incidencias pudieran surgir en el curso de sus deliberaciones, y su fallo, que será inapelable, así como la entrega del premio, tendrán lugar en el mes de julio de 2014.

10) La presentación de los trabajos al II Premio de Poesía “Andrés Mirón” implica la total aceptación de las presentes bases.