martes, 14 de octubre de 2014

Castañas


La deseaba:
Imaginaba en ella mi niñez
ausente y lejana,
mi juventud turbia y estéril;
su color brillante y cobrizo
la hacía palpitar entre mis dedos;
mis ojos desprendían 
lujuria y pasión:
Deseo.
La acaricié suavemente
y soñé despierto;
el agua derramada en mi boca,
el pecho acelerado y galopante.
 Se acercaron mis labios
y unos dientes de marfil
mordieron su cuerpo 
áspero, sutil.
Lástima:
De aquella bella castaña
solo paladeé un gusano blanco…


Luis Narbona Niza 2014®

1 comentario: