viernes, 10 de octubre de 2014

A ras de cielo


Golpean el mármol,
indiferente a tu donaire,
que exhala su brillo
 en el reflejo de tus piernas.
Le oigo suspirar, aliviado
en su tintineo sordo y seco.
Al respirar te imagina,
como yo, te ve
desde su atalaya inversa
y te desea.
Quisiera ser mármol y escalón,
para verte bajar las escaleras 
con el seco golpear de tus tacones,
el sutil contoneo de caderas,
 el vuelo rasante de tu falda
a ras de cielo y sueño,
a ras de íntimo deseo.



©Luis Narbona Niza 2014

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