miércoles, 3 de septiembre de 2014

Epitafio frente al fuego, un soneto de Ramón Guerrero

Uno de los poetas a los que me he lanzado a descubrir este verano me ha llegado de la mano de mi buen amigo y gran poeta Antonio Parrón. En estos tiempos en los que, como afirma el poeta manchego Francisco Caro en su blog Mientras la Luz, la poesía de hoy anda por ahí "sin maestros, sin discípulos...", Parrón  presume de haber sido discípulo de tal vez el último maestro de poetas que ha dado nuestra comarca, y no es otro que el ya desaparecido Ramón Guerrero. Los que comenzamos en este arte echamos de menos gente como él.



Te siento, fuego inquieto, y la mirada
se me enreda en tu hipnótica cintura.
Tú eres mi tiempo: pálida alborada,
nervioso devenir, luz que murmura...


Llamitas de ala azul, de madrugada
brotan del seno de mi sepultura
como suspiros, como una espantada
del corazón frente a su desventura.

Y si la carne eleva su agonía,
y soy yo solo incendio moribundo,
brasa en la cárcel de mi intimidad,

¿por qué me pesa tanto el alma mía...?
Cuando te miro, fuego vagabundo,
le estoy mirando el rostro a la Verdad.

Ramón Guerrero


3 comentarios:

  1. Bien sabe Dios que no nos hemos puesto de acuerdo, pero tengo el libro de Ramón en mi mesilla de noche y estoy intentando digerir sus sonetos, que me encantan.

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  2. Digo lo que el amigo Luis Narbona, es pura casualidad pero yo hace tiempo tengo pergeñado un poema a modo de epitafio con cierta similitud con este gran soneto de Ramón Guerrero, del que ni siquiera tenía ninguna referencia. Así soy de pobre poeta. Felicidades por su publicación. Para mi ha sido un puro deleite. Saludos.

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  3. Un día Matilde, su mujer , me regalo su libro y debo decir que siempre esta en mi mesa junto al ordenador, es un referente para mí, sobre todo sus sonetos.

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