martes, 15 de julio de 2014

Alzheimer


Pongamos que despiertas y me dices:
¿Recuerdas dónde puse mi sonrisa?
Y tus ojos, perdidos en su prisa,
me miran tras un velo de matices.

Pongamos que olvidando tus deslices
escondo esa palabra que agoniza,
el suspiro que en mi alma se eterniza,
el rictus que en tu boca se desdice.

En tu mente mi cara se hace extraña,
me buscas tras el manto del olvido
y te embarga la ausencia con su saña.

Esos años de vida, no vividos,
se revuelven de pronto en mis entrañas
sin saber si es que vienen, o se han ido.

©Luis Narbona Niza 2014

5 comentarios:

  1. Gran soneto Luis, buena instantanea de los síntomas, de los sentimientos que se derivan de esa enfermedad tan cruel, tan demoledora. Esos breves cafés matutinos se recuerdan a diario... Un abrazo canario.

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  2. Igualmente para ti, Leo. Espero que esta larga cura veraniega recargue tus pilas para afrontar la otoñada. Un abrazo para la señora y la niña y otro para ti. Nos vemos pronto.

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  3. Un poema precioso, Luis. El soneto, tan manido, no se adecúa a todos los temas, pero aquí viene de perlas. Y muy bien el desarrollo. Difícil tema el alzhéimer para la poesía. Cuando puedas échale un vistazo a mi poema Acera del olvido, de mi libro recién editado "Reunión", que le acabo de enviar a Leo.
    Un abrazo
    Eduardo

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    1. Lo haré Eduardo en cuanto que Leo vuelva; pero creo que te veré antes que a él. Si no surge nada extraño es mi intención asistir a la entrega del premio "Carmen Merchán" este venidero agosto. Gracias por tu comentario y un fuerte abrazo.

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