martes, 15 de julio de 2014

Alzheimer


Pongamos que despiertas y me dices:
¿Recuerdas dónde puse mi sonrisa?
Y tus ojos, perdidos en su prisa,
me miran tras un velo de matices.

Pongamos que olvidando tus deslices
escondo esa palabra que agoniza,
el suspiro que en mi alma se eterniza,
el rictus que en tu boca se desdice.

En tu mente mi cara se hace extraña,
me buscas tras el manto del olvido
y te embarga la ausencia con su saña.

Esos años de vida, no vividos,
se revuelven de pronto en mis entrañas
sin saber si es que vienen, o se han ido.

©Luis Narbona Niza 2014