viernes, 20 de junio de 2014

Yo canto a los poetas que cantan

Yo canto a los poetas que cantan.
A los que miran al fondo de los días
con ojos de libertad.
A los que se desvisten de falsos compromisos
y salen a la calle
dispuestos a subir al basurero de las mentiras
para desnudar las demagogias.
A los que no les importa mojarse
bajo la lluvia de las indiferencias
y descalzar sus pies
sobre la zarza de no saberse dioses.
A los que escalan la montaña de la denuncia
y gritan que ya está bien de dormideras,
de andar retrocediendo los relojes,
de hacernos comulgar con ruedas de molino,
de comprarnos con sucias alcancías.
Yo canto a los poetas que cantan.
A los que se la juegan
en territorios corruptos, de crueles dictaduras.
A los que se declaran en contra de la muerte,
y entre la muerte, la que destruye, innoble,
la más pura inocencia,
y la que llega a traición
por infames creencias e ideologías,
y la que es cómplice del desamor,
y la que se alimenta de la carroña
que el hambre, la sed y la pobreza
andan dejando tirada por el suelo...
Yo canto a los poetas que cantan.
A los que sufren la cárcel y el exilio
porque no se vendieron al poder ni al dinero.
A los que les crecieron alas
hasta llegar a orillas
donde nunca se oculta el sol.
Yo canto a los poetas que cantan.
Te canto a ti, hombre, que no te rindes,
y a ti, mujer, que no te vendes.
Os canto a todos cuantos andáis
sufriendo la tiranía de los poderosos,
arañados por las ilícitas desigualdades,
heridos por la ausencia de valores,
rotos por la inmoralidad
que no dejan de sembrarnos,
tristes por los eufemismos
que nos venden las crueles injusticias.
Yo canto a los poetas que cantan
más allá de la voz y los paisajes.
A los que andan en guerra de esperanza,
disparando a los corazones
con las armas de la palabra y la coherencia.
A los que no se doblegan
ni temen a los disfraces
con que se suelen vestir los ambiciosos.
Yo canto a los poetas que cantan.
Porque sé que si dejan de hacerlo,
si callan, habremos aniquilado el futuro;
y nuestros hijos
y los hijos de nuestros hijos
están condenados a ser esclavos:
simples engranajes de la máquina global
de una sociedad sin alma.
Yo canto a los poetas...,
a los verdaderos poetas que cantan.
Y los llamo bienaventurados
porque de ellos es el reino de ser mejores.

Ramón Molina Navarrete
mayo 2014
I Encuentro de Asociaciones Literarias de Alanís

2 comentarios:

  1. Una vez más gracias, Ramón, por tu amistad y por acompañarnos en un día tan especial para nosotros.
    Un fuerte abrazo

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