jueves, 5 de junio de 2014

Final de una tarde


Escuchando aquél tango
sentí la vida que amé
y cuanto más lo escuché
más fui perdiendo mi rango.
Después seguimos andando,
ya todo se transformaba:
la luz solar se marchaba,
se deshojaban las rosas,
volaban las mariposas,
la brisa me acariciaba.


Federico Serradilla

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