viernes, 11 de abril de 2014

MUJER EN LA PARADA



Anoche te amé, mujer en la parada nocturna del autobús, replegada en el frío, inconsciente de tu belleza áspera de suburbios, de la dulzura de tus ojos humildes. El trabajo diario inclinaba tus hombros hacia alguna forma cansada de sexualidad, machacada y cumplida por los días, una sexualidad al borde de los cincuenta y cinco años, mucho más que marchita. Estabas sola.
No adiviné tus pechos, pero los deseé. Algún marido te esperaba, con su hosquedad creciente, la comida, los hijos. Seguí mirándote mucho más allá del autobús en marcha, cuando subiste a él, cuando se perdió en la curva, en la noche, con su rugido de monstruo rutinario. Seguí amando tu hueco en la parada, la forma gris e inconclusa de tu ausencia, el perfume inexistente, desamparado, que dejaste impregnando el plástico y el hierro.
Quizá también te ame esta noche, mujer vulgar, ya conocida. Todas las noches. El mismo frío, la misma soledad, tus mismos ojos: así puede repetirse el amor mientras siga mirándote y tú no sepas nada, y sueñe con rasgarte la ropa, y prepare el abrazo final que alcanzará por fin tus pechos ignorados, tu nuca, tu garganta.


Manuel Sánchez Chamorro  
(del libro en preparación Crímenes y otros poemas)

No hay comentarios:

Publicar un comentario