martes, 18 de febrero de 2014

Alma dormida



Tal vez llegue una noche y no despierte
y pase del descanso al sueño eterno;
tal vez sueñe contigo y el averno
sea no poder soñarte nuevamente.
Mi único poema fue quererte;
el resto de mi vida, solo invierno;
si me asusta el martirio del infierno
es tan solo por miedo de perderte.
No contemplo más muerte que tu ausencia,
ni imagino mi vida sin tu vida,
ni mi ser sin tu ser. Sin tu presencia
penó mi corazón y mi alma herida
no encontró más consuelo ni clemencia
que restar para siempre así dormida.

Luis Narbona Niza    Febrero 2014

Al lince viejo




Negro horizonte esperas, lince viejo,
negro y cruento tu futuro en las dehesas,
más lleno de oro como las princesas
te traen los que hacia aquí miran de lejos.

Saben del campo limpio de conejos,
que a tu pesebre faltarán las presas,
siente miedo el pastor porque regresas
y en su rebaño ve tu salmorejo.

Serán tu vana dieta gazapillos
rebeldes a la red y a la escopeta,
al virus que transmuta, a los hurones,

al zorro astuto, al fresco meloncillo…
Y hurtarás los lechales de sus tetas
y al pastor callarán con subvenciones. 

Leopoldo Espínola

lunes, 10 de febrero de 2014

POR EJEMPLO




Por ejemplo la niebla en el jardín, que se extiende en el principio de la noche como una nube densa de melancolía. Acogerse a ella, envolverse en ella, tras el cristal de la ventana desde donde la miro, es como buscar un refugio que quizá pueda ser definitivo. Por ejemplo los niños que ya duermen arriba, ignorantes e intactos, arropados también ellos en la dulce niebla de su sueño, todavía más densa, más definitiva. Por ejemplo el ya restablecido orden de las cosas, el silencio roto por el canto insistente y monótono de los grillos, la íntima armonía de las horas tranquilas ya recuperadas después del amago del grito y los golpes y la carne sajada y abierta por el filo metálico, rápido, eficaz. El aroma húmedo y grato de la tierra cavada. Y la paz que vuelve a reinar en la casa y las cosas (los muebles, los cuadros, las lámparas, los libros), y yo, por ejemplo, mirando por la ventana con los ojos otra vez inocentes y limpios, con las manos ya libres, redimidas del barro, de la culpa y la sangre. Por ejemplo. La rutina del día prolongada en la noche, la hora de la cena. La cabeza de Laura. El frigorífico.

Manuel Sánchez Chamorro

sábado, 8 de febrero de 2014

Añoranza


Hoy no sé qué vestido llevas puesto,
tampoco ayer, quizás mañana.
Hoy no sé si es el blanco de mi gusto,
o el rojo intenso que tanto te gustaba.
Hoy no tendré tu mirada en mi mirada
ni aspiraré el perfume de tu piel,
no robaré besos a tu boca,
ni entenderé lo que siente hoy mi ser.
No despertaré con el primer canto del gallo,
ni vestiré con los primeros rayos del sol
alegre y esperando tu llegada,
alerta al paso del tiempo.
Hoy quiero ser la espera que espera,
la esperanza confortada, el alma...

domingo, 2 de febrero de 2014

No pesan más...




No pesan más que los pasados,
no pesan más, los he tenido.
No pesan más y tú lo sabes,
no tengas miedo, hay más amor,
también olvido.
No pesan más, todo se calma,
estoy en ti y tú conmigo.

Mariano Rodríguez Ávila (2007)