jueves, 28 de noviembre de 2013

Carta abierta a mi amigo Jose Antonio



La última vez que hablé contigo sabíamos que te morías. Llevabas semanas deslizándote por esa frágil línea que separa ambas orillas. Incluso hiciste alguna incursión en ese más allá que a todos nos espera; sólo es cuestión de tiempo; ése que a ti se te agotaba. Sonó el teléfono y apareció tu número. Mi corazón dio un vuelco, pues aguardaba la mala nueva; pero no, allí estabas tú, con voz firme y confiada, como siempre. Preguntaste por mi hijo que, por aquel entonces, había sufrido un accidente deportivo y tuvo que ser intervenido. Me alegró oírte. Saber que aun te ocupabas de las cosas terrenales. Que mantenías intacto ese cordón invisible que nos mantiene unidos, expectantes, confiados, humanos...

lunes, 18 de noviembre de 2013

EL ENCUENTRO

EL ENCUENTRO

Imagen propiedad de Filckr
Volveré a intentarlo, puede ser la última oportunidad que nos brinde la vida, se dijo en uno de esos momentos en los que lo más trivial puede condicionar el derrotero de acontecimientos posteriores decisivos.
Y, sin pensarlo dos veces, apresuradamente se dirigió a la estación.
Sabía que lo encontraría porque lo cotidiano había arraigado demasiado en su rutina. El trasiego del andén, junto a la luz aterciopelada de las vidrieras, inundaron su alma dotándola de una fortaleza perdida y la guiaron hacia el tren de cercanías que tantas veces habían utilizado juntos.
Instintivamente sus miradas se cruzaron y en silencio se acomodaron frente a frente incapaces de apartar sus miradas emocionadas, penetrantes, indagadoras. La alegría y el dolor se fundieron en un agridulce cóctel que ambos intentaron saborear durante el trayecto: ella reviviendo todas las vivencias que les había unido; él, ideales confusos, exigencias incomprendidas y un amor manifiesto.
Parada tras parada el tiempo, cual reloj de arena, se les escapaba de nuevo sin mediar palabras. Temores absurdos, sentimientos reprimidos y preguntas sin respuestas actuaban de escudo que impedía abrir puertas.
Silencia. Silencio. Como siempre, pensó ella.
Éste siempre fue su aliado, su fiel compañero que la ayudó a soñar desde que empezó a acompañar a su padre que, como revisor, le enseñó a amar el tren. En él transcurrió parte de su infancia: sentada  junto a la ventanilla intentaba adivinar cómo serían las vidas de todos y cada uno de los que subían y bajaban, o cómo sería la suya si perteneciera a otra familia. Así un día y otro, hasta que su padre cansado la hacía volver a la realidad:
—Irene, vamos a casa.
Cogida de su mano intentaba aferrarse a algo que la reconfortara de la frialdad de un hogar ausente del calor maternal. Le hubiera gustado contarle a su padre todas las historias inventadas mientras duraba el recorrido, pero la comunicación parecía incompatible con el exceso de trabajo, por lo que se creaba entre ambos un abismo insoslayable.
Fue creciendo. El colegio suplantó al vagón y con el tiempo otra persona suplantaría a su padre. Juntos descubrieron los secretos de la adolescencia, maduraron y entraron en esa etapa en la que creemos tocar el cielo con las manos. Germán se convirtió en el faro que alumbraría su camino, el báculo que la sostenía y, lo más importante, el maestro con el que aprendió a fortalecer su mundo interior. Sus sueños se mantenían vivos, pero alimentó sus ideales liberalizadores, su amor a la naturaleza, a la música, a los libros... y, por encima de todo, descubrió la fortaleza de su alma. Aprendió a escucharla y a encontrar en sus respuestas la serenidad tan intensamente buscada, porque por fin vislumbró que la libertad auténtica está en nuestro interior. Como él decía: es dentro de nosotros donde hace buen o mal tiempo.
Pero también le decía: nada dura para siempre, todo está sujeto a cambios. Y, sentado silenciosamente frente a ella, lo corroboraba.
Estación tras estación el tren serpenteaba hasta que llegó a su destino. Ambos bajaron e impulsados por el ayer se fundieron en un abrazo. Luego siguieron caminando: él hacia el norte; ella hacia el sur. Poco a poco las sombras se fueron difuminando hasta perderse en la niebla. Mas inesperadamente ella retrocedió, volvió sobre sus pasos a la estación para hacer el mismo recorrido pero a la inversa. Sus manos temblaban. El dolor y el vacío inundaron su espíritu y frente a un asiento vacío soñó que soñaba.

Maria Isabel García Nisa.

lunes, 11 de noviembre de 2013

"Las orillas de las eternas miradas" de Antonio García Benítez. La novela biográfica sobre Juan de Castellanos será una realidad.



Juan de Castellanos en Óleo/tela de Ricardo Moros Urbina
No cabe duda que para dar a conocer a la gente la vida y la obra de cualquier personaje histórico, no es una conferencia o un certamen la mejor manera de hacerlo. Ni está en la repetición de ambas actividades —como se dan las capas de pintura en una fachada, año tras año, para que siempre esté blanca— la fórmula para que quede su nombre perpetuado.
Distinto es que el cine o la televisión, lleve a las pantallas o a los hogares de todo el mundo la biografía de ese personaje en cuestión. Para lo que previamente habrá existido un guión, que muy probablemente habrá salido de una novela biográfica.
Siempre estuvo entre los retos de ALAS la difusión de la figura y de la obra de Juan de Castellanos. Pusimos en marcha el Certamen Literario que lleva su nombre este año a 322 centros en la provincia de Sevilla; contactamos con su Fundación Universitaria en Tunja, Boyacá, Colombia; ofrecimos ponencias y conferencias, y hasta nos atrevimos a corregir a todo un William Ospina cuando menospreció el interés de los alanisenses por su ilustre paisano del S.XVI. Pero nos faltaba ese último impulso, esa herramienta fundamental que llevase a Juan de Castellanos a las casas de sus paisanos y de todos aquellos interesados en la vida y la obra del que fue el padre de la poesía en 10 países de Iberoamérica, y uno de los principales protagonistas en la expansión de la Lengua Castellana por el Nuevo Mundo.
Antonio García Benítez
Hoy podemos afirmar que ese primer paso será realidad el año que viene gracias a Ediciones Alfar, y al trabajo de don Antonio García Benítez, Exprofesor de las Universidades de Sevilla y Huelva, Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla, Doctor por la Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Etnología de la Facultad de Geografía e Historia, Doctor por la Universidad de Salamanca, Facultad de Sociología “León XIII”, etc.; y un viejo conocido de Alanís, ya que uno de sus más de veinte libros, corresponde tal vez al trabajo más completo de los que existen editados sobre nuestro pueblo: “Alanís, espacios reales y simbólicos” en el año 1992.
Las orillas de las eternas miradas, que así se titula esta novela biográfica, desde el rigor histórico que permiten los escasos datos conocidos sobre la vida de Juan de Castellanos, nos trae, ayudándose de la ficción —no podría ser de otro modo—, por ejemplo, cómo serían aquellos diálogos entre el joven Juan y su madre Catalina, antes de embarcarse éste para su destino allende los mares.
La novela biográfica de nuestro paisano más ilustre será una realidad en 2014. Faltan las fechas más aproximadas, pero será, que es lo importante.. Y si no pasa nada, se presentará en Alanís… ¿Dónde mejor que en Alanís?


Leopoldo Espínola

sábado, 2 de noviembre de 2013

Negras noches



Foto propiedad de www.flickr.com

En el silencio sonámbulo de la madrugada
los viejos zapatos chapotean en las aristas del alba.
Las trituradoras de basura,
orquestas metálicas sin público ni ovaciones,
semejan batallones de grillos y chicharras.
La oscuridad se resiste a ser vencida.
Las temblorosas sombras se quiebran por las esquinas.
La oquedad de la luz  horada el horizonte.

Una línea apenas púrpura,
suspiro de luz que circunvala el vacío,
y huyen las ratas y las cucarachas.
El mundo de la noche,
mimetizado tras los desconchados,
oculto tras las herrumbrosas edificaciones,
desaparece  transportando su horror,
sus anhelos insatisfechos.

Vuelve el día,
la leche y el pan,
las calles limpias,
los zapatos nuevos caminando al trabajo,
los autobuses de los colegios
y las viejas noticias en los periódicos nuevos.
El mundo y sus bambalinas se preparan,
apresurados,
para la representación de un nuevo día.

Guillermina García Nisa, octubre 2013