lunes, 26 de agosto de 2013

No me diga usted

Antonio Parrón Camacho
No me diga usted
que ha visto a un poeta,
usted ha visto a un hombre
pasar por su puerta.

Los hombres caminan,
se paran y piensan,
los poetas suspiran,
sueñan y vuelan.

Yo acecho en mi casa
a un hombre que entra,
se acuesta en mi cama
y come en mi mesa.

Dicen que este hombre
es de esos que vuelan,
que tienen dos nombres:
hombre y poeta.

Me paso las noches
enteras acechando,
jamás vi al poeta
que vive volando.

Yo sé que en mi casa
vive un poeta,
jamás vi su cara,
solo sus letras.

No me diga usted
que ha visto a un poeta,
usted ha visto a un hombre
pasar por su puerta.

Antonio Parrón
"Album de sentimientos"


sábado, 24 de agosto de 2013

Pericia

Un recuerdo mudo es como un columpio…
Va y ven silencioso…shh
Un grito oxidado de cuerdas
metálicas …añejas, heladas
…inertes.

Carga y mece niños y niños adultos…

Un recuerdo mudo es como un columpio…
Va y ven silencioso…shh

Inercia de movimiento
Inercia del sentir
Solo inercia…

Creo que estoy en tus columpios mundo detestable
Creo que soy:
Alguno de los suburbios
de tu maldita y adormecida conciencia…
 

Janex Txeis
janextxeis@yahoo.es

sábado, 17 de agosto de 2013

El último poema (A la memoria de Andrés Mirón)




Allí donde hubo un árbol,
siempre queda una sombra.
Andrés Mirón



Me habló de él su dentista,
no de esa sonrisa de carpintero bigotudo que prodigaba,
sino de la gubia reflexiva y solitaria con la que labró sus versos:

“Fue un poeta de Guadalcanal,
Profesor de Instituto en Sevilla,
murió un puente del Pilar de no hace mucho
en un accidente de coche”.

Se apagó bajo el cielo desbordado de aquel octubre plomizo.

Unos días antes
-él no era de esos que trabajan a la sombra –
dejó en correos su último canto: “Cuando ya nada importa”
-esa extraña bola de cristal que atesora
el pensamiento de un poeta-

Cerradas en el sobre sus palabras, selladas en silencio,
con la incertidumbre en el estribo del tiempo,
partieron como libertarias dispuestas al combate,
hacia el frente amable e inmortal de la poesía.

Así se separan poema y cantor: uno a su batalla, otro a su destino.

Volvía el hombre a su sierra, a su Monforte,
a hollar el granito cansado de la calle Costaleros,
a la lenta otoñada que ya prendía el castañar de Hamapega,
a la gélida llamada de metal que añora el cierzo
al traspasar la muda espadaña en La Consolación,
a esperar los verdes días de sol por venir,
de hierbazal de terciopelo, de jaral nevado de abril,
los días que llaman a la fe en el milagro de un pastor
                 que cayó de rodillas cerca del arroyo Guaditoca,
a la jovialidad de los ancianos jubilados por la tierra,
profusos en la alegría que desdeña sus canas,
y que sentados en cualquier banco musitan:

“Ese es el nieto de don Pablo.
Y dicen que es poeta”.

Después, sin más adiós que el de su pluma,
su vida pisaba aquel peldaño vencido.

Treinta flores trenzaban su corona de poeta
cuando aquel poema viajero,
ya huérfano del cantor y de sus manos, 
en silencio entreabría el color de sus palabras
en el estrado de algún tribunal lejano.

Villa de Aoiz, ¿dónde queda?,
¿en qué mapa marca su círculo negro?,
¿de qué oscuro color tiñe su otoño?,
¿qué profundos ríos ahogan sus vegas?,
¿qué viento dobla el bronce de sus duelos?,
¿hacia que montes habrán dejado
de cantar los versos de sus poetas?

Cinco sabios vieron en aquel silbo de Sierra Morena
el más personal y serio de cuantos arribaron.
Resolvieron el título del ganador: “Cuando ya nada importa”

Otra flor, una más, la más dolorosa, la última para cerrar
el trenzado de su, aún fresca, corona funeraria.

Y habló el secreto, su plica póstuma,
desde un Madrid que ya es cimiento en su recuerdo.
El Café Gijón, -el ara de los cantores-,
callaba cuando un tal Alberto de Cuenca dijo su nombre:

Andrés Mirón, Poeta de Guadalcanal…


 

Leopoldo Espínola

jueves, 15 de agosto de 2013

Sabado 17 de agosto a las 10:30 de la mañana Café Tertulia de ALAS

Este sábado, a las 10:30 de la mañana celebraremos nuestro Café Tertulia de Verano en la Sede Social de ALAS, del CC. Juan de Castellanos de Alanís. La hora será la habitual, a las 10:30 de la mañana. Compartiremos el café y los churros en esta ocasión con miembros de la Asociación Carmen Merchán Cornello de Cazalla de la Sierra, entre ellos el poeta madrileño Eduardo Merino que nos hablará de su último poemario Mira y como librero de las últimas noticias y tendencias del mundo literario nacional.
Por supuesto hablaremos de los Certámenes Literarios que organizamos las diversas entidades de la comarca: el recién nacido Andrés Mirón de Guadalcanal, el Carmen Merchán y el IES Virgen del Carmen de Cazalla, el Leopoldo Guzmán y el Juan de Castellanos de Alanís.
Las puertas están abiertas para todos aquellos y aquellas que quieran asistir. El aforo es muy limitado pero intentaremos que todos estén a gusto. Os esperamos.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Al calor de la poesía. Entrega de premios de la XI edición del Certamen de Poesía Carmen Merchán Cornello.



Cuando las lágrimas y el sudor resbalan juntos por el rostro, la temperatura emocional del cuerpo acaba por anular la incomodidad del calor con el que el Sol de agosto nos castiga en los pueblos de esta Sierra Morena Sevillana, siempre añorada por Parrón. Hoy Cazalla atenuó la crisis del bolsillo enriqueciendo el alma con buena poesía y homenajes. La Asociación Carmen Merchán Cornello ha entregado su XI Premio de Poesía con el nombre de una gran madre y poeta cazallera que, como dijo Rafael Cortijo, en la cola de una cometa lleva a la tierra del aguardiente por muchos rincones del mundo.
Muchos y emotivos momentos se han dado lugar hoy en el salón de actos de la Biblioteca de Cazalla. Lleno hasta la bandera. Alejandro Martín Navarro -flamante y joven ganador del año anterior con aquel impresionante Regreso del hijopródigo (Rembrandt), aún en nuestra retina- entre el público, apoyando con su presencia el buen hacer por la cultura poética en la provincia de Sevilla. Y el calor…
Y llegó el esperado momento. José Luis Morales Robledo, que ha llegado a Cazalla después de un duro viaje por las angostas y casi extintas carreteras que cruzan el Valle de Onza, subió al atril. Antes de ingresarnos en los versos fruto su paso por la UCI de un hospital, nos hizo reír. Leyó Carta sin destinatario y se ganó a todos los corazones que latieron -solo durante ese momento- al ritmo del “Ploc-ploc odioso del gotero”.
Enhorabuena a José Luis, enhorabuena a la familia Merchán Cornello, enhorabuena Cazalla, enhorabuena Sierra Morena Sevillana, enhorabuena POESÍA… Y el año que viene, por suerte, más.


Leopoldo Espínola

martes, 13 de agosto de 2013

Dicen del amor y El tiempo... dos poemas de Raquel Borreguero Díaz.

Bueno, la cosa va de bienvenidas. Aquí os dejo con dos poemas de una nueva socia de ALAS, que aunque ha presentado un libro de cuentos recientemente en Constantina ella es de Sevilla. Su nombre:

Raquel Borreguero Díaz

DICEN DEL AMOR

Dicen del Amor...
que se hospeda en el corazón,
y que es enemigo de la traición.
Dicen del Amor... que se refleja en la cara,
que los ojos iluminan y que la sonrisa agranda.
Dicen del Amor...
que la vida alarga,
que cuando el corazón elige,
la razón no entiende,
los sentimientos se multiplican
y hasta el tiempo se detiene...

EL TIEMPO

El tiempo, sabio de entre los sabios,
que todo o nada cura porque todo lo madura.
El tiempo hace olvidar aquello que tanto quise y
pasó a formar parte del recuerdo,
porque, el tiempo así lo dice.
Cura no solo el dolor,
también el desamor, los sueños y hasta la razón.
El tiempo te transporta a momentos inolvidables,
a veces amargos, a veces agradables.
Hace que te mires en el espejo,
recordándote cómo fuistes,
hace que te plantees qué hicistes.
El tiempo que a veces falta y
que pocas veces sobra,
aquel que conflictos crea incluso en la memoria,
aquel que convive estando acompañada,
o estando sola...
Siempre presente," El Tiempo".

domingo, 11 de agosto de 2013

Fragmento de "Lía", última novela de Ángela Cantón.

En el campamento de refugiados de un perdido lugar del continente africano, su protagonista relata bellas historias y cuentos, a la luz de la luna. Aquellos pequeños de piel negra y pelo rizado, olvidaban por unos instantes, la sed y el hambre que padecían.
   "Aquél niño deseaba conocer la vida más allá de sus montañas. -¿Qué hay detrás de esa montaña, padre? -le preguntaba, señalando aquella que, casi se perdía entre las nubes."
   -¿El niño era como yo o como tú? -le interrumpió, el más inquieto por saber.
   -No te entiendo... -le sonreía.
   -Mira mi mano... ¿Es así o sin color como tú? Mi madre me ha contado que tú has perdido el color en el río... Ja, ja, ja. -su comentario dio lugar a risas y alboroto.
   -Tiene color. Un precioso color negro que brillaba bajo las estrellas...
Continuó con su relato.
   "-Hijo, no lo sé, nunca he salido de esta pequeña tierra, que a diario cultivo.
   -Y, madre, ¿lo sabe? -le preguntaba mientras le ayudaba a tejer una cesta, hecha con tiras de palma, a la sombra de un enorme árbol.
   -Madre, nunca ha visto otra cosa, que...
   -¡He soñado, padre! Sueño que soy un enorme pájaro y que atravieso esa montaña mientras aleteo con mis alas de colores...
   -¿Y qué ves? -su padre le sonreía... Siempre le sonreía.
   -¡Hay agua, mucha agua, que se mueve y sube alta... muy alta! Quiero volar, padre, porque eso es lo que hacen los pájaros... Quiero entrar en el agua y ver qué hay dentro... Quiero meterme en las nubes y saber dónde guardan la lluvia... Quiero acercarme al sol... ¿Cómo puedo hacerlo? Tú eres sabio...
   -Solo sé de las cosa que he vivido... ¡Nunca he sido un pájaro!
Aquella noche, el niño que quería ser un pájaro, cerró los ojos y soñó.
Soñó, que de sus brazos crecieron alas de colores; se elevó y cruzó la montaña, pudiendo ver las olas del mar. Curioso, quiso meterse entre ellas, pero sus alas se volvieron pesadas y, a punto estuvo de morir. Atravesó las nubes, pero no vio la lluvia; no pudo acercarse al sol, porque una de sus alas se quemó.
Al llegar el amanecer, su padre lo despertó.
   -Hijo, debemos continuar con nuestro trabajo... ¡Por qué estás mojado?
   -Caí al mar y casi pierdo la vida.
   -¿Por qué está quemada tu mano?
   -Me acerqué, demasiado, al sol... ¡Las nubes no llevaban lluvias! 
   -¿Estás contento de haber podido volar? ¡Tus deseos se han cumplido!
   -Padre, quiero estar aquí, contigo y con madre. Si los dioses hubiesen querido, yo habría sido un pájaro...
   -¡Y habrías deseado ser un niño! Nunca desees aquello que no puedas tener.
Aquella noche, el niño se convirtió en un hermoso pájaro con alas de múltiples colores, pero no quiso volar más allá del frondoso árbol, donde siempre, había había fabricado, junto a su padre: cestas de palma.
   -¡Aquí es donde quiero estar! ¡Aquí soy feliz!"
 
Ángela Cantón