jueves, 19 de diciembre de 2013

Carlos Cano

Andalucía
sabía
a quién le prestaba el alma.

¡Coplas amarillas,
habaneras pálidas!

Tenía en la voz
algo que sonaba
a música antigua
detrás de las palabras.

¡Qué buenos cantores
pare Granada!

Carlos Cano era
melancólico y profundo
y tierno como el agua.

Cuando se murió,
sonó en el viento
como si algo se cerrara.



Antonio Parrón Camacho
"El solplo de las horas"

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