domingo, 5 de mayo de 2013

La oquedad de tu ausencia


A Julio Vélez
Como bala que penetra en el pecho,
produciendo ardor intenso,
como rayo que rasga el firmamento,
y firma con su luz clara el cielo,
como el quejío hondo del flamenco,
quebrando con su dolor el silencio,
así apareciste en nuestras vidas,
trastocando el orden del universo.
Eras fuego,
eras oscuridad y luz,
eras dolor y alegría.
Pura fuerza que todo lo arrastra,
impulso que levantaba almas,
dúctil duna que contenía mares,
fuerte voz que susurrando gritaba,
silencio que hablaba sin palabras.

Tal vez viviste mil diversas vidas,
otros amores, otros amigos.
Leíste poemas que no escuchamos,
escribiste metáforas que no intuimos,
escuchaste otros cantes, otros quejíos.

En los momentos más insospechados
brindaremos en honor al recuerdo,
el cual, palpitante e inalterable,
tal vez llene la oquedad que dejaste.

Guillermina García Nisa, mayo 2013

2 comentarios:

  1. Precioso Guillermina, ¿quien era Julio que mereció tan magnífico homenaje?
    Un abrazo
    Luis

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  2. Simplemente magnífico !

    Gracias.

    Mark de Zabaleta

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