jueves, 30 de mayo de 2013

Al “casi no saben que existió” de William Ospina


El pasado día 28 de mayo un diario extremeño, El Periódico Extremadura, publicaba una entrevista que Elena Hevia realizó al poeta y ensayista colombiano William Ospina, autor de una trilogía histórica y novelística (Ursúa, El País de la Canela y La serpiente sin ojos) sobre la figura del conquistador Pedro de Ursúa, y que está cimentada en buena parte en las Elegías de Varones Ilustres de Indias del alanisense Juan de Castellanos. En estos días anda por Barcelona promocionando La serpiente sin ojos, último trabajo que ha editado con Mondadori.
Descubrí a Ospina durante una entrevista con el Ex Consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, D. José Juan Díaz Trillo en Radio Sierra Norte, cuando, en el marco de la promoción del Certamen Literario que ALAS organiza bajo el nombre de Juan de Castellanos desde hace cinco años, éste me recomendara la lectura del ensayo Las auroras de sangre, también del escritor colombiano. Desde entonces sigo casi todo lo que se publica en prensa sobre Ospina y su trabajo y es rara la entrevista en la que no menciona al sevillano cronista de Indias, engrandeciéndolo por su colosal obra, por lo que cuenta en ella, por cómo lo cuenta y por sus repercusiones en el desarrollo literario del Nuevo Mundo.
En el trasfondo de este interés por Castellanos es indudable que existe un sentimiento ideológico revolucionario y patriótico, (él mismo se declara simpatizante de Hugo Chávez), pero sin duda no se puede descartar un sentimiento puramente económico, ya que sus lectores han aumentado y cómo, desde que anda tras el rastro de los conquistadores españoles por su patria. Aún así, como alanisense tengo que estar agradecido a quién habla de este modo, cinco siglos después, del más ilustre y desconocido de los nacidos en la Sierra Norte de Sevilla. Pero no puedo opinar lo mismo cuando habla del pueblo de Alanís.
En la entrevista que da pie a este artículo, a la pregunta de la periodista “-¿Y por qué hoy el sevillano Castellanos es desconocido?” el señor Ospina responde: “En Alanís, su pueblo natal, casi no saben que existió, (...)”.

domingo, 19 de mayo de 2013

La Cuentacuentos

 (A  Manolita Nisa)
Érase  una vez…
En un pueblecito muy lejano  vivía una reina que había sido destronada, pero que se sentía muy feliz al haber sido liberada de todas las ataduras que una corona conlleva. Como contrapartida se integró perfectamente con el pueblo, pero había en ella algo muy especial que la diferenciaba del resto. Algo que muchos no sabían explicar, pero sí los más pequeños que al atardecer se solían sentar a su alrededor para oír sus cuentos. Su capacidad narrativa hacía vibrar a aquellas mentes infantiles que aprendieron a volar por altas esferas y por los espacios reservados a los que aún no han sido dominados por los espejismos mundanos. Atónitos y eclipsados ante tanta belleza, esperando siempre el triunfo del bien sobre el mal, olvidaban incluso la hora de merendar. Y luego, cuando  por las noches reposaban sus cuerpos rendidos, sus mentes se alejaban a lugares fantásticos en los que ellos protagonizaban sucesos heroicos, aventuras mágicas o historias que parecían tan auténticas como la luna que velaba sus sueños.
      Entre ellos y nuestra narradora fueron creciendo unos lazos indisolubles, al tiempo que en muchos germinaba una valiosa semilla: el amor a los libros. Todos la querían y no podían imaginar una tarde sin ella.
-Cuéntanos hoy el cuento de “Las tres naranjitas del naranjal”, decía uno.
-Y luego “El castillo de irás y no volverás”, añadía otro.

sábado, 11 de mayo de 2013

Polvo, recuerdo y olvido

¿Somos acaso algo más 
que polvo gris
y recuerdo...?
En los ojos que nos vieron,
 en el corazón sombrío,
en esas manos desnudas
 que pregonan el olvido.
 Un sentimiento profundo, 
un equilibrio perdido,
una lágrima que aflora
sin saber por qué ha venido.
 A veces, estando solo,
 otras, estando contigo, 
presente en el alma triste,
 ausente en mi triste sino.
 ¿Somos acaso algo más
 que polvo gris
y recuerdo...?
 Recuerdo, tu ausencia eterna,
 añoranza en tu latido,
 polvo gris en la memoria,
¿dónde te escondes, amigo? 
¿Acaso tras ese espejo
 que me mira cuando miro? 
Polvo gris en la memoria,
 polvo, recuerdo y olvido... 

© Luis Narbona Niza 2013

viernes, 10 de mayo de 2013

Fijando futuro

Cuando ya no esté, el maravilloso astro sol
seguirá dando luz, calor y vida.

Cuando ya no esté, seguirá la luna brillando,
plateada, hermosa y bella, en la noche de los
sueños.

Cuando ya no esté, los árboles seguirán luciendo
sus bellas y hermosas hojas, las aguas bajarán
de los montes, alegres y risueñas para después
río abajo besar los mares.

Cuando ya no esté, recordarme con el calor del sol,
con el destello de la luna, con la brisa del monte,
con la lluvia, con una planta, con la tierra
roja recién arada, con el río y con el mar.

Sobre todo con la palabra que dejaré escrita
en el aire ¡AMOR!

Federico Serradilla Spínola

mayo, 2013

domingo, 5 de mayo de 2013

La oquedad de tu ausencia


A Julio Vélez
Como bala que penetra en el pecho,
produciendo ardor intenso,
como rayo que rasga el firmamento,
y firma con su luz clara el cielo,
como el quejío hondo del flamenco,
quebrando con su dolor el silencio,
así apareciste en nuestras vidas,
trastocando el orden del universo.
Eras fuego,
eras oscuridad y luz,
eras dolor y alegría.
Pura fuerza que todo lo arrastra,
impulso que levantaba almas,
dúctil duna que contenía mares,
fuerte voz que susurrando gritaba,
silencio que hablaba sin palabras.

Tal vez viviste mil diversas vidas,
otros amores, otros amigos.
Leíste poemas que no escuchamos,
escribiste metáforas que no intuimos,
escuchaste otros cantes, otros quejíos.

En los momentos más insospechados
brindaremos en honor al recuerdo,
el cual, palpitante e inalterable,
tal vez llene la oquedad que dejaste.

Guillermina García Nisa, mayo 2013