sábado, 23 de marzo de 2013

El cojín


          
Dignificó  tu  sillón  desvencijado
y  cobijó tu  cuerpo  cansado
cuando  el  sopor  domina  la  mente
y   las  moscas  aparecen.

Mientras, tus  nietos  inquietos
entre  risas, bromas  y  juegos
entran  y  salen,
aparecen  y  desaparecen
disfrutando  de aquel  paraíso
que  eterno  les  parece.

Pasaron  los  años.
Hoy  el  cojín   embellece  mi  estancia
sin  saber  el  valor  que  entraña:
el  valor  de  lo  que  eterno  vuelve
imponiéndose  al  tiempo, modas  y  dueños.

Mi  mente  cansada  en  él  busca  asilo.
Lo  mira, lo  acaricia
y  recupera  la  compañía  que  me  robó  tu  ausencia
convirtiéndose  en  puente  que  enlaza.

        
   Mª Isabel García Nisa (Febrero-2.013)

No hay comentarios:

Publicar un comentario