viernes, 1 de marzo de 2013

El Manantial de San Nicolás



Hace unos días visité el bonito pueblo de San Nicolás del Puerto, asentado en un punto hermoso y estratégico de los muchos eslabones de Sierra Morena. Hacía muchos años que venía pasando por él pero sin adentrarme por sus pequeñas y preciosas calles formadas por casas de una arquitectura muy propia de la zona y, eso sí, respetando sus propietarios el mantenimiento de su blancor, hasta el punto que al mirar una fachada donde daba de lleno el sol, en una bocanada entre nubes, hube de apartar la mirada, no podía soportar tan refulgente luz, tan blanca y pura como "Sierra Nevada"
Además del placer de gozar de su clima, de su arboleda,  sus aguas y su ruralidad asentada en ese puerto serrano y maravilloso, nos llevaba la idea de comprar carnes y chacinas, acción que mi hijo si suele ejecutar con cierta frecuencia. A espalda de su bonita torre-iglesia esta ubicada la fábrica de embutidos "El manantial", donde compramos  variados y exquisitos productos. En cuanto a la atención personal que nos prestó la señora Carolina, que regenta el negocio, dio lugar a que fijara en mi mente el sencillo poema que al final transcribo, dando cumplimiento a mi promesa de remitírselo por email y que, además, lo publicaría en la ya prestigiosa Asociación Literaria ALAS de Alanís y Sierra Norte.                                                                               

La señora Carolina
en San Nicolás del Puerto,
atiende de forma fina
cuando llegamos dispuestos
a comprar unas chacinas.
Un singular matadero
en un pueblo pequeñito
donde todo es placentero
y te lo venden bonito.
Unas chuletas muy ricas
más un hermoso jamón,
chorizo dulce y de pica
morcilla y buen morcón.
Carne fresca y jugosa
de la matanza reciente
de un sustancioso cerdo
que casi estaba presente.
Esta compra fue tan fiel
y tan contento me puse,
que me borró "toa la hiel"
que la gran ciudad produce.
Prometo que volveré
por esas bellas colinas
y chacinas compraré
a la simpar Carolina.

               Federico Serradilla Spínola
                              Enero, 2013

1 comentario:

  1. Magnífica poesía, que sabe hacer la loa de este atractivo enclave...

    Saludos
    Mark de Zabaleta

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