domingo, 17 de marzo de 2013

Crónica del Pregón de la Semana Santa de Alanís 2013



Pasan veinte minutos de las ocho de la tarde. El pregonero se levanta, nervioso y se dirige a las escalinatas del altar mayor. El retablo, como siempre, imponente, flanqueado por los estandartes de las hermandades. Lleva en sus manos unas pastas color burdeos con letras doradas donde se lee: ” Pregón de la Semana Santa de Alanís”. Se coloca ante el atril y su figura, alta y míncea, destaca sobremanera en el escenario. Bebe un sorbo de agua y mira la nave principal de la Seo. Pleno. La Iglesia se ha llenado. Al fondo la banda de música que, tras afinar, ya ha comenzado su actuación. Han sonado las notas de Amargura y tras la escueta presentación, Esperanza Coronada. Espléndido. Segundos interminables y de pronto una voz joven, rotunda, acompañada de una gran sonrisa, rompe el denso silencio de la nave y loa a su pueblo. Versos sentidos que se derraman e inundan la estancia y que al terminar, arrancan la primera ovación de la noche. Vuelve a beber. Se ha quitado un peso de encima y parece levitar sobre el atril. Sus manos aún tiemblan. Es la emoción. Ahora sus palabras fluyen más calmadas. Nos relata el momento de aceptar el reto que ahora afronta. Saluda con corrección a los presentes, párroco, autoridades, hermandades, familia, amigos y vecinos. Turno para adentrarse en sus recuerdos de infancia, para tocar la fibra sensible de los que oímos y nos ponemos en su piel. Y luego sus experiencias, su caminar tras los pasos, sus vivencias con sus amigos de esa banda de música que le acompaña, sus sentimientos íntimos que se desbordan en los siete días que se esperan todo un año. Su autocrítica a las dudas de la fe en forma de costal y trabajadera. “ Ser costalero no es solo cosa de jóvenes”. El tiempo pasa raudo. Un recuerdo y mención para sus amigos que han venido a acompañarlo. Sus palabras que se ensalzan y se pausan, intentando dominar los tiempos, intentando mantener la expectación. Conseguido.  El pregón no es largo, pero si intenso. Llega el final. Una profunda respiración, casi un suspiro. El público aplaude de pie. Trabajo finalizado. Relajación. Sonrisa. Profunda satisfacción. Deber cumplido. Ya nada puede estropear tu noche. Felicitaciones y recuerdos. Un ramo de frescas flores. Una placa que guardarás para siempre. Un pergamino para tu mesa de despacho que nunca olvidarás. Regalas las tapas del pregón al consejo de hermandades para próximos pregoneros. Tradición que crece y se perfecciona.¡ Tanto por hacer ¡ El tiempo ha pasado volando. Buena señal. La banda toca los himnos. Son las nueve. ¡Cuántas cosas se pueden hacer en una hora!

Luis Narbona Niza. Marzo de 2013.

1 comentario:

  1. Imagenes y recuerdos que afloran al recorrer estas palabras...
    La potencia de unos dias creados haces siglos para impresionarnos año tras año.

    Un placer leerte.

    Saludos almendrados ;)

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