martes, 19 de febrero de 2013

VER

Ver
el verde de las nueces inmaduras,
el amarillo intenso de los membrillos,
el violeta negruzco de las moras.

Oler
el intenso aroma de las aceitunas,
la acariciante fragancia de la miel,
el seco vaho del trigo aventado en la era.

Escuchar
el tañer de las campanas,
el bramar de los truenos con las primeras tormentas,
la voz de los amigos llamándote en el zaguán.

Y no ser consciente de lo visto,
lo olido,
lo escuchado en el ayer,
hasta que un paisaje,
un aroma,
un sonido,
dan fulgor a lo sentido.


Guillermina García Nisa, febrero 2013

4 comentarios:

  1. Magnífico poema que toca todos los sentidos!

    Mark de Zabaleta

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  2. Es lo menos que se puede hacer cuando uno encamina sus pasos por lugares tan exquisitos como la Sierra Norte de Sevilla.- Un saludo

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  3. Preciosas palabras que me trasladan a la infancia, cuando mis sentidos inexpertos aun no conocían dichas maravillas y que aun hoy atesoran cuidadosamente.

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  4. Muy agradecida por vuestras palabras. Un abrazo.

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