miércoles, 9 de enero de 2013

A Federico Serradilla Spínola



Es la hora de escribirte, buen amigo,
antes que el patrón de esto, con su voz
mande al verdugo que siega con su hoz,
de la tierra a los que alberga en su abrigo.

Aún es breve mi caminar contigo.
El tiempo ingrato avanza tan veloz
que apenas puedo ser el portavoz
de cuántas vidas tú has sido testigo.

Una vida te llevó, emprendedor,
desde el hambre a la cumbre del dinero,
y otra larga en libertad te has servido

que ostentas con desplante soñador.
Por eso, ve tranquilo si el sendero
se esfumase cual la E de tu apellido.

Leopoldo Espínola, enero 2013

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