lunes, 30 de diciembre de 2013

FELIZ AÑO NUEVO



No le dio lástima ninguna a Antonio Parrón, nuestro poeta cazallero, decir en su intervención en la entrega de premios del Certamen de Poemas de Navidad: “¡Qué año más malo!”, refiriéndose al ya moribundo 2013. De buena tinta sé que para él ha sido de los peores de su vida por razones que no vienen al caso. Pero tal vez sea ese el sentimiento general de la sociedad en estos tiempos de recesión económica. Lo peor es que todo apunta a que esto seguirá igual. Unos dicen que peor, otros que mejor, otros que cuando nos acostumbremos a lo peor, viviremos mejor... No faltan iluminados hoy en cualquier tertulia radiofónica de derecha a izquierda y viceversa, en cualquier tertulia de bar a punto del cierre, o en cualquier tertulia concurrida en la larga cola del INEM... Pero ya nadie se cree a nadie.

El caso es que la vida sigue y aquí estamos nosotros, los españolitos de a pie, con nuestro traje de luces, nuestra montera, nuestro capote dispuestos a que no se nos lleve por delante definitivamente el toro de la crisis económica, y dispuestos a hacer el quite solidario cuando nuestros vecinos se vean enganchados por los pitones de la necesidad. Unos pitones afilados que con sus embestidas están sacando de esta sociedad la mejor cara de sus hombres y mujeres, para combatir la peor. Algo bueno tendremos que extraer de todo esto.

En medio de este huracán y como no podría ser de otro modo, la Cultura se abre camino con el forro de los bolsillos vuelto del revés, con remiendos en los parches de las rodillas y agujeros en las dobles suelas de los zapatos. No da de comer la Cultura y nadie da un duro por algo que no da de comer. Sin embargo, sí hemos podido comprobar que la cultura es canal para la solidaridad. Por eso, los que nos dedicamos a esto de la cultura altruistamente, no sin esfuerzo, a veces con el recelo y la indiferencia como recompensa, sabemos que indirectamente ayudamos a conseguir una sociedad mejor, y mejor quiere decir también solidaria.  

Para estos agentes sociales de la cultura es hoy desde aquí mi deseo de prosperidad y felicidad en el nuevo año que bosteza, para aquellos que desde unas u otras asociaciones culturales se entregan en mayor o menor medida por mantener despierta la semilla de la cultura en esta tierra fértil, pero falta de abono. 

Compañeros y compañeras en la cultura, socios y socias, seguidores y seguidoras de ALAS.

“Feliz y próspero 2014“

Leopoldo Espínola
  

domingo, 22 de diciembre de 2013

"Desde la ventana donde vivo" de Ramón Molina Navarrete, Poema ganador del III Certamen de Poesía Navideña Poeta Leopoldo Guzmán Álvarez de Alanís



En cada Nochebuena, cuando cantan
los gallos los silencios infinitos
y los pedros, sentados a la hoguera
del miedo, andan negando por el frío

conocer al Amor de los Amores,
me asomo a la ventana en donde vivo
y contemplo las luces de una estrella
que se acerca, marcándome el camino.

A lo lejos, escucho mil canciones
alegres y serenas, villancicos
que anuncian claridades, y jolgorio
de platos y de brindis y de ruidos...

Y me pregunto: ¿aquí qué se celebra?
Y el niño que yo fui dice que un niño,
que es Dios, en una gruta, en un pesebre,
cual milagro mayor, nos ha nacido.      

¿Y dónde se halla? ¿Dónde está ese espacio?
Y en el mapa que llevo, aquí, escondido
en la conciencia, busco ese lugar.
Y lo encuentro en la sangre de ese herido

que se da a los demás. Y en la patera
que cruza el mar llevando un amasijo
de sombras sobrehumanas. Y en la cárcel,
donde anidan la culpa y los olvidos.

Y en la mesa del pobre. Y en el llanto.
Y en los ojos del hombre perseguido.
Y en cada corazón esclavizado.
Y en cada soledad. Y entre los trigos.

Y en cada voz que siembra libertad.
Y en medio del dolor, en cada grito.
Y en cada paz del alma que se ofrece.
Y en cada mano abierta que hace amigos...

Está en la Navidad que se celebra
y en Belén, donde el sol ha descendido.
¿He dicho Navidad? ¿Qué es Navidad?
¿Belén? ¿Dónde Belén? ¿Dónde ese sitio?

Navidad es soñar con ser mejores.
Y Belén está dentro de uno mismo.                 

jueves, 19 de diciembre de 2013

Carlos Cano

Andalucía
sabía
a quién le prestaba el alma.

¡Coplas amarillas,
habaneras pálidas!

Tenía en la voz
algo que sonaba
a música antigua
detrás de las palabras.

¡Qué buenos cantores
pare Granada!

Carlos Cano era
melancólico y profundo
y tierno como el agua.

Cuando se murió,
sonó en el viento
como si algo se cerrara.



Antonio Parrón Camacho
"El solplo de las horas"

jueves, 12 de diciembre de 2013

Los ojos de Kate Moss

Crímenes y otros poemas UNO: Manuel Sánchez Chamorro ha pasado por el correo de ALAS, y nos ha dejado un adelanto de lo que será su próximo libro de relatos de terror: "Crímenes y otros poemas". Aires oscuros a lo Poe, tensas intrigas a lo Cortázar... Hipólito G. Navarro se crió en Cortegana, Manuel Sánchez Chamorro en San Nicolás del Puerto, ambos leyeron a los grandes, ambos son grandes...

En una revista, los ojos de Kate Moss. Está todo su rostro, pero lo que están son sus ojos. La hoja de la revista tiembla acariciada por mi mano derecha, el suave satén del papel brillando en mi deseo. Hay una tijera en mi mano izquierda, muy afilada.
Corto ahora esos ojos, muy cuidadosamente. No hay sangre, no hay lágrimas, ni terror, ni gritos. El brillo de la tijera parpadea firme en las pupilas por un momento, y entonces nace allí un azul avivado y metálico, en el papel, en los ojos. El rostro de Kate Moss muestra el desamparo de la mutilación, y su belleza cumple de esta manera todos los requisitos del estigma, está más que completa. Me excito y la tijera baila peligrosamente entre mis dedos, hasta que la tengo que abandonar sobre la mesa.
Después, no sé si mandarle a Kate, por correo certificado, los ojos ciegos, recortados, o su rostro como un troquel macabro, como una calavera incipiente, presentida, adivinada. Ambas cosas son ya formas de crimen, de un crimen aséptico, degradado por el sadismo pobretón de clase media a la que todavía pertenezco: he de reconocer que, por ahora, mis posibilidades económicas y sociales no dan para otra cosa.

Manuel Sánchez Chamorro
(del libro en preparación Crímenes y otros poemas)

jueves, 28 de noviembre de 2013

Carta abierta a mi amigo Jose Antonio



La última vez que hablé contigo sabíamos que te morías. Llevabas semanas deslizándote por esa frágil línea que separa ambas orillas. Incluso hiciste alguna incursión en ese más allá que a todos nos espera; sólo es cuestión de tiempo; ése que a ti se te agotaba. Sonó el teléfono y apareció tu número. Mi corazón dio un vuelco, pues aguardaba la mala nueva; pero no, allí estabas tú, con voz firme y confiada, como siempre. Preguntaste por mi hijo que, por aquel entonces, había sufrido un accidente deportivo y tuvo que ser intervenido. Me alegró oírte. Saber que aun te ocupabas de las cosas terrenales. Que mantenías intacto ese cordón invisible que nos mantiene unidos, expectantes, confiados, humanos...

lunes, 18 de noviembre de 2013

EL ENCUENTRO

EL ENCUENTRO

Imagen propiedad de Filckr
Volveré a intentarlo, puede ser la última oportunidad que nos brinde la vida, se dijo en uno de esos momentos en los que lo más trivial puede condicionar el derrotero de acontecimientos posteriores decisivos.
Y, sin pensarlo dos veces, apresuradamente se dirigió a la estación.
Sabía que lo encontraría porque lo cotidiano había arraigado demasiado en su rutina. El trasiego del andén, junto a la luz aterciopelada de las vidrieras, inundaron su alma dotándola de una fortaleza perdida y la guiaron hacia el tren de cercanías que tantas veces habían utilizado juntos.
Instintivamente sus miradas se cruzaron y en silencio se acomodaron frente a frente incapaces de apartar sus miradas emocionadas, penetrantes, indagadoras. La alegría y el dolor se fundieron en un agridulce cóctel que ambos intentaron saborear durante el trayecto: ella reviviendo todas las vivencias que les había unido; él, ideales confusos, exigencias incomprendidas y un amor manifiesto.
Parada tras parada el tiempo, cual reloj de arena, se les escapaba de nuevo sin mediar palabras. Temores absurdos, sentimientos reprimidos y preguntas sin respuestas actuaban de escudo que impedía abrir puertas.
Silencia. Silencio. Como siempre, pensó ella.
Éste siempre fue su aliado, su fiel compañero que la ayudó a soñar desde que empezó a acompañar a su padre que, como revisor, le enseñó a amar el tren. En él transcurrió parte de su infancia: sentada  junto a la ventanilla intentaba adivinar cómo serían las vidas de todos y cada uno de los que subían y bajaban, o cómo sería la suya si perteneciera a otra familia. Así un día y otro, hasta que su padre cansado la hacía volver a la realidad:
—Irene, vamos a casa.
Cogida de su mano intentaba aferrarse a algo que la reconfortara de la frialdad de un hogar ausente del calor maternal. Le hubiera gustado contarle a su padre todas las historias inventadas mientras duraba el recorrido, pero la comunicación parecía incompatible con el exceso de trabajo, por lo que se creaba entre ambos un abismo insoslayable.
Fue creciendo. El colegio suplantó al vagón y con el tiempo otra persona suplantaría a su padre. Juntos descubrieron los secretos de la adolescencia, maduraron y entraron en esa etapa en la que creemos tocar el cielo con las manos. Germán se convirtió en el faro que alumbraría su camino, el báculo que la sostenía y, lo más importante, el maestro con el que aprendió a fortalecer su mundo interior. Sus sueños se mantenían vivos, pero alimentó sus ideales liberalizadores, su amor a la naturaleza, a la música, a los libros... y, por encima de todo, descubrió la fortaleza de su alma. Aprendió a escucharla y a encontrar en sus respuestas la serenidad tan intensamente buscada, porque por fin vislumbró que la libertad auténtica está en nuestro interior. Como él decía: es dentro de nosotros donde hace buen o mal tiempo.
Pero también le decía: nada dura para siempre, todo está sujeto a cambios. Y, sentado silenciosamente frente a ella, lo corroboraba.
Estación tras estación el tren serpenteaba hasta que llegó a su destino. Ambos bajaron e impulsados por el ayer se fundieron en un abrazo. Luego siguieron caminando: él hacia el norte; ella hacia el sur. Poco a poco las sombras se fueron difuminando hasta perderse en la niebla. Mas inesperadamente ella retrocedió, volvió sobre sus pasos a la estación para hacer el mismo recorrido pero a la inversa. Sus manos temblaban. El dolor y el vacío inundaron su espíritu y frente a un asiento vacío soñó que soñaba.

Maria Isabel García Nisa.

lunes, 11 de noviembre de 2013

"Las orillas de las eternas miradas" de Antonio García Benítez. La novela biográfica sobre Juan de Castellanos será una realidad.



Juan de Castellanos en Óleo/tela de Ricardo Moros Urbina
No cabe duda que para dar a conocer a la gente la vida y la obra de cualquier personaje histórico, no es una conferencia o un certamen la mejor manera de hacerlo. Ni está en la repetición de ambas actividades —como se dan las capas de pintura en una fachada, año tras año, para que siempre esté blanca— la fórmula para que quede su nombre perpetuado.
Distinto es que el cine o la televisión, lleve a las pantallas o a los hogares de todo el mundo la biografía de ese personaje en cuestión. Para lo que previamente habrá existido un guión, que muy probablemente habrá salido de una novela biográfica.
Siempre estuvo entre los retos de ALAS la difusión de la figura y de la obra de Juan de Castellanos. Pusimos en marcha el Certamen Literario que lleva su nombre este año a 322 centros en la provincia de Sevilla; contactamos con su Fundación Universitaria en Tunja, Boyacá, Colombia; ofrecimos ponencias y conferencias, y hasta nos atrevimos a corregir a todo un William Ospina cuando menospreció el interés de los alanisenses por su ilustre paisano del S.XVI. Pero nos faltaba ese último impulso, esa herramienta fundamental que llevase a Juan de Castellanos a las casas de sus paisanos y de todos aquellos interesados en la vida y la obra del que fue el padre de la poesía en 10 países de Iberoamérica, y uno de los principales protagonistas en la expansión de la Lengua Castellana por el Nuevo Mundo.
Antonio García Benítez
Hoy podemos afirmar que ese primer paso será realidad el año que viene gracias a Ediciones Alfar, y al trabajo de don Antonio García Benítez, Exprofesor de las Universidades de Sevilla y Huelva, Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla, Doctor por la Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Etnología de la Facultad de Geografía e Historia, Doctor por la Universidad de Salamanca, Facultad de Sociología “León XIII”, etc.; y un viejo conocido de Alanís, ya que uno de sus más de veinte libros, corresponde tal vez al trabajo más completo de los que existen editados sobre nuestro pueblo: “Alanís, espacios reales y simbólicos” en el año 1992.
Las orillas de las eternas miradas, que así se titula esta novela biográfica, desde el rigor histórico que permiten los escasos datos conocidos sobre la vida de Juan de Castellanos, nos trae, ayudándose de la ficción —no podría ser de otro modo—, por ejemplo, cómo serían aquellos diálogos entre el joven Juan y su madre Catalina, antes de embarcarse éste para su destino allende los mares.
La novela biográfica de nuestro paisano más ilustre será una realidad en 2014. Faltan las fechas más aproximadas, pero será, que es lo importante.. Y si no pasa nada, se presentará en Alanís… ¿Dónde mejor que en Alanís?


Leopoldo Espínola

sábado, 2 de noviembre de 2013

Negras noches



Foto propiedad de www.flickr.com

En el silencio sonámbulo de la madrugada
los viejos zapatos chapotean en las aristas del alba.
Las trituradoras de basura,
orquestas metálicas sin público ni ovaciones,
semejan batallones de grillos y chicharras.
La oscuridad se resiste a ser vencida.
Las temblorosas sombras se quiebran por las esquinas.
La oquedad de la luz  horada el horizonte.

Una línea apenas púrpura,
suspiro de luz que circunvala el vacío,
y huyen las ratas y las cucarachas.
El mundo de la noche,
mimetizado tras los desconchados,
oculto tras las herrumbrosas edificaciones,
desaparece  transportando su horror,
sus anhelos insatisfechos.

Vuelve el día,
la leche y el pan,
las calles limpias,
los zapatos nuevos caminando al trabajo,
los autobuses de los colegios
y las viejas noticias en los periódicos nuevos.
El mundo y sus bambalinas se preparan,
apresurados,
para la representación de un nuevo día.

Guillermina García Nisa, octubre 2013

jueves, 24 de octubre de 2013

Uno no está para nada...


Hay días en que uno no está para nada:
Viene una mariposa y se exhibe ufana ante mi,
se posa en mi mesa y muestra 
sus alas quebradas y gráciles;
pero plenas de belleza y desazón.
Baila y se recrea entre mis gafas de sol y mi cruzcampo
 y después de beber del sudor de la cerveza,
vuela valiente hacia un naranjo,
mecida por la brisa suave.
Yo, iluso y soñador,
preveo buenos augurios...
Al rato suena el teléfono
y duele mi sangre caliente y derramada.
Es una lanza que apuñala el alma
y desgarra, infame, lo que es mío.
Y aun así no hay motivo ni razón;
solo la vida, tal cual, maravillosa y cruel.
En otra estancia un amigo sufre
y se acerca irremediable a la otra orilla.
 También tengo mesa reservada allí;
solo espero que el maître venga y me acomode.
Pero duele ese amanecer temprano,
duele, duele, duele…
Y mientras, esa sensación de espera, 
de tiempo prestado a regañadientes,
de agua que fluye y que no atrapas.
¡Qué largas son hoy las veinticuatro horas!
¡Qué difícil despertar!
Y no hay sueño,
hoy no,
hoy la noche huele a misterio y pesadilla.
Y es que hay días, amigo,
que uno no está para nada...

Luis Narbona Niza

jueves, 17 de octubre de 2013

Cuaderno Rojo

Antonio Parrón y Prado (http://www.dialogosdesdeelautismo.com/2013_07_01_archive.html)
A Prado

Recuérdame que llegue alegre a tus orillas
abriendo el corazón como una rosa nueva, 
sin bajar la frente, ni doblando las rodillas
como una vela rota que el huracán se lleva.

Hablando con palabras que suenen a sencillas
enterraré contigo mi soledad de cueva,
si encuentro, al contemplarte, ausentes tus mejillas
te miraré en silencio, igual que cuando nieva.

Te dejo en mi cuaderno crisoles de mi oficio,
escoria de sudores, la luz de un sentimiento,
en todos los rincones quietud de sombras viejas;

el eco de mis golpes tallando el sacrificio,
el sueño de mi vida quemado en un momento,
mi voz cruzando libre el abismo de sus rejas.

Antonio Parrón Camacho

martes, 8 de octubre de 2013

La vejez



LA VEJEZ

En este ajado secarral al que he llegado, 
donde no hay puertas, ni ventanas adornadas,
ni cortinas, ni visillos transparentes,
ni luz que ilumine mi paisaje a través de su cendal.
Las ruinas que transitan estas tierras
ponen plomo en las alas de los hombres
y los subyugan con sus cantos de sirena;
pero son sirenas tristes,
olvidadas y ausentes de un Homero que aún recuerdan.
Planean su venganza de los hombres
y los cubren de sonidos de pasado y esplendor
que ya no existe;
quedan sólo cascotes arrumbados con forma de alma,
porque las almas de los hombres se han convertido en ruina.
Como Ulises, yo también he vuelto
a ese mástil que me ata, me acoge y me redime, 
que me salva del sonido halagador.
Ese mismo tótem que me atenaza y me aprisiona
 con la fuerza de los años.
Oigo a lo lejos los cantos que me llaman,
que me hablan de pieles tersas y suaves,
de juventud forjada en la memoria,
de deseos y caricias que ya nunca volverán.
Los eslabones, tensos y apretados,
de un acero templado en la paciencia del tiempo,
velan en este corazón que me acompaña,
como la sombra fiel de lo que un día fui. 
 Mi verde esperanza, amarillea,
sin pasar siquiera por el oscuro verdor de tus ojos
y ahora añoro esa savia que corría por mis venas
en forma de sangre y los años cumplidos,
aplazando sueños y deseos,
en este ajado secarral al que he llegado…

viernes, 27 de septiembre de 2013

Luz en el pasillo

Eduardo Merino Merchán
Nuestro amigo y colaborador, el poeta madrileño Eduardo Merino Merchán, nos ha dejado esta invitación en el correo electrónico de la Asociación:

Queridos amigos y demás.

Por si os interesa y sin ningún compromiso, quiero informaros de que el día 9 de octubre, miércoles a última hora de la tarde (ya confirmaré hora) estoy invitado por el mítico y poético y musical Café Libertad 8 (C/ Libertad, nº 8) para hacer una lectura de algunos de mis poemas. Serán mantenedores del acto los poetas Paco Caro y José Luis Fernández Hernán.

Me agradaría contar con vosotros (repito, sin compromiso). Eso sí, los cafeses y las cervezas van de cuenta de cada uno.

Un abrazo y un pequeño regalo

Eduardo



Luz en el pasillo
He dejado encendidas las luces
                                                del pasillo.
No ha sido olvido ni descuido
sino prevención para que encuentres
                                                el destino.
Para que te encuentres en mí
amparo contra la soledad
que te ciega y que te cierra las puertas
                                                con pestillo.
Necesito saber que a veces vienes
y que no equivocas ni cambias
                                               el camino.
Necesito saber que ves la luz
que te enciendo en el pasillo
para que veas la estela de este amigo
                      al que aún no has perdido.

jueves, 26 de septiembre de 2013



DESPEDIDA

Llorabas,
lo vi en tus ojos.
Era una mañana sucia y gris
—la luz del cielo estaba apagada—
y tu mirada gritaba en silencio.
Me hablaste de los años vividos,
de los sueños, de la felicidad,
del olvido,
del imposible retorno…
Yo, ante el espejo,
me anudaba la corbata
y oía murmullos lejanos.
—Sólo se reflejó una sombra—
Miré el reloj,
el segundero no paraba de correr.
“Es muy tarde”, susurré
y volví la espalda.
Tú estabas allí,
de pie, como un espectro,
suspirando, aguardando…
Se te escapó un adiós.
Llorabas,
lo vi en tus ojos
y no hice nada;
solo salí, sin hacer ruido,
sin mirar atrás,
despreciando mi vida y la tuya,
huyendo del silencio
que aulló en mi interior,
del vacío que llenó mi vida.
Era una mañana sucia y gris,
lo vi en tus ojos,
llorabas…

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Inventario



Allá arriba, en ese cielo que me espera,
hay una silla de enea con un cojín en el respaldo;
-ya sabéis, a cierta edad la espalda…-
Junto a la silla, una mesa camilla redonda y coqueta,
con sus enagüillas con volantes
y su pañito bordado bajo el cristal.
El brasero de cisco para los largos días del invierno
y una badila de hierro para remover las ascuas
y hacer brillar el picón enardecido.
Encima de la mesa papel y pluma
y un tintero redondo donde mojar despacio, ya sin prisas,
con toda una eternidad por delante.
Una papelera acogerá los sueños fallidos,
como bolas de cristal arrugadas,
donde cada frase será corregida un millón de veces.
No habrá faltas de ortografía,
porque el diccionario, solemne y desgastado,
estará siempre al quite
 y las soñadoras palabras preñarán las inmaculadas hojas,
con renglones rectilíneos de perfecta textura
y con esas letras de caligrafía que de niño aprendí
y que jamás volví a escribir.
Habrá un gran ventanal por donde veré pasar las nubes
y ese cielo mutante, que cambiará de color
al socaire de cada estación y al dictado
del ánimo de mi espíritu.
Habrá árboles y pájaros y hojas que caerán
y lluvias y tempestades y puestas de sol
que me deslumbrarán con su colorido.
Y en otra esquina de la estancia, una chimenea
con su hogar siempre encendido,
donde un fuego que no quema, crepitará
lanzando suspiros al aire y dibujando en mi retina
figuras y arabescos prodigiosos.
Frente a él, una mecedora quieta y gracil,
esperará que me siente y sueñe, con la mirada perdida
mas allá de las encarnadas llamas.
Desde allí oiré a los niños jugando en mi imaginario jardín
y aunque pasen los años, siempre serán mis niños.
Y llegará hasta mi el rumor de las olas del mar,
que vuelven una y otra vez;
y el aroma de un buen café que sube en la cocina;
y sentiré llegar los pasos quedos de mi amada,
que susurrará en mi oído un te quiero.
 Yo asentiré con la cabeza y con la taza en la mano
beberé despacio, saboreando, deleitando mis sentidos 
y mi recuerdo ausente.
En las estanterías, ordenados y expectantes,
me estarán esperando todos los libros que son,
porque allí estarán todos los que fueron sueño en mi memoria.
Y mi reloj de largas horas no descontará más
los latidos de mi vida,
porque ya mi vida será paraíso.
Y soñaré por fin, con la felicidad pactada,
esa que durante los largos años del adiós,
dejamos olvidada en el rincón más recóndito de nuestro corazón.

lunes, 26 de agosto de 2013

No me diga usted

Antonio Parrón Camacho
No me diga usted
que ha visto a un poeta,
usted ha visto a un hombre
pasar por su puerta.

Los hombres caminan,
se paran y piensan,
los poetas suspiran,
sueñan y vuelan.

Yo acecho en mi casa
a un hombre que entra,
se acuesta en mi cama
y come en mi mesa.

Dicen que este hombre
es de esos que vuelan,
que tienen dos nombres:
hombre y poeta.

Me paso las noches
enteras acechando,
jamás vi al poeta
que vive volando.

Yo sé que en mi casa
vive un poeta,
jamás vi su cara,
solo sus letras.

No me diga usted
que ha visto a un poeta,
usted ha visto a un hombre
pasar por su puerta.

Antonio Parrón
"Album de sentimientos"


miércoles, 26 de junio de 2013

Caminito de “La Guarde”



Una bufanda naranja
acariciando tu cuello,
y en tu melena dorada,
azul claro, como el cielo,
un suave gorro de lana.

Dos manoplas amarillas
abrigándote las alas.
Tu nariz y tus mejillas,
de invierno, van coloradas
como tres amapolillas
que crecieran abrazadas
en pleno mes de febrero
en el trigal de tu cara:
primaverilla de besos
que a mayo no se esperara.

Como una inquieta avecilla,
por la calle adoquinada,
tus pasos con dos botitas
de borreguito forradas,
te llevan acera arriba,
alegre, cada mañana,
caminito de “La Guarde”
con tu sonrisa en la cara,
absorbiendo cada instante
que la niñez te depara.

Y por tu dulce boquita,
precoces ya las palabras,
entonando cancioncillas, 
preguntando lo que pasa.

Que viene un coche: “¡Te pilla!”
Tu boca habla que habla,
que si "¡una caca de perro!,
¡mira!, ¡no hay que pisarla!”;
que si "¡ahora salgo corriendo,
no, papi, no, primero Alba!”.

Y con andares de ardilla
corriendo me sobrepasas,
y alcanzas veloz la esquina
que de mis ojos te aparta,
igual que lo hará la vida.

Y al galope, como el tiempo,
como los años se pasan,
transitarás los inviernos,
y a “La Guarde” de tu infancia
te llevarán mis recuerdos.

Leopoldo Espínola, junio 2013

lunes, 3 de junio de 2013

Meaditas a 0,20 ctmos.euro (33`33.-pesetas)

"Osú ¿a dónde vamos a llegar?...esto ya es pasarse” decía una señora al llegar al servicio del restaurante de la cafetería de la Estación de Autobuses de Plaza de Armas,“treinta y pico de pesetas por hacer pipí”. “Esto es el colmo, casi cuarenta pesetas echá una meada”, decía un caballero, con cierto buen humor.

Cuando empezaron mis viajes a Alanís -ya va para dos años- con motivo de la instalación de la Escuela de Arte, al acercarme a estos servicios, tan imprescindibles por cierto, no existían comentarios pues estaban limpios y de fácil acceso, mas unos meses después, instauraron en la puerta, tanto en el de señora como el de caballeros, el “aparatito” con su ranura para tragarse los dichosos veinte céntimos. Es cierto que existen otros servicios gratuitos en dicha estación solo para el “pipí” pues si la necesidad es mayor

jueves, 30 de mayo de 2013

Al “casi no saben que existió” de William Ospina


El pasado día 28 de mayo un diario extremeño, El Periódico Extremadura, publicaba una entrevista que Elena Hevia realizó al poeta y ensayista colombiano William Ospina, autor de una trilogía histórica y novelística (Ursúa, El País de la Canela y La serpiente sin ojos) sobre la figura del conquistador Pedro de Ursúa, y que está cimentada en buena parte en las Elegías de Varones Ilustres de Indias del alanisense Juan de Castellanos. En estos días anda por Barcelona promocionando La serpiente sin ojos, último trabajo que ha editado con Mondadori.
Descubrí a Ospina durante una entrevista con el Ex Consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, D. José Juan Díaz Trillo en Radio Sierra Norte, cuando, en el marco de la promoción del Certamen Literario que ALAS organiza bajo el nombre de Juan de Castellanos desde hace cinco años, éste me recomendara la lectura del ensayo Las auroras de sangre, también del escritor colombiano. Desde entonces sigo casi todo lo que se publica en prensa sobre Ospina y su trabajo y es rara la entrevista en la que no menciona al sevillano cronista de Indias, engrandeciéndolo por su colosal obra, por lo que cuenta en ella, por cómo lo cuenta y por sus repercusiones en el desarrollo literario del Nuevo Mundo.
En el trasfondo de este interés por Castellanos es indudable que existe un sentimiento ideológico revolucionario y patriótico, (él mismo se declara simpatizante de Hugo Chávez), pero sin duda no se puede descartar un sentimiento puramente económico, ya que sus lectores han aumentado y cómo, desde que anda tras el rastro de los conquistadores españoles por su patria. Aún así, como alanisense tengo que estar agradecido a quién habla de este modo, cinco siglos después, del más ilustre y desconocido de los nacidos en la Sierra Norte de Sevilla. Pero no puedo opinar lo mismo cuando habla del pueblo de Alanís.
En la entrevista que da pie a este artículo, a la pregunta de la periodista “-¿Y por qué hoy el sevillano Castellanos es desconocido?” el señor Ospina responde: “En Alanís, su pueblo natal, casi no saben que existió, (...)”.

domingo, 19 de mayo de 2013

La Cuentacuentos

 (A  Manolita Nisa)
Érase  una vez…
En un pueblecito muy lejano  vivía una reina que había sido destronada, pero que se sentía muy feliz al haber sido liberada de todas las ataduras que una corona conlleva. Como contrapartida se integró perfectamente con el pueblo, pero había en ella algo muy especial que la diferenciaba del resto. Algo que muchos no sabían explicar, pero sí los más pequeños que al atardecer se solían sentar a su alrededor para oír sus cuentos. Su capacidad narrativa hacía vibrar a aquellas mentes infantiles que aprendieron a volar por altas esferas y por los espacios reservados a los que aún no han sido dominados por los espejismos mundanos. Atónitos y eclipsados ante tanta belleza, esperando siempre el triunfo del bien sobre el mal, olvidaban incluso la hora de merendar. Y luego, cuando  por las noches reposaban sus cuerpos rendidos, sus mentes se alejaban a lugares fantásticos en los que ellos protagonizaban sucesos heroicos, aventuras mágicas o historias que parecían tan auténticas como la luna que velaba sus sueños.
      Entre ellos y nuestra narradora fueron creciendo unos lazos indisolubles, al tiempo que en muchos germinaba una valiosa semilla: el amor a los libros. Todos la querían y no podían imaginar una tarde sin ella.
-Cuéntanos hoy el cuento de “Las tres naranjitas del naranjal”, decía uno.
-Y luego “El castillo de irás y no volverás”, añadía otro.

sábado, 11 de mayo de 2013

Polvo, recuerdo y olvido

¿Somos acaso algo más 
que polvo gris
y recuerdo...?
En los ojos que nos vieron,
 en el corazón sombrío,
en esas manos desnudas
 que pregonan el olvido.
 Un sentimiento profundo, 
un equilibrio perdido,
una lágrima que aflora
sin saber por qué ha venido.
 A veces, estando solo,
 otras, estando contigo, 
presente en el alma triste,
 ausente en mi triste sino.
 ¿Somos acaso algo más
 que polvo gris
y recuerdo...?
 Recuerdo, tu ausencia eterna,
 añoranza en tu latido,
 polvo gris en la memoria,
¿dónde te escondes, amigo? 
¿Acaso tras ese espejo
 que me mira cuando miro? 
Polvo gris en la memoria,
 polvo, recuerdo y olvido... 

© Luis Narbona Niza 2013

viernes, 10 de mayo de 2013

Fijando futuro

Cuando ya no esté, el maravilloso astro sol
seguirá dando luz, calor y vida.

Cuando ya no esté, seguirá la luna brillando,
plateada, hermosa y bella, en la noche de los
sueños.

Cuando ya no esté, los árboles seguirán luciendo
sus bellas y hermosas hojas, las aguas bajarán
de los montes, alegres y risueñas para después
río abajo besar los mares.

Cuando ya no esté, recordarme con el calor del sol,
con el destello de la luna, con la brisa del monte,
con la lluvia, con una planta, con la tierra
roja recién arada, con el río y con el mar.

Sobre todo con la palabra que dejaré escrita
en el aire ¡AMOR!

Federico Serradilla Spínola

mayo, 2013

domingo, 5 de mayo de 2013

La oquedad de tu ausencia


A Julio Vélez
Como bala que penetra en el pecho,
produciendo ardor intenso,
como rayo que rasga el firmamento,
y firma con su luz clara el cielo,
como el quejío hondo del flamenco,
quebrando con su dolor el silencio,
así apareciste en nuestras vidas,
trastocando el orden del universo.
Eras fuego,
eras oscuridad y luz,
eras dolor y alegría.
Pura fuerza que todo lo arrastra,
impulso que levantaba almas,
dúctil duna que contenía mares,
fuerte voz que susurrando gritaba,
silencio que hablaba sin palabras.

Tal vez viviste mil diversas vidas,
otros amores, otros amigos.
Leíste poemas que no escuchamos,
escribiste metáforas que no intuimos,
escuchaste otros cantes, otros quejíos.

En los momentos más insospechados
brindaremos en honor al recuerdo,
el cual, palpitante e inalterable,
tal vez llene la oquedad que dejaste.

Guillermina García Nisa, mayo 2013

martes, 30 de abril de 2013

Mira, se presenta en Sevilla

Pasado mañana, 2 de mayo, el poeta y amigo Eduardo Merino estará en la Tertulia sevillana Noches del Baratillo para presentar su último libro MIRA.
Será a las siete de la tarde en la sede que esta veterana asociación literaria tiene en la calle Macasta, 28, en el barrio de san Julián, frente a la gasolinera de la Cruz Roja y cercana a la iglesia de la Hiniesta y de San Hermenegildo.