martes, 5 de junio de 2012

Todo incluido

Se ha puesto de moda una nueva forma de ir de vacaciones. Es el todo incluido. Aunque creo que, como en todas las cosas, aún tenemos que aprender a favorecernos de ese servicio sin perjudicarnos. Todo incluido quiere decir que desde que llegas al hotel que hace la oferta, normalmente un gran hotel con mas de 1000 habitaciones, hasta que termina tu estancia no tienes que hacer uso de la cartera para nada que sea necesario. Para ello, desde el momento en que entras por la puerta giratoria cargado de maletas, como si fueses de quincena..., nada más pasar a recoger la tarjeta de tu habitación te cololcan los dueños del chiringuito una pulsera de color rojo que solo te la puedes quitar si la cortas... A mi me recordó a cuando mi padre le colocaba los crotales a los cerdos antes de que salieran a la montanera. Una vez cumplido ese trámite ya puedes disfrutar de habitación con televisión, piscina en horarios razonables, circuito de spa, guardería para los niños, bebida a discrección y buffet para desayuno, almuerzo y cena en los horarios establecidos.
Lo malo es que uno no sale del hotel ni a por tabaco. Todo lo que haces gira en torno al comedor y a la piscina. Cuando pasan las 10 de la mañana ya puedes entrar a desayunar lo que quieras. Con el hambre que llega uno a esas horas es capaz de comerse