martes, 4 de diciembre de 2012

Un Ángel en la Huelga-14N


¡No! No piensen ustedes que un ángel también se declaró en huelga. Sí es verdad que el ángel de mi pequeña historia se me apareció ese extraño día. Veamos: Aprovechando que circulaba en mi coche hacia Alanís, por la huelga de Linesur, ya saben que me traslado todos los miércoles para impartir mis clases de BB.AA. Pues bien; desvié mi ruta habitual para pasar por el Ayuntamiento de Guillena, a fin de resolver un asunto administrativo, pensando que tal vez “los famosos “servicios mínimos” me servirían. ¡Qué digo! Solo existían, como alma viviente, el señor de la centralilla (muy amable por cierto) y mi Ángel como responsable del Registro General. Sí, señores, un ángel con figura de mujer deliciosa que, al conocer el motivo de mi visita, naturalmente me aclara que el negociado correspondiente está en huelga, mas, en su deseo de ayudarme, ella misma, tomando el impreso correspondiente, de su puño y letra y con esa caligrafía especial femenina, se extendió en los argumentos que justificarían mi presencia en este Ayuntamiento y lo que es más, sacó fotocopia a la comunicación que allí me llevó, para dejar constancia que, en absoluto, se entendía el argumento o motivo para lo que se me requería.

Uno que tiene poca dificultad para iniciar un diálogo en cualquier sitio o circunstancia, sobre todo cuando quiero agradecer algo, me extendí en aclararle cuanto bien hacía humanamente con su comportamiento, tan sutil, tan amable y sobre todo, sin faltarle en ningún momento una sonrisa afable y especial. Comportarse así cuesta poco, claro que hay que traerlo en el gen, más la ayuda del ambiente educativo recibido en el hogar paternal desde la niñez. “Normalmente, en estos centros oficiales, el funcionario suele ser un número más para superiores y políticos, pero la satisfacción del deber cumplido, unido a los sentimientos, es superior a las ingratitudes que se reciben” Así me expresaba entre otras cosas morales que me salían del corazón. Y seguidamente me responde: “Tiene usted mucha razón y lo que más duele es cuando, coloquialmente, hasta en nuestra misma casa nos comentan: “Con tanto cumplir parece que vas a heredar el Ayuntamiento” Esta dichosa frase, me hizo aclararle que yo también, hacía muchos años, fui funcionario del Ayuntamiento de Sevilla y que sufrí los mismos comentarios por parte de mi familia y lo que es peor de algunos de mis compañeros de trabajo. Claro que siempre eran los mismos, los que llegaban tarde a su puesto de trabajo y se iban los primeros, amen de los cafés prolongados que se tomaban en la calle, dentro de las horas de su cometido.

La verdad es que uno ya es bastante viejo y he vivido tantas cosas...Encarna, que es el nombre de esta ejemplar funcionaria, comenta: “Bueno no diga usted que es tan viejo, tiene tanta vitalidad...” a lo que replico: “Sí, son ya muchos años, ochenta y uno...” de forma rápida me replica: “Usted nació el año 1931, igual que mi padre, ahora tendría su edad, por desgracia me falta hace unos años.(su rostro entristecido dejaba entrever un amor inmenso hacia su progenitor) Era así, muy diligente como usted y tan buena persona...” Muy emocionado, le replico: “Por favor, yo solo vivo intensamente los aconteceres de este complicado mundo...me hace usted un honor muy grande al compararme con su padre, pues estoy seguro que lo tendría por el ser más maravilloso. ¡Cuánto se lo agradezco! Este bonito encuentro no quedará silenciado. Colaboro con Alas de Alanís que es una asociación literaria y en sus páginas, inmediatamente, haré constancia de su buen hacer, de su bondad y competencia atendiendo al necesitado de información que se acerca a su mesa en este Registro General.

Al despedirme y agradecerle, una vez más, su excelente comportamiento, le extendí mi mano, a lo que correspondió levantándose y girando hacia mi me obsequió, emocionada, con un beso en cada mejilla, que seguramente estaba dedicando a su buen padre. Ante aquella generosidad sentí un placer inmenso.“Muy agradecido, Encarna, nunca olvidaré este maravilloso encuentro, gracias a una huelga general, que a mi modesto entender poco va a servir para salir de tan aguda crisis. Gracias, gracias.” También le di un par de besos, inundado de una emoción paternal.

¡Gracias Encarna, gentil funcionaria!

© Federico Serradilla Spínola

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