domingo, 26 de agosto de 2012

Finales de Agosto.

La mañana se ha levantado fresca. Una brisa suave y agradable nos consuela de estos días de calor sofocante que nos han acompañado. Me dice un amigo que "anda el día buscando septiembre". Debe ser verdad, porque ya vamos apurando este agosto abrasador que hemos tenido. Varios días por encima de los "cuarenta" dejan planchado a cualquiera. Tardes interminables de cantos de cigarra y de bocas abiertas en busca de un hálito fresco que no llegaba. Anoche, una luna creciente dibujaba su figura cerca de la torre iluminada, creando un cuadro mágico y evocador. La veleta, con su espadaña apuntando al cielo y el reflejo de focos y astros de anaranjados colores, daban a las milenarias piedras un especial encanto y colorido. Noche agradable de cena con amigos en un lugar encantador y cante improvisado que afloja el alma de sus ataduras y relaja el espíritu y el cuerpo. Resta atrás la canícula y el bochorno de este estío que se va consumiendo en sus propias brasas. Si, andan los últimos días de agosto buscando septiembre con fruición, con renovadas ganas, casi con desesperación. Definitivamente han cogido cuesta abajo y no hay quien los pare. Se acerca la feria medieval, epílogo del verano alanisense. Otro más a deshojar del calendario; otro más que echamos en la alforja de nuestras vidas...

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