viernes, 31 de agosto de 2012

Carta abierta a Luis Narbona


Caro amigo y compañero del alma, que es la esencia de nuestro ser que utilizamos a la hora de juntar palabras para componer frases hermosas. No puedo resistirme a dejar de agradecerte el homenaje tan sutil y sencillo que dedicaste a mi humilde persona, con motivo de la presentación de mi último libro. Y, sobre todo, como a mi me gusta; que se destaquen mis raíces y mis sentimientos. Todas las demás locuciones sobre títulos, economías, posesiones físicas, ¡SOBRAN! Sólo sirven para encumbrar el EGO, y no hay nada más agradable que todo aquello que se realiza para confortar el ALMA. Lo material sólo sirve para subsistir. VIVIR es cosa muy distinta, creo que es algo así cómo analizar el Debe y el Haber con la Cuenta de Resultados del LIBRO DE LA VIDA y poder sentirse satisfecho. NO de los logros económicos, sino cómo vives el día a día entre tus congéneres, tu familia, tus amigos, tus colaboradores, en fin, con todo los seres humanos que, a la postre, son los que te han ayudado a subir hasta el último peldaño de esta dura vida. Y, desde esa “atalaya”, sentirse curado de los errores mundanos y deseoso de practicar cualquier ayuda a cuantos te necesiten. La satisfacción que se siente ES INMENSA.
Por la enorme dificultad que encierra coronar un Acróstico y más si se quiere conseguir una breve biografía, te pido permiso para incluir en esta carta el que tan “cariñosamente”, has construido para esta “modestilla persona”. Entre todos los versos que lo componen, me quedo con el que más me identifica: Obrero de sus horas y sus días. Soñador en ternuras de su infancia...

El aprendiz de Barbero (ACRÓSTICO)

Feliz, vitalista, humano
Erudito, en la escuela de la vida.
Ducho en el pincel y la medida.
Especial el talento de sus manos.
Rico en sentimientos y alegrías.
Ilustre cuidador del pensamiento.
Capaz al manejar sus sentimientos.
Obrero de sus horas y sus días.

Soñador en ternuras de su infancia.
Entendido en sus versos y sus rimas
Realista en el reparto de su estima.
Raudo en el acorte de distancias.
Amigo fiel de sus amigos.
Duende de esas musas que le estiman.
Inquieto por las horas que nos minan
Locuaz, porque el mundo es de los vivos
Loco de poemas y pinturas
Aprendiz de barbero para el cielo.

Sueñan tus pinceles en su vuelo,
Proezas de colores y ternura.
Inmenso cuando llegue su legado,
Notable entre nosotros su recuerdo,
Olvidar que fuiste loco entre los cuerdos
Luchador y amigo bien amado
Aprendiz, que tornaste al fin, MAESTRO.

Quiero tener también un recuerdo de agradecimiento para los demás poetas, mis amigos, Lola Franco, José Luis Ortiz, Leopoldo Espínola y Francisco Castillo, que también intervinieron en el acto, y, tan acertadamente, que todos coincidieron al señalar; el pensamiento, la humildad y el amor que siempre acompañó a este pobre poeta. Y es que, cómo dice mi amiga, la erudita, sentimental y estilista escritora Alicia López Tarrida: “Sintonía que sólo conocen los oídos del alma” ¡Ah¡ y también mi agradecimiento al amigo Guillermo Jiménez, que tan amablemente nos acompañó con su guitarra. Para conocimiento de los lectores de ALAS, que no estuvieron en la presentación.
Amigo Luis, cada vez entiendo más y mejor lo mucho que llevas dentro para deleitarnos con las palabras. Ejercítalo más por favor. Gracias, gracias, con un fuerte abrazo

Federico Serradilla Spínola
agosto 2012

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