Nuestro planeta se muere.
Mientras tanto, asistimos impávidos
a la rápida agonía,
a la inmensa vergüenza.
La vida se escapa.
En los Polos no hiela, y
el gran oso blanco
no caza, no puede,
su único sustento
son las crías de su propia especie.
En el limbo infinito
de nuestra terca ignorancia,
asistimos sin vértigo
a esas imágenes, sin que
nos hierva la sangre.
Perdidos en absurdos debates,
no acertamos a ver lo importante.
Sólo el dinero, la ambición….
El desastre.
¿Qué dirán de nosotros
los que hereden la tierra?
Exclamarán:
“ ¡En qué pensabais
cuando aparecieron las primeras alertas!
¿Qué mundo nos habéis dejado?
¡Qué infinita tristeza!
La Biodiversidad se acaba.
Las especies se extinguen
sin que nada se haga.
Millones de años de evolución,
se escapan por las cloacas…
¿Qué estamos haciendo?
¿Por qué no despertamos?
¿Por qué seguimos en silencio?
Margarita Wanceulen, 2012




Tienes toda la razón en tu poema.Hay que posicionarse y nosotros como poetas aún más ya que nuestra herramienta de trabajo es el lenguaje.
ResponderSuprimirCreo que nos tienen hipnotizados para que no nos demos cuenta de como nos lo estàn robando.
ResponderSuprimirun fuerte saludo
fus