-Tengo ansia de verte:
¡ábreme Manuela!
-Espérame un poco
que me ponga las medias.
Y corriendo luego
va, le abre la puerta,
y lo abraza sonriente;
él la abraza y la besa
mientras sus manos corren
por montes y laderas.
-Vamos niña tonta
que no está tu “agüela”,
súbete las naguas
que te vea las piernas.
-¡No, por Dios, José
que ya viene mi agüela!
-Vamos, no seas tonta
que aquí no nos ve
detrás de la puerta,
déjame que toque
y déjame que vea,
que vengo “encendio”
después de la era.
Vamos no seas tonta
y enseña las piernas;
si ya me las “enseñao”;
ni que sea la primera,
deja que te vea las medias
por si no son “güeñas”,
yo te compro unas
mañana en la tienda.
Y la niña, que es tonta
hacerlo se deja;
y todos los días
detrás de la puerta,
José a Manuela,
la mira, la ve,
la palpa y la tienta.
Guillermo Jiménez Nisa, 1970




Tiene este poema un aire rústico y clásico que transporta a otras épocas.Precioso. Un abrazo Pepi Barragán
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