domingo, 29 de enero de 2012

El futbolista

Para Juan Carlos Rubio, 
que fue una vez "El mister" 
de aquellos niños en Alanís


A pesar de no ser un gran jugador el fútbol fue siempre mi gran pasión. Dos pasadas alrededor del empeine y una por el talón de Aquiles. Así me enseñó El Mister a anudarme las botas y así lo he hecho desde entonces, y me ha ido bien así, otros preferían darse varias vueltas por el talón. Cada vez que me las ato, siempre en silencio, los recuerdos de mis primeras patadas al balón copan mi cabeza. Jugábamos en el Campo de las Espigas, así se llamaba aquella parcelilla del pueblo, hoy llena de casas, en la que nos reuníamos a la salida del colegio diez o quince chavales. Dos montoncitos de piedras demarcaban cada portería y, como el terreno no era rectangular, se medían a pasos los córners, y se fijaban con un palo o con un pajote, dependiendo de las ganas de trabajar que tuviéramos. Sobra decir que no había ni césped, ni líneas blancas, solo pasto, mucho pasto, polvo y piedras, para mal de  nuestras rodillas, codos y caderas. Una raya arañada en la tierra entre los improvisados postes, era la línea de gol y un hoyuelo o un matojo que coincidiera con los nueve metros desde esa raya, valía como punto de penalty. Los primeros balones eran de plástico, casi siempre escasos de aire, ya que el sol solía ablandarlos y reducir su tamaño, hasta hacer casi imposible acertar con las patadas.

jueves, 19 de enero de 2012

Las ansias del gañán de la era (Romancillo rústico erótico))


-Tengo ansia de verte:
¡ábreme Manuela!

-Espérame un poco
que me ponga las medias.

Y corriendo luego
va, le abre la puerta,
y lo abraza sonriente;
él la abraza y la besa
mientras sus manos corren
por montes y laderas.

-Vamos niña tonta
que no está tu “agüela”,
súbete las naguas
que te vea las piernas.

-¡No, por Dios, José
que ya viene mi agüela!

-Vamos, no seas tonta
que aquí no nos ve
detrás de la puerta,