sábado, 24 de diciembre de 2011

La natividad: una historia como ninguna



Navidad, otra fecha en el camino,
metáfora del año que ya acaba,
inicio de otro sueño que recaba
ilusiones que buscan su destino.

Por encima de tanto desatino
se alza la nobleza que anhelaba
la esperanza de una madre que buscaba
un lugar que cumpliera con su sino.

Pastor, pesebre, buey y mula,
y una estrella alzándose en el cielo
marcando el lugar de aquella cuna.

Es la paz y el sosiego lo que emula
y refleja en el hombre aquel anhelo
de una historia como no existe ninguna.

© Luis Narbona, diciembre 2011

viernes, 23 de diciembre de 2011

La Estrella de Belén



Avanza diciembre con filos de hielo
escarchando el ardor en los corazones.
Tan harto está el orbe de sinrazones
que apenas queda esperanza en el suelo.

Mas, pronto una estrella cruzará el cielo
saciando de amor todos los rincones,
de perdón y de reconciliaciones,
y el mundo fluirá libre de anhelos.

Y no habrá entonces más grande riqueza,
ni poder que pueda, ni oro que precie
más que el de la verdad entre mortales.

Y es que de esa luz que exhala belleza
se encarnará para la humana especie
el Mesías que extirpará sus males.

© Leopoldo F. Espínola Guzmán, diciembre 2011

domingo, 18 de diciembre de 2011

Madre, cuando sea mayor...


Madre, cuando sea mayor
y me marche a Sevilla,
ganaré mucho dinero
para comprarte cosas.

Madre, cuando sea mayor
seré pintor y poeta
para alegrar tu mirada
y penetrar en tu alma.

Madre cuando sea mayor
pasearé contigo
por largos senderos
entre la paz de los árboles
y el canto de los jilgueros.

Cuando yo sea mayor...

Ahora que lo soy
y no te tengo,
no puedo gastar en ti
lo que aún me queda.

Ahora que soy pintor
y no te tengo,
¿Cómo dibujar tu linda cara
de expresión sublime?

¿Cómo pasear contigo,
si estás ausente?
¿Dónde, de cuando niño,
aquellas maravillosas historias
al calor del brasero,
cuando la lluvia incesante
se hacía sonar sobre la lumbrera
de nuestra bonita escalera?

A donde estés,
ahora que soy poeta
quiero enviarte mis versos.

Madre; cuando sea mayor...

Federico Serradilla Spínola
Octubre 2011

jueves, 15 de diciembre de 2011

Eñ otro camino que lleva a Belén


 
Hay otro camino que lleva a Belén,
que no va marcando mi viejo tambor.
Hay ortro portal cerca de Belén
donde no hay cielos, ni estrellas, ni luna,
allí no hay pastores, ni mula, ni buey,
solo está la Virgen, el santo José
y el niño Jesús tendido en su cuna,
llorando por cientos de miles de niños nacidos
para los que no hay oro, ni incienso, ni mirra;
Que están esperando a que crezca Jesús
para que traiga la paz a la tierra
y les ayude a cargar con su cruz.
Hay un portal al que lleva un sendero
lleno de luz, de esperanza y de amor,
por el que no ha pasado el tamborilero,
desde donde llora el niño de Dios
por todos esos niños de ojos sin luz,
por cuyas chozas no pasan los Reyes,
solo el hombre maldito y sus leyes.
Allí solo hay hambre, pena y miseria,
allí solo hay dolor, tristeza y silencio,
que todos sabemos como aliviar
ya que está en nosotros el remedio.
   
Es por eso que llora Jesús.


(c) Guillermo Jiménez Nisa
Diciembre 2011

sábado, 10 de diciembre de 2011

¡Paz, siempre paz!


¿Qué virus de dolor quedó infundido
e inmortal, en su triste descendencia
la hazaña de Caín? ¿Por qué perdido
quedó siempre el amor en la existencia?

El amor fraternal que con dulzura
el Supremo Hacedor nos dispusiera,
Caín, al rechazarlo con locura,
con su gesto manchó la tierra entera.

Y negando infraternos la ascendencia
del origen común de los humanos,
ensombrece del mundo la existencia
sembrándola de odios inhumanos.

Acotando el pedazo de terreno
con que gozar su vida,
todo pueblo, con medio malo o bueno,
lucha por poseer buena partida.

Y tras el “tuyo” y “mío”,
nacieron las naciones, las fronteras;
y el virus de Caín, falaz e impío,
para ampliar su ansioso poderío,
las defendió con lanzas artilleras.

Pero Dios, providente y justiciero,
conmovido al sangrante panorama,
nos dio, con su Hijo muerto en un madero,
la gran virtud de la bondad cristiana.

¡No más sangre de hermanos! ¡No más guerra!
¡Pase la triste hora!
¡En vez de destruir, poblad la tierra!
¡Mi ciencia es de vivir, es creadora!

© Leopoldo Guzmán Álvarez