sábado, 30 de abril de 2011

A la mujer de Alanís


Honesta, delicada, primorosa,
con el candor de la mujer que es buena;
tu perfil magistral, de Macarena;
tu cara, el terciopelo de una rosa.

Eres humilde y fiel y eres hermosa
con la casta hermosura nazarena
de una virgen de Dios clara y morena
inocente, callada y ruborosa.

Eres flor del eden de esta Alpujarra
envuelta en los más límpidos olores
con que tu eres capaz de perfumarla.

viernes, 29 de abril de 2011

Fallo del Jurado de la 2ª Edición del Certamen Literario Escolar Juan de Castellanos de Alanís

Reunidas en Alanís, en única sesión, las tres miembros del jurado María del Carmen Calderón Gómez, Soraya López Rosa y Sonia Granja Guerrero, las tres licenciadas en Filología, tras examinar cada una y por separado los 19 trabajos que pasaron a la fase final, de un total de 82 presentados a concurso en los diversos centros de la Comarca de la Sierra Norte de Sevilla, han decidido otorgar los premios de la II Edición del Certamen Literario Escolar Juan de Castellanos de Alanís:

miércoles, 27 de abril de 2011

A Juan Ramón

Juan Ramón Jiménez
"Oh, poesía
desnuda, mía para siempre"

Juan Ramón Jiménez

Llegaste, presentido,
como un alba segura;
las manos florecidas de estrellas impecables
y de ángeles,
de rosas intocadas.

Atrás,
los ríos tumltuosos de fanfarrias,
las voces amaestradas de las sombras
que estrangulan el rayo,
los pobres saltimbanquis,
la broza de los sabios.

Ahora, en tu vigencia,
las aguas corren ya puras, intactas
y las flores despiertan
sin ardides ajenos.
Y tú,
bien ceñido de lunas y de mares,
en la luz y nosotros;
con ella -tuya, nuestra-
desnuda para siempre.




José María Osuna, 
Revista de Feria de Alanís 1963

jueves, 7 de abril de 2011

A un ofendido

(Para mi buen amigo José Contreras, 
que no pasa por su mejor momento.
La imperfección no es solo carga de los gentiles)

A los pies de la Giralda
mil aves forman su nido;
y como son de mil castas
difieren tanto sus trinos,
que forman, si chillan todos,
atronador laberinto.
A veces graznan los grajos;
y a veces cuervos negrísimos
en la bondad de unos ojos
clavan, arteros, sus picos.
Tan solo el amor cristiano
perfectamente sentido,
puede, trocando en palomas
a los más salvajes bípedos,
armonizar con su influjo
los más opuestos instintos.
-"Usted lo sabe, y por eso,
despreciando los graznidos
de los grajos y los cuervos,
los perdona con su olvido"-.
Y las aves de mil castas,
influidas de su espíritu,
rinden y humillan el suyo
a las doctrinas de Cristo.

Manuel Glodozpo, abril de 2011