viernes, 23 de diciembre de 2011

La Estrella de Belén



Avanza diciembre con filos de hielo
escarchando el ardor en los corazones.
Tan harto está el orbe de sinrazones
que apenas queda esperanza en el suelo.

Mas, pronto una estrella cruzará el cielo
saciando de amor todos los rincones,
de perdón y de reconciliaciones,
y el mundo fluirá libre de anhelos.

Y no habrá entonces más grande riqueza,
ni poder que pueda, ni oro que precie
más que el de la verdad entre mortales.

Y es que de esa luz que exhala belleza
se encarnará para la humana especie
el Mesías que extirpará sus males.

© Leopoldo F. Espínola Guzmán, diciembre 2011

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