Hace poco más de un año que pinté
la fachada de mi casa, de color blanco, como manda la costumbre de estos
pueblos de las sierras andaluzas. Con pintura, no con cal, porque la primera
aguanta más, dicen los que saben. Me gasté, no voy decir la cantidad, pero si
voy a decir que una familia del pueblo pudo costearse alimento, ropas y algún
caprichillo con lo que le pagué, durante un mes.
Esta mañana, cuando regresaba de
tomar el cafetito correspondiente veo que me han pegado en la fachada, con cuatro
tiras de cinta aislante negra, un aviso los empleados de la compañía eléctrica
que nos enciende –¡a qué precio!- las calefacciones y las bombillas de los alumbrados
navideños. Aunque con el contenido del mensaje, a algunos vecinos de Alanís también
nos acaban de encender las narices, por no decir otra parte de la geografía
corpórea masculina.
Según este aviso, “Endesa informa
a sus clientes- más que “clientes” yo aquí pondría “tributarios”- que para
incrementar la calidad del servicio eléctrico, va a realizar unos trabajos de
mantenimiento y mejora en nuestra red de distribución”. Más abajo relacionan la
lista de 42 calles y zonas del pueblo – si hubiesen escrito “todo el pueblo” se
hubiesen ahorrado tinta y habrían informado lo mismo- que se verán afectadas por la interrupción de
suministro.
El día del susodicho mantenimiento
(no habrá fechas en el año): el 24 de diciembre, Nochebuena, “casi ná…” Es
decir, que este año el día de Nochebuena, entre las 8:30 y las 14:45, las vitrocerámicas
que guisarán el lomo en salsa con champiñones, las campanas extractoras, los
hornos que cocerán los desgraciados pavos y pollos, las patas de cordero y de
cabrito, los lavavajillas, la calefacción de la cocina, las neveras y
congeladores que mantendrán las gambas, el champán y las ensaladillas fresquitas, no estarán operativos.
O sea, que nos vemos cocinando la cena de Nochebuena en barbacoas, en aros o en
campingas.
No sé de dónde habrá salido la
idea de organizar esta putada en las cocinas de Alanís en fecha tan señalada,
pero desde luego ninguna cabeza lúcida se esconde detrás.
Señores de Endesa, se ve que no
tienen bastante con soplarnos todos los meses nuestra economía con los importes
de sus “impuestos por consumo eléctrico”, ahora también ponen a prueba nuestra
sumisión a su compañía jodiéndonos la cena más importante del año. Por favor,
no nos sometan a sus tiranías absolutistas, a su ensañamiento indiscriminado y
cambien esa fecha. Háganlo, aunque sea por caridad, su buena obra de estas
navidades.
Y por favor, indiquen a sus
empleados que peguen los cartelitos en lugares ideados para ello, la pintura de
la pared puede desprenderse y reponerla cuesta dinero. Pero claro, eso a
ustedes no les duele.
Leopoldo Espínola, 22 de diciembre
de 2011




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