jueves, 10 de noviembre de 2011

Pangea


Al principio solo existía un todo sólido en el centro rodeado de materia líquida. Juntos cubrían la superficie que los separaba del fuego.
Dejó a la deriva los fragmentos que fueron desprendiéndose de aquel bloque.
“¡Qué grande es el poder de Dios!”,
pensó mientras observaba como se derretía la manteca en la sartén.


© Leopoldo F. Espínola Guzmán, noviembre 2011

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