domingo, 25 de septiembre de 2011

Días azules y días grises


Como el hombre de la mar ceñudo y serio
que busca en su nostalgia pétalos de labios ya lejanos
para apagar su soledad de agua y sal,
como el agua de la lluvia, que al caer, derrama en llanto
tantas lágrimas de niños sin ternura,
tantas tristezas de personas sin esperanza.
Como las olas del mar que encrespadas se levantan
arrastrando vidas llenas de esperanza y juventud,
provocando lágrimas en criaturas indefensas.
Así hay días grises de cristales empañados,

de soledades enfermas en los bancos de los parques,
de ensombrecidas noches de insomnios y cansancios.
Días de poetas encerrados en cabañas de tristeza
o de músicos componiendo sus obras melancólicas.
Así hay días grises en que la soledad pesa como el plomo de las nubes,
días llenos de recuerdos y amarguras,
días de sonrisas fingidas en miradas tristes.
Pero también hay días llenos de sol y de palomas,
de viejos sentados al sol y de sonrisas de niños,
días luminosos como el sol brillando en unos ojos verdes,
días que invitan al paseo y a la amistad,
días soleados y azules llenos de esperanza,
días en que el rencor se olvida como una lección mal aprendida.
No te olvides que si en un día claro nació el amor y la esperanza
y si en un día sombrío nació el odio y el huracán,
también, probablemente, fue en un día gris cuando nació la música y el verso.

© Guillermo Jiménez Nisa, en la mar a 1 de Diciembre de 1983

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