domingo, 25 de septiembre de 2011

Días azules y días grises


Como el hombre de la mar ceñudo y serio
que busca en su nostalgia pétalos de labios ya lejanos
para apagar su soledad de agua y sal,
como el agua de la lluvia, que al caer, derrama en llanto
tantas lágrimas de niños sin ternura,
tantas tristezas de personas sin esperanza.
Como las olas del mar que encrespadas se levantan
arrastrando vidas llenas de esperanza y juventud,
provocando lágrimas en criaturas indefensas.
Así hay días grises de cristales empañados,

sábado, 24 de septiembre de 2011

Una imagen hecha de ti



Una imagen hecha de ti, modelo cierto,
 bruma sutil que en el mar tiende sus alas,
así es la figura que te tengo modelada
volviéndome de granito el pensamiento.
Como un barco que navega con el viento
y se atreve a enfrentarse a la mar brava,
es la sombra imprecisa de un aliento
que quiere herir al mismo sentimiento
con el filo acerado de una espada,
arrancándole al cerebro mil lamentos.

© Guillermo Jimenez Nisa,
4 de Junio de 1974

jueves, 15 de septiembre de 2011

Demasiado viejo para el rock and roll (demasiado joven para morir)

"Demasiado viejo para el rock and roll, demasiado joven para morir es el título de la canción más conocida de Jethro Tull y el de este libro que reúne relatos en homenaje a una música que cambió la forma de vivir de muchísimos adolescentes a partir de la década de los 60 del S.XX.
En esta antología de relatos nos encontramos con las canciones que nos hicieron soñar de Asfalto, Serge Gainsbourg, Trust, Barón Rojo, Pink Floyd, Bob Dylan, Elvis, U2, Frank Zappa, Héroes del Silencio, Mark Knopfler, y con estilos como el reggae, el rocanrol guitarrero y liviano de los escenarios provisionales de la España de los 70 o los sonidos más góticos y obscuros de actualidad; con los enfrentamientos generacionales entre padres e hijos con distintos gustos y formas de ver la vida, con las salas en las que comenzamos a escuchar música en la adolescencia y que siguen siendo nuestros escondrijos treinta o cuarenta años después.

viernes, 9 de septiembre de 2011

De tres, dos.

Por fin se acabaron las fiestas. Con el cuerpo algo demacrado por los excesos de estas tres últimas y maratonianas semanas en Alanís, y en prácticamente toda la Sierra Norte de Sevilla, comienzo el período de adaptación al añorado letargo de las estaciones típicas de nuestro pueblo. Y bienvenidas sean, pues ya las echo de menos. Abrá alguno o alguna que diga "prefiero el veranito y la calor". ¿Qué se le va a hacer?, "sobre gustos no hay nada escrito" dijo aquel.
Pero lo que no me pueden negar los y las de Alanís es que nos tragamos -perdónenme si me repito- todas las fiestas en 20 días: