jueves, 7 de abril de 2011

A un ofendido

(Para mi buen amigo José Contreras, 
que no pasa por su mejor momento.
La imperfección no es solo carga de los gentiles)

A los pies de la Giralda
mil aves forman su nido;
y como son de mil castas
difieren tanto sus trinos,
que forman, si chillan todos,
atronador laberinto.
A veces graznan los grajos;
y a veces cuervos negrísimos
en la bondad de unos ojos
clavan, arteros, sus picos.
Tan solo el amor cristiano
perfectamente sentido,
puede, trocando en palomas
a los más salvajes bípedos,
armonizar con su influjo
los más opuestos instintos.
-"Usted lo sabe, y por eso,
despreciando los graznidos
de los grajos y los cuervos,
los perdona con su olvido"-.
Y las aves de mil castas,
influidas de su espíritu,
rinden y humillan el suyo
a las doctrinas de Cristo.

Manuel Glodozpo, abril de 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario