lunes, 28 de marzo de 2011

A Sevilla


Desde el suelo abrasado
de Extremadura,
he venido a la tierra
de la hermosura,
y al contemplarla,
mi corazón fue chico
para adorarla.

Y por eso el Eterno
cuando a porfía,
en el bético suelo
gracias vertía,
entre sus dones,
ensanchó de sus hijos
los corazones.

Dios le dio sus encantos,
el Sol sus luces;
y su gracia festiva
los andaluces.
Rica peana,
donde brilla cual reina
la sevillana.

Leopoldo Guzmán Álvarez 
(1885 - 1971)

sábado, 26 de marzo de 2011

Juegos

Un taper y un tornillo de plástico. Tiene el parque lleno de animales eléctricos que producen una música distinta a cada golpe que reciben, peluches de todos los tamaños y colores, un hipopótamo que, aunque lo empujes con todas tus fuerzas, siempre termina en pie y cada vez que se le aprieta la mano dice su nombre y el color del guante que la cubre. Sin embargo ella siempre tiene bien agarrado el taper que guarda el chupete, o en su defecto, un tornillo de plástico del tamaño de una bola de billar americano. El taper, un poco más grande y redondo que el tornillo, lo usa para hacer sonidos pasándolo por su boca abierta, como si de un apache se tratara. El tornillo, de plástico de color verde, lo gira empuñado en su mano, lo observa con los ojos desorbitados, le habla en su idioma, lo muerde por todos los bordes, pero lo que más le gusta es introducirle su minúsculo dedo índice en el huequecillo que lleva en uno de los extremos. Con estos dos artefactos pasa la mayor parte del tiempo, y con ellos golpea al resto de artilugios eléctricos cuando se cansa de mirarlos.

lunes, 21 de marzo de 2011

Una imagen hecha de ti



Una imagen hecha de ti, modelo cierto,
 bruma sutil que en el mar tiende sus alas,
así es la figura que te tengo modelada
volviéndome de granito el pensamiento.
Como un barco que navega con el viento
y se atreve a enfrentarse a la mar brava,
es la sombra imprecisa de un aliento
que quiere herir al mismo sentimiento
con el filo acerado de una espada,
arrancándole al cerebro mil lamentos.

Guillermo Jimenez Nisa, 4 de junio de 1974

domingo, 20 de marzo de 2011

Una Guerra con Papeles

Lleva el ser humano en guerra desde que un hermano mató a otro con la quijada de una bestia. Y aunque no fuera más que un crimen simbólico, refleja con exactitud el carácter de una especie depredadora y carroñera como es la nuestra. Lo siento, no es que me guste, pero es evidente que somos lo que somos. Las ha habido y las habrá de todos los tipos, tamaños, formas y colores. Locales, regionales, continentales, mundiales, raciales, segregacionistas, de conquista, de reconquista, de secesión, de tintes religiosos, de carácter económico; y así podríamos seguir ad infinitum. Es decir, en la historia de la humanidad, la guerra es algo consustancial al hombre y no recuerdo en mis más de 50 años de vida ningún periodo de tiempo en que el mundo estuviera libre de alguna de ellas. Y además, como tengo especial predilección por la historia, no creo que haya ninguna época libre de conflictos entre los seres humanos. Dicho lo cual, nada más lejano a mi ánimo que defender semejante aberración de nuestro instinto y nuestro carácter. Es más, no creo que el hombre haya evolucionado lo más mínimo en los últimos 3000 años de su historia, que es más o menos el periodo que mejor conocemos. Seguimos comportándonos como lo que somos, depredadores y carroñeros y matándonos unos a otros a la primera ocasión que se nos presenta. Por eso, me sorprende todavía la poca vergüenza de algunos de nuestros conciudadanos, bien sean políticos, periodistas y opinadores diversos, algunos tildados a si mismos como "intelectuales" ( ¡Ay si Unamuno levantara la cabeza!), cuando comentan y catalogan los últimos conflictos bélicos que sufrimos en los últimos años. ¿Cómo puede ser una guerra legal o ilegal?. ¿Cómo podemos catalogar una guerra de justa o injusta?

Sobre el alma y lo mecánico


Asistimos hoy a una confluencia de contraposiciones que vienen a indicarnos, si lo pensamos bien, una de las más inquietantes realidades de un futuro bastante cercano.
Los biólogos, desde Loeb, con su teoría de los tropismos (tendencia de un organismo, determinada por el estímulo de agentes exteriores),  a Pavlov, con sus reflejos condicionados, tratan de reducir cada vez más la actividad espiritual a una simple mecánica determinista y parece que quieren poner en lugar preferente al Hombre-máquina.

sábado, 19 de marzo de 2011

Mercadillo de Arte, Coleccionismo y Cosas Antiguas de Alanís

Mañana domingo 20 de marzo, a partir de las 11h. de la mañana y hasta las 14h., estarán expuestos en la Plaza de la Iglesia los puestos del Mercadillo de Arte, Coleccionismo y Cosas Antiguas de Alanís. Esta iniciativa de Cristina Onesti ya alcanza su sexta edición en la localidad serrana. En la pasada  edición, a pesar del clima  frío, se hicieron notar los nuevos vendedores y artesanos, así como los visitantes que llegaron desde diferentes lugares de la geografía comarcal.
Para más información sobre este evento contacata con Critina Onesti en el 671346023, o la ADL Encarni del Ayuntamiento de Alanís 954885004.

viernes, 18 de marzo de 2011

La hoja


Nací bonita y con mucho lustre, de un hermoso cerezo, nacido a su vez en la ladera luminosa de un intrincado cerro, entre dos valles, en la preciada y hermosa Sierra Norte de Sevilla. Mi primer amor fue el sol y mi primer columpio, el viento. Al poco tiempo, muy cerca de mí, empezaron a brotar las flores sobre la misma rama de mi árbol, que me hicieron sentir mucha envidia, pues estas eran mucho más bellas que yo. Mas, poco después, se inició la caída de sus pétalos y sentí compasión de las flores. Después, en el lugar de las flores vi crecer los frutos rojos y carnosos; y otra vez me sentí envidiosa  de tan preciada y exquisita primicia. Tras unas semanas en las que crecieron y maduraron, fueron cogidos, mordidos y maltratados por los hombres. Otros cayeron sobre la tierra donde lentamente se iban pudriendo. Entonces, también tuve lástima e incluso dolor por los frutos, mientras que yo permanecía aún fresca y verde en aquél delicioso aire tibio, allá en todo lo alto.
Se aproximaba el otoño y  todo mi ser empezó a sentirme mal. Así que, llegó noviembre y me descubrí amarilla y arrugada. De pronto, el viento se hizo más fuerte y con sus invisibles pero afiladas garras, me arrancó violentamente de mi madre la rama y cual los pétalos, también caí a tierra donde habría de ensuciarme y pudrirme. Sentí gran compasión de mi misma y experimenté de nuevo otra gran envidia; ahora, sobre el majestuoso y robusto tronco de la hermosa encina aposentada frente a mí, allí muy cerca, intacto, solemne, a pesar de lo próximo que estaba ya el crudo invierno de nuestra serranía. Cuando ya estaba ennegreciendo y secándome, aún me dio tiempo de observar cómo dos fornidos hombres, armados de grandes y afiladas hachas, se acercaban al árbol, mi padre, y comenzaron a golpearle bárbaramente en su base para hacerle caer, mientras gozosamente, comentaban sobre el agradable calor que este iba a proporcionar a toda la familia. Entonces, a punto de desfallecer del todo y convertirme en nada, tuve tiempo de sentir una inmensa compasión por el árbol que me había dado la vida.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Natividad (Acróstico)

Natividad Espínola
Nunca olvidarte podré, 
aún por mucho que viviera 
tú fuiste mi primera fe 
inculcándome eterna primavera. 

Vínculo jamás encontrado 
inestable quedé en tu ida. 
Despierto y sigo extrañado. 
Al no tenerte en mi vida 
descansaré, sólo a tu lado… 

© Federico Serradilla Spínola, Alanís, febrero de 2011

domingo, 13 de marzo de 2011

El hacedor de pájaros...

Desde su casa, cerca del acantilado, oía el rumor de las olas. En las noches de bonanza, arrullado en sus murmullos, dejaba volar su imaginación hasta quedar profundamente dormido. Mas en los días de tormenta, cuando el mar desataba su furia, en el fragor de intensas batallas, sentía como se estrellaban contra las rocas e imaginaba gigantes milenarios que bramaban aterradores gritos de guerra y esparcían espuma por sus bocas. Viejo lobo de mar de rostro enjuto, arrugado por el sol y surcado por el arado del tiempo. Ese, que había pasado navegando en cien mares o reparando redes de pesca y que marcó para siempre su vida y retorció su mente de sueños imposibles. Allí, junto a su vieja barca, varada e inservible, soñaba las historias del pasado y las de un futuro incierto que nunca llegaría. Juan, el loco del acantilado, decían en el pueblo. Y decían bien porque él, sin darse cuenta, se había convertido en una sombra de un tiempo mejor.
Cada mañana, subía por el sendero hasta la punta del faro.

Amor fraternal


Hoy, por fin, he vuelto a sentarme en la orilla del mar, en el mismo recodo donde tú y yo estuvimos por última vez a solas. ¿Lo recuerdas? Sí, creo que sí. Allá en la estrella donde tu alma limpia se ha aposentado, también se piensa, ¿verdad? Y supongo que cerca de Dios, quizás muy cerca, tu no mereces menos, porque ya aquí estabas más cerca de Él que todos nosotros. Los que aún nos ha tocado quedarnos.
     Era un atardecer limpio, el cielo estaba más azul que nunca y el globo terráqueo quizás más rojo también. Su esconderse tras el horizonte, allí donde se besan las aguas y el cielo, era lento, mucho más lento, como si quisiera quedarse contigo para siempre como lo deseaba yo.

viernes, 11 de marzo de 2011

Ella


A veces tus deseos vienen a buscarte de la manera más insospechada. Ella ha sido siempre uno de tantos y me ha buscado, a pesar de las dificultades, durante estos años por todos los lugares en los que he habitado. Yo, como un niño lleno de ilusiones, sin pensarlo he salido a su encuentro.
En mis años isleños apareció varias veces, llamándome, por sus altísimas cañadas, por las laderas negras de El Teide… Y estuve a su merced, sin mirar el reloj, entregándole mi tiempo sin medida, disfrutando de su gélida y divertida compañía.
Luego, tierra adentro, en una joven ciudad alzada entre los mimados olivares de Jaén, en un café del amanecer, uno de aquellos fríos domingos  de Linares, vi que había pasado a buscarme por mi tierra. Apareció su foto en la portada de los periódicos, una mañana de febrero en la que, como un rastro de su inútil búsqueda, un inmenso rastro blanco, sus esperanzas quedaron esparcidas por toda la Sierra Norte de Sevilla. Pero en vano porque yo no estaba en casa.

sábado, 5 de marzo de 2011

Crónicas desde la plazoleta.

Con cara desnortada y ojos de cordero degollado, llegó ese hombre hasta donde me encontraba, al socaire del viento y bendecido por el tibio sol que calentaba mi cuerpo con tremenda racaneria. Claro que, por otra parte, es invierno y estoy en medio de la plazoleta, que como sabéis, es centro y confluencia de varias calles, que embocanan el viento y lo sueltan allí como si tiraran un fardo cuesta abajo. Me vió y se vino flechado hacia mi, como si me conociera de toda la vida, como si compartiéramos mesa y mantel a diario. Y claro, yo que no soy muy dado a hablar con cualquiera, que lamo mis heridas como perro solitario, me quedé perplejo cuando aquel sujeto, bien vestido y con cara de loco me espetó:

Aquel verano del 42


Valle de Los Colaeros (enero 2011)
Mi envejecer remiso
paseando por tus campos,
se deja embargar por la nostalgia
mientras el sol se pierde entre las encinas.
Recuerdo aquél  Agosto de calina
que hasta el cielo se derretía.
Un segador de un moreno, casi cobrizo,
cubríase la cabeza con un gran pañuelo
de hierba. Apuraba el agua fresca
 de un precioso cántaro de barro.

martes, 1 de marzo de 2011

Paisaje marino


Empieza a caer la tarde. El sol calienta tibiamente. Se ha levantado una suave brisa de mar a tierra y el azul claro de la mañana, casi único, que se refleja en esta maravillosa bahía, está iniciando una transformación quizás por la marea, quizás porque así ocurre todos los días. A la gran mancha azulada le están saliendo anchas vetas verdosas mezcladas con otras de un azul más intenso. Entre los diversos tonos de colores parece que han surgido pequeños lagos de agua clara y transparente; son, supongo, efectos causados por las distintas corrientes.