jueves, 13 de enero de 2011

Yo soy poeta

Sabemos que la persona es una sustancia individual de la naturaleza racional y que su carácter específico lo forman la razón y la libertad.
Cuando yo era joven y escribí mis primeros poemas y  cuentos, y recitaba (gracias a la enseñanza e insistencia de mi inolvidable Maestro y amigo Don Leopoldo Guzmán) en las gradas de la Iglesia, me sentía muy esperanzado, sobre todo cuando recibí las primeras felicitaciones. Me encontraba envuelto en un mar de confusiones. Pensaba, sobre todo, en mi mala suerte cuando hube de abandonar mis estudios en segundo de bachiller con aquellos inocentes trece años. El almanaque precioso, obsequiado por “Nitrato de Chile”, allí en el saloncito de la Barbería, marcaba el año 1944. ¡Era tanta mi ilusión por estudiar Filosofía y Letras, a la vez que hacerme Pintor…!
¿Por qué ese miedo, duda o timidez en declararse Poeta? Cualquier ser humano lo puede ser con todo orgullo y dignidad. Los estudios solo mejoran la técnica, así como la experiencia a través de los años. Los versos son creados por el arte. Sólo el corazón es poeta. De ahí que el poeta nace y el artista se forma.  Recordemos a Bécquer:

 De la luz que entra al alma por los ojos,
los párpados velaban el reflejo;
mas otra luz el mundo de visiones
alumbraba por dentro”

Poeta es el que siente e interpreta lo que se dice en los versos, el que no responda a esta primicia, por muy culto que sea, nunca será poeta.
La inspiración es el arte de abrir el alma a la llegada de una primavera espiritual. ¡Son tan bellos los crepúsculos y las auroras!
En la Naturaleza, el poeta ve relaciones misteriosas  que los demás no perciben. Está en todo momento presente; no pasa nunca; vive en la montaña o en el valle, a orillas del mar o junto al río. Para él es todo: montañas, mar, árboles, ríos, nubes, viento, luz, sombra y humo; él está en su espíritu y no necesita accesorios. En su seno lleva el misterio. Y ¡ay del poeta que no tenga su misterio!
Sin humildad no se puede llegar a la poesía, ya que el alma íntima y radiante de las cosas no se comunican más que a los humildes. Por todo ello, me siento arrepentido por no haberme aplicado este don y haberme ruborizado si alguien comentaba... “Federico es poeta”. A los  sesenta años, ya con mi título universitario, me liberé y dejé de sentir ese rubor. Ahora a los ochenta y con una experiencia a mis espaldas, me siento muy halagado cuando me nombran por “el poeta”.
Aconsejo, a los que sienten ese “pálpito”, hombre o mujer, que abandonen toda clase de dudas y se lancen al maravilloso mundo de escribir o recitar poesías. Y, a los ya iniciados, que se sientan orgullosos de “ser poetas”.

Federico Serradilla Spínola, Valencina, enero 2011

2 comentarios:

  1. Eso que se lleva dentro, de alguna manera tiene que salir ¿y qué mejor forma de hacerlo que a través de la poesía? La edad no importa, en cada etapa de nuestra vida habremos trazado algún que otro verso y seguro que con el paso de tiempo nos han ido convenciendo más. Eso es lo importante, que no se pierdan las ganas de seguir componiendo y que saquemos a la luz esos versos.
    Un saludo

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  2. GRACIAS, GRACIAS, por tan preciado comentario. Un afectuoso saludo

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