jueves, 13 de enero de 2011

Yo soy poeta

Sabemos que la persona es una sustancia individual de la naturaleza racional y que su carácter específico lo forman la razón y la libertad.
Cuando yo era joven y escribí mis primeros poemas y  cuentos, y recitaba (gracias a la enseñanza e insistencia de mi inolvidable Maestro y amigo Don Leopoldo Guzmán) en las gradas de la Iglesia, me sentía muy esperanzado, sobre todo cuando recibí las primeras felicitaciones. Me encontraba envuelto en un mar de confusiones. Pensaba, sobre todo, en mi mala suerte cuando hube de abandonar mis estudios en segundo de bachiller con aquellos inocentes trece años. El almanaque precioso, obsequiado por “Nitrato de Chile”, allí en el saloncito de la Barbería, marcaba el año 1944. ¡Era tanta mi ilusión por estudiar Filosofía y Letras, a la vez que hacerme Pintor…!
¿Por qué ese miedo,

martes, 11 de enero de 2011

Una mañana cualquiera...


Asomose a la calle, envuelta en la neblina gris del invierno.
Desierta y silenciosa, la contempló.
Las casas, vacías, habitadas por fantasmas del pasado,
se dibujaron en su retina y el frío y el silencio,
calaron sus huesos cansados.
Soñó con moradas que esperan, cual castillos de naipes,
al viento redentor que las derribe.
Las imaginó cual viejos decrépitos
que aguardan su turno para morar el camposanto.
Mañana cualquiera de enero,
de cualquier invierno,
de cualquiera de sus vidas…
Sintió el soplo del aire clamando en el desierto,
cantando melodías que nadie podía oir.
La vida, rauda, veloz, caminaba a ninguna parte,
buscando donde anidar, donde asentarse.
Solo viejos que como espectros sueñan
y arrastran sus cadenas de años,
de eslabones rotos de cansancio.
Y vio, vio un pueblo muerto, inane, vacío, exangüe…
Asomose a la calle una mañana cualquiera,
de cualquier mes,
de cualquiera de sus vidas…

Luis Narbona Niza, enero 2011