jueves, 18 de noviembre de 2010

Sobre la muerte. Agustín de Foxá

En mi constante investigación sobre destacados escritores, sean del color que sean (me refiero a política pues a mí lo que me interesa es la Literatura) he encontrado un extraordinario poema sobre la muerte, que os transcribo. Su autor es el prolífico escritor Agustín de Foxá. Conde de Foxá. Pero antes quiero contaros unas anécdotas suyas, por simpáticas o curiosas ya que este personaje se reía de él mismo antes que de nadie.
En una ocasión comentó sobre la sección femenina de falange: “Hay mujeres feas, muy feas, feísimas y de la sección femenina”.
En uno de sus comentarios extravagantes dijo: “Todas las revoluciones han tenido como lema una trilogía: la francesa fue Libertad, Igualdad y Fraternidad. La trilogía falangista hablaba de Patria, Pan y Justicia. Yo ahora, instalado en mi madurez, proclamo otra: “Café, copa y puro”. Y esta otra: “Soy Conde, soy gordo, fumo puros; cómo no voy a ser de derechas”.
Y la anécdota más comentada fue cuando ante el Secretario del Tesoro de los EE.UU. con ocasión de la negociación de un crédito blando en dólares allá por los años cincuenta, al oír de este el comentario despectivo: “Ustedes los españoles mucho meterse con los americanos pero hay que ver lo que les gustan los dólares” A lo que Foxá contestó rápidamente con su ingenio: “Sí, también nos gusta mucho el jamón ibérico pero no por eso nos acostamos con los cerdos"
Este escritor que alcanzó metas superiores, en la poesía, el teatro, la novela, el ensayo y el artículo periodístico, escribió este poema:

Y pensar que después que yo me muera
aún surgirán mañanas luminosas,
que bajo un cielo azul, la primavera,
indiferente a mi mansión postrera
encarnará en la seda de las rosas.

Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,
sobre mis huesos danzará la vida
y que habrá nuevos cielos de escarlata
bañados por la luz del sol poniente,
y noches llenas de esa luz de plata
que inundaban mi vieja serenata
cuando aún cantaba Dios, bajo mi frente.

Y pensar que no puedo en mi egoísmo
llevarme al Sol ni al Cielo en mi mortaja;
que he de marchar yo solo hacia el abismo,
y que la luna brillará lo mismo
y ya no la veré desde mi caja.

Agustín de Foxá
(Gran rebeldía ante la muerte)

(c) Federico Serradilla Spínola, noviembre 2010.

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