miércoles, 3 de noviembre de 2010

Carta al amigo Federico

Hoy, al mirar el crepúsculo con los limpios ojos del alma, encaramado en ese rincón que ahora tú conoces, tan cerca de nuestro Castillo, tan cerca del cielo; y mientras contemplaba fundirse los ocres y azules en una sinfonía perfecta de colores, oí unas voces que preguntaban por ti, amigo. Sabes, eran como unos susurros lejanos, como murmullos de aire fresco que por encanto llegaban a mis tímpanos. Eran "tus montañas coloradas de Cazalla", esas que acompañaron tus fantasías infantiles, quienes pronunciaban tu nombre, quienes inquirían tu presencia. Esa que convertiste en ausencia con los años, con la vida. Quienes querían saber de ti y yo, perdona la licencia, me atreví a decirles que volverías. Que en tus pequeños ojos aún ardía la llama infantil que los alumbró. Que tu corazón, joven, las recordaba como antaño y que en tu retina, brillaba todavía su fuego vespertino al acoger, gozosas, el ocaso. Que volverías para pintarlas otra vez en tu inmaculado lienzo acogedor, maquilladas, coquetas, seductoras, femeninas... Para plasmar sus latidos lentos, monótonos, de corazón acompasado de sentimiento humano. Intemporales, eternas....
Si, así les contesté en tu nombre y puedo asegurarte que, con mis limpios ojos del alma, pude ver que asentían y que en sus imaginarios labios se dibujaba una tenue sonrisa. Ahora, mas que nunca, debes saber que estás en deuda con ellas...

PD: Si alguien alguna vez te ha pedido así un cuadro me gustaría me lo comunicaras...

Luis Narbona Niza, 2010

2 comentarios:

  1. Gracias amigo, gracias Luis. Tus expresiones me han emocionado. De los amigos de siempre, desde la escuela, unos porque no están, otros porque no conocen de sensibilidades empotrados en su vejez, siempre me quedé esperando un comentario. El que fuere. No quiere decir que tú lo seas menos, al contrario, me demuestras ser más, por tu afecto,
    tu sinceridad y conocerme mejor que ellos, a pesar de los años que nos separan. ¡Qué paradoja! ¿verdad? Bueno, las letras unen mucho y tú, afortunadamente, las manejas a tu antojo. ¡PUÑETAS, QUE TE HAS GANADO EL CUADRO! Enfoca el lugar y el momento que más te apetezca, de ese maravilloso paisaje que juntos gozamos hace pocos días, para así poderlo estructurar. Después lo terminaré, in situ, gozando de la luz y el ambiente real.
    Gracias por tu cariñosa carta y por las atenciones recibidas. Hasta pronto, un fuerte abrazo. Federico

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  2. La carta es preciosa, la he leído varias veces, y más bonita me parece.
    !Qué suerte Federico!.

    Saludos.

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